Izquierda Hispánica

Hacia la Séptima Generación de la Izquierda

Archivo de Agosto 2007

«En algún sentido, todos somos hoy marxistas»: Entrevista a Gustavo Bueno de 1979 por el periódico “En Lucha”

Publicado por santiagoarmesilla en 31 Agosto 2007

En Lucha
Año X, número 252
Madrid, 7 al 13 de junio de 1979
Organo del Comité Central de la
Organización Revolucionaria de Trabajadores

Reportajes / páginas 8 y 9

Gustavo Bueno


«En algún sentido, todos somos hoy marxistas»

Julián Prieto

Gustavo Bueno nació en Santo Domingo de la Calzada (Logroño) en 1924. Estudió filosofía en las Universidades de Zaragoza y Madrid, doctorándose por esta última en el año 1948. Fue catedrático del Instituto «Lucía de Medrano» de Salamanca de 1949 a 1960. Participó directamente en la revista Theoría que de 1953-55 reunió a un conjunto de pensadores interesados por la historia, la teoría, y la fundamentación de la ciencia: Miguel Sánchez Mazas, Rey Pastor, García Bacca, Ferrater Mora, Carlos París y el propio Gustavo Bueno.
Desde 1960, Bueno es catedrático de Filosofía Fundamental en la Universidad de Oviedo y en la actualidad Vicedecano de la Facultad de Filosofía de cuya sección filosófica es impulsor.
Dirige la revista «El Basilisco» dedicada a Filosofía, Ciencias Humanas y Teoría de la Ciencia y de la Cultura, de la que han aparecido ya cinco números.


Autor de numerosas publicaciones en la que resalta el ejercicio de la actividad filosófica como «reflexión de segundo grado», es decir, a partir de la práctica y saberes científicos, tecnológicos y políticos:


– El papel de la filosofía en el conjunto del saber (1970).
– Etnología y Utopía (1971).
– Ensayos materialistas (1972).
– Ensayo sobre las categorías de la Economía Política (1972).
– La metafísica presocrática (1974).
– «Sobre el significado de los ‘Grundisse’ en la interpretación del marxismo» (1973), seguido por «Los ‘Grundisse’ de Marx y la ‘Filosofía del espíritu objetivo’ de Hegel» (1974); «Fuerzas del trabajo y fuerzas de la cultura» (1978).


En sus trabajos de temática marxista ha criticado la interpretación althusseriana del marxismo, mostrándose defensor de la tesis de que no es posible «exponer las líneas fundamentales del materialismo histórico sin tomar como referencia las líneas fundamentales del sistema hegeliano», y crítico de los autores que en la tradición de la Segunda Internacional conciben el marxismo como mera ciencia que predeciría la crisis del modo de producción capitalista al margen de la consciencia y la voluntad de los individuos y las clases dominadas.
En los últimos años el profesor Gustavo Bueno ha dirigido una monumental investigación, becada por la Fundación March, acerca del «Estado gnoseológico de las Ciencias Humanas» que ocupa varios miles de páginas y que considera a las ciencias «no sólo como conjunto de proposiciones, de frases, sino también como instituciones, como oficios que comportan aparatos, códigos de conducta…», perspectiva que se aparta de las interpretaciones dominantes de inspiración más o menos positivas y/o analíticas.

No ha sido nada fácil resumir en unos pocos folios la extensa e intensa conversación que hace unos días mantuvimos con el profesor Gustavo Bueno.

 

De la amplitud de temas abordados hay uno que ocupó la mayor parte del tiempo: la pretendida crisis del marxismo. Sobre este tema, el profesor Bueno nos da unas opiniones con las que podrán coincidir nuestros habituales lectores. Otras, en cambio, provocarán la polémica e incluso el rechazo. En todo caso, sus respuestas son de enorme interés.

 

En primer lugar, le pedimos al profesor Bueno que nos resuma los postulados de la Escuela filosófica de Oviedo:

 

Gustavo Bueno: Para referirme a la cuestión principal relacionada con la temática de estas preguntas: nuestros intereses principales de momento se orientan hacia el esclarecimiento y la formulación de problemas que se suscitan en torno a las llamadas ciencias humanas, considerado como «tema de nuestro tiempo». En el momento en que millares de personas se dirigen a las universidades para estudiar ciencias psicológicas, ciencias económicas, ciencias jurídicas, ciencias de la información (produce vértigo el advertir la utilización de estas expresiones de un modo rutinario), y en el momento en que estas disciplinas pretenden alcanzar o han alcanzado ya una enorme influencia social y profesional en los últimos años (basta pensar en los ejércitos de psicólogos, de los cuales vamos a disponer muy pronto –en cuanto se les dote de puestos estatales de trabajo– para que cuiden de la salud espiritual, de la orientación psíquica de niños y adultos), es preciso instituir una crítica rigurosa, sistemática, de estas disciplinas, precisamente para desenmascarar todo aquello que no es científico y que se presenta como tal, precisamente en situaciones prácticas. Los problemas que planteamos en torno a la estructura gnoseológica de las ciencias humanas son, sobre todo, problemas inspirados a propósito de la cuestión de las relaciones entre la ciencia y la política –en torno al problema de si es posible hablar con un mínimo sentido, de una dirección científica de nuestro destino político– el tema platónico y marxista de la teoría y la praxis.

 

EN LUCHA: Entremos ya, si le parece, en el tema fundamental de nuestra entrevista: la crisis del marxismo. ¿Hay o no una crisis del marxismo? En caso afirmativo ¿cuál es el alcance de esta crisis?

 

G.B.: Si tomamos «crisis» en un sentido similar a como usan éste término los médicos cuando hablan de crisis de una enfermedad –crisis como punto de inflexión de la curva de la enfermedad en el cual ésta cambia de rumbo– entonces si que creo que puede hablarse, no de una, sino de múltiples crisis del marxismo. Porque el marxismo es, desde la perspectiva del capitalismo, una enfermedad; y el concepto de crisis del marxismo procede sin duda del campo ideológico capitalista (el marxismo como cáncer, etc.). Ahora bien, el marxismo, como cualquier organismo vivo, sólo existe en un medio o marco y los motivos de la crisis proceden muchas veces del medio (las llamadas «crisis exógenas» tan difíciles de separar de las «crisis endógenas»). Por consiguiente, puede esperarse que a cada mutación del medio –la Comuna de París, la Primera Guerra Mundial, la Revolución de Octubre, el fascismo, la Segunda Guerra y la recuperación de la economía americana (en el sentido de Baran y Sweezy)– corresponda una crisis del marxismo, y esto, sin contar las crisis que pudieran conceptuarse como endógenas, pongamos por caso, la crisis de la teoría económica marxista suscitada en torno a las cuestiones de coherencia interna de la teoría por von Bortkiewikz, a principios de este siglo. Ahora bien: aun manteniéndonos en éste concepto de crisis y precisamente por ello, hay que tener presente que el «cambio de rumbo de la enfermedad» en el cual consiste la crisis, puede tener la forma de un empeoramiento o de una mejora. Y siendo el comunismo y el capitalismo esquemas antagónicos, es evidente que para lo que el capitalismo es crisis de empeoramiento ha de ser para el marxismo crisis de mejora y recíprocamente. Es natural que, desde la óptica de la ideología capitalista, las crisis del marxismo hayan de ser percibidas como crisis de mejora (para el capitalismo), crisis en las que al fin, conjurado el cáncer comunista, podrá esperarse la recuperación definitiva de la salud del capital, podrá respirarse de nuevo con tranquilidad al mirar hacia el futuro.

 

El peligro que acecha al utilizar el término crisis reside (me parece) en que, a su través, se transfieren muchos diagnósticos y matices desde una perspectiva a la otra. Peligro que no se reduce mediante un mero juego de sustituciones analógicas, precisamente porque las relaciones entre el capitalismo y el marxismo no son simétricas. Se diría que la misma representación de estas dos perspectivas como «puntos de vista antagónicos», es una representación propia de la ideología capitalista (en la medida en que la relación de antagonismo es simétrica): porque es desde aquí desde donde cabe hablar de dos estados opuestos (uno enfermo, otro sano), de dos situaciones, etc. La ideología capitalista no es dialéctica, y sustituye los esquemas de oposición dialéctica por esquemas maniqueos de oposición metafísica. Pero desde una perspectiva marxista –es decir, intrínsecamente dialéctica– las cosas se ven de otro modo. Por de pronto, no sólo no vemos ya el marxismo como una enfermedad: tampoco vemos en el capitalismo un cáncer. Puede ser un organismo vigoroso, que ha dado lugar a realizaciones histórico universales, sin perjuicio de que esté condenado a morir para dar paso a otras formas más vigorosas, de vida social e histórica. Ni tampoco, desde una perspectiva marxista, cabe distinguir nítidamente lo que es externo de lo que es interno, puesto que los episodios que podrían considerarse internos (o más internos) a la perspectiva marxista –pongamos por caso, con todos los respetos, al trotskysmo, la revolución de Octubre– están mediados por lo que ocurre en su torno, en el medio capitalista y recíprocamente. ¿Podría explicarse el fascismo como un simple episodio interno del desarrollo del capitalismo monopolista, al margen de la propia revolución de octubre?

 

«Quienes dicen hoy que la filosofía está muerta lo dicen de un modo irresponsable y además gratuito: no saben lo que dicen, porque si lo supieran, sencillamente se callarían»

 

«A lo sumo podría decirse que lo que está en crisis no es tanto el marxismo cuanto cierta interpretación ingenua y dogmática del mismo, una interpretación metafísica y no dialéctica»

 

E.L.: Discúlpeme que le interrumpa, profesor. ¿No cree usted que la insistencia en la crisis del marxismo que se produce a finales de los años sesenta y en los setenta tiene características muy diferentes a planteamientos críticos anteriores a esta época?

 

G.B.: A mí me parece que lo que, al final de la década de 1970 llamamos crisis del marxismo es algo demasiado complejo como para ser encerrado en una metáfora de estirpe capitalista. Porque a lo sumo podría decirse que lo que está en crisis no es tanto el marxismo cuanto cierta interpretación ingenua y dogmática del mismo, una interpretación metafísica y no dialéctica. Es por respecto a éstas interpretaciones, y únicamente en esa relación, donde alcanzaría algún sentido el concepto de crisis. Si sobreentendemos por marxismo dogmático aquella interpretación del mismo según la cual se trata de «la ciencia universal homogénea y definitiva de la realidad y de la historia que puesta al servicio de la también universal clase proletaria (no se precisa si se trata de clase distributiva o atributiva) victoriosa va a enterrar en pocos años a partir de la fecha la prehistoria de la humanidad, para instaurar el socialismo y, con él, el dominio del hombre sobre la naturaleza y sobre sí mismo», entonces es evidente que el marxismo está en crisis a partir de la Segunda Guerra Mundial sobre todo. La Guerra Mundial y sus consecuencias inmediatas (la revolución china; la organización del Tercer Mundo, el desarrollo de la novísima revolución tecnológica, el planteamiento de los problemas demográficos y ecológicos a una luz nueva, la eclosión de las culturas nacionales y la influencia de las culturas viejas orientales) está en la raíz inmediata de esa crisis. Crisis interna cuya manifestación más dramática acaso pueda cifrarse en el conflicto chino-soviético y en los conflictos surgidos entre los estados socialistas y entre las diferentes corrientes del movimiento comunista internacional. Crisis externa, determinada por la «recuperación» del capitalismo, su desafío a la forma socialista y la necesidad de introducir nuevos componentes en el cuadro excesivamente sumario de la interpretación tradicional. Desde las perspectivas marxistas tradicionales, se tratará de reducir la importancia de esta crisis entendiéndola (podríamos decir) no como crisis del sistema de variables controladas por la concepción marxista, sino como, a lo sumo, una crisis de la determinación de ciertos parámetros (geográficos, tiempos, ritmos); crisis de parámetros, sin embargo, que, al extenderse y mantenerse, obligarían a poner en duda (como pura ideología utópica y anticientífica) al sistema en su conjunto. Desde perspectivas no marxistas, y descontando las fórmulas de la ideología capitalista tradicional, ni siquiera cabría hablar de crisis de parámetros: el marxismo es uno de los procedimientos regulares que el poder utiliza desde siempre (por ejemplo, desde la aparición del Estado). El marxismo es ya, en su esencia el Gulag. El Gulag no es una desviación o una corrupción (una crisis del marxismo), sino su verdad genuina. Todo este complejo magma de voces cuyo rumor común es la «condena al poder» –y al que colaboran anarquistas y epicúreos, hippies y hare krisnas, humanistas y pedagogos no directivistas, «nuevos filósofos»– tiende a considerar hoy al marxismo como un componente más de ese llamado poder, metafísico y liberador, del cual se consideran como titulares tanto a Darío como a Alejandro, tanto a Hitler como a Stalin, tanto a Pío XII como a Mao. Todo este complejo de voces es a mi juicio uno de los resultados más ridículos atribuible a la absoluta falta de rigor filosófico, que la sociedad de consumo hace posible.

 

E.L.: Son muchos los que aceptan el marxismo como un sistema válido de análisis social, sobre todo en el mundo académico. En cambio, son muchos menos los que confían en las posibilidades revolucionarias del marxismo, en su validez como método de transformación social.

 

G.B.: Me parece que en este asunto lo más importante es regresar hasta el reconocimiento de una disyuntiva en la que estamos siempre (implícita o inconscientemente, al menos) envueltos: o bien el marxismo se utiliza como un marco absoluto, totalizador (capaz por tanto de abarcar a todo otro marco), o bien el marxismo se utiliza como algo que a su vez debe ser pensado en función de «marcos» (históricos, sociológicos, políticos, ideológicos, filosóficos…) diferentes.

 

La disyuntiva es muy peligrosa, muy confusa y muy compleja, sin duda, y no es esta la ocasión de desentrañarla. Pretendo solamente sugerirla, dejarla planteada a la espera de ulteriores servicios.

 

Por otra parte, la disyuntiva de que hablamos guarda cierta analogía con disyuntivas que se ejercen ampliamente en otros contextos. Los más corrientes son seguramente estos dos: 1º el cristianismo: porque unas veces cristianismo se entiende (o se vive) como marco absoluto –incluso cuando se trata de conceptualizar otras religiones, otras etapas históricas o sociales anteriores al cristianismo– y otras veces cristianismo se entiende como un marco determinado que, en consecuencia, necesita a su vez ser enmarcado para poder ser entendido, incluso en su verdad. 2º la filosofía: unas veces la filosofía es entendida o practicada como «marco absoluto» –saber absoluto, saber radical, reductor de todos los demás saberes– y otras veces es entendida como un marco determinado que necesita a su vez ser enmarcado para poder ser conteptualizado, incluso en su verdad.

 

La dificultad de esta disyuntiva fundamental creo que reside en su naturaleza dialéctica, es decir, en la circunstancia de que sólo deben considerarse como casos o situaciones especiales y además metafísicos, aquellas interpretaciones de la disyuntiva que convienen en la tendencia a asumir disociadamente sus términos, los términos de la disyuntiva (la situación «resuelta» –ingenua, dogmática– de quienes se nos aparecen desde el principio instalados en un marco absoluto, iluminados por la divina gracia o algo parecido, o bien, la situación hipercrítica –ingenua también, escéptica– de quienes se nos aparecen como determinados a moverse sólo en marcos positivos, empíricos, analíticos). Por mi parte, sugiero que la disyuntiva se produce de otro modo, dialécticamente: la perspectiva de marco total aparece internamente como límite de un regressus a partir a una previa inserción en marcos parciales que resulta inestable y continuamente desbordada; la perspectiva de marco parcial aparece también internamente como límite de un proceso de destrucción de una perspectiva de marco total, cuyo uso metafísico haya llegado a resultar irrespirable. Según esto, los términos de nuestra disyuntiva podrían entenderse más bien como si fueran los sentidos opuestos (e inconciliables) de una misma dirección del movimiento dialéctico (y no como dos puntos de partida sustancializados, irreductibles).

 

Ahora bien: cuando se habla del marxismo como método correcto de análisis de transformación de la sociedad (por tanto: de todo lo que es analizable y transformable por los hombres, dado que «sociedad» en este contexto, todo lo envuelve, instituciones, valores, ciencia, tecnología, política, moral, religión, filosofía: ¿qué «marxista» que se tenga en algo no se atreve a opinar sobre cualquiera de estas cosas?) ¿se está hablando del marxismo como de un marco total o como de un marco parcial?, ¿y se está hablando al modo metafísico o al modo dialéctico?

 

Sospecho que es lo ordinario (entre aquellos que se consideran marxistas) interpretar al marxismo como un marco muy determinado (de tipo económico, o político, o ideológico), incluso secundario, enteramente explicable a partir de premisas no marxistas, incluso antimarxistas –y ésto sin perjuicio de reconocerle, y aún tomarle en préstamo algunos teoremas (tal sería el caso por ejemplo de Marvin Harris). Sospecho también que entre los llamados marxistas es más frecuente de lo que pudiera esperarse el sobreentendido de que ser marxistas implica considerar al marxismo como un marco total y absoluto, en el sentido de que sólo con ésta condición podría afirmarse que el marxismo mantiene su actualidad, su verdad, su vida, y sus posibilidades revolucionarias. Prácticamente, este sobreentendido es el que más aproxima al marxismo a la condición de una «religión» o de una dogmática totalizadora (en el sentido metafísico de la expresión, no en el filosófico). La forma más obvia de realizarse éste sobreentendido es considerar a Marx como autónomo –generalmente, considerar el manual de marxismo como el libro por antonomasia, la Biblia. Estilísticamente, este sobreentendido se manifiesta sobre todo en el hábito de apoyar con citas de Marx cualquier afirmación sostenida, ya sea de índole histórica, jurídica, económica, biológica y hasta física.

 

«En mi opinión, el marxismo está liquidado como marco teórico absoluto; pero está vivo y actuante como marco determinado, al que es imposible renunciar en el planteamiento de los problemas más diversos de nuestros días»

 

«El marxismo no es una ciencia o una experiencia que alguien pueda considerar como suya propia. Es otra cosa, algo mucho más próximo precisamente a lo que, tradicionalmente, en nuestra cultura, se llama una filosofía, una concepción del mundo.»

 

E.L.: Quisiera introducir también dentro de este tema una cuestión de candente actualidad. Me refiero a las «renuncias» que, en distintos momentos, se han producido en partidos obreros. Primero fue el maoísmo, luego el leninismo, ahora el marxismo…

 

G.B.: Se vienen observando en estos días en España, después de la Constitución –y muy en particular se observa esto en los Congresos de Filósofos Jóvenes– una progresiva atenuación de la densidad de referencias a Marx, incluso una tendencia a silenciar sus textos. En algunos partidos políticos, desde antaño vecinos al marxismo, se pretende eliminar a Marx como referencia, aún reconociéndole los servicios prestados. Pero, ¿qué quiere decir esto? ¿Acaso simplemente lo que ocurre es que se está tomando conciencia de que el marxismo no puede ser asumido como marco absoluto en el sentido metafísico? Y, ¿esto es una crisis del marxismo o una crisis de interpretaciones propias de la época de la clandestinidad, interpretaciones que, en cualquier caso, son signos del mayor respeto, y no sólo por sus servicios ideológicos, sino incluso por lo que tenían de esfuerzo lógico, siempre necesario, por ensayar las posibilidades del marxismo como sistematismo universal, absoluto, racional y científico (sustitutivo intencional en España del tomismo de la dictadura)?

 

Ahora bien, por el hecho de suponer que el marxismo no es un marco absoluto, y menos aún en su sentido metafísico (prácticamente: en el momento en que suponemos que las obras de Marx, incluso El Capital, no son obras autónomas ante las que pueda simplemente proyectarse una nueva lectura interna, sino que exigen para ser entendidas y explicadas referencias a otros marcos –categoriales o filosóficos, como pueda serlo la filosofía de Hegel o la de Fichte), ¿ha de concluirse que el marxismo está liquidado o, a lo sumo, que es un sistema entre otros o una teoría entre otras o quizá algunas docenas de conceptos entre otros centenares de ellos?

 

Desde luego, en mi opinión, el marxismo está liquidado como marco teórico absoluto; pero está vivo y actuante como marco determinado, al que es imposible renunciar en el planteamiento de los problemas más diversos de nuestros días.

 

La dificultad inmediata que se nos abre es entonces ésta: ¿y qué determinación o determinaciones del marxismo son aquellas que permanecen vivientes? ¿es posible siquiera deslindar algunas de éstas denominaciones –la doctrina de la plusvalía, la teoría del modo de producción asiático, la concepción de la lucha de clases, su interpretación del fenómeno judío–? ¿Acaso no están todas ellas tejidas por una sutil unidad sistemática y la utilización suelta de cualquiera de esas determinaciones, (que tanto, son políticas como «teóricas») equivale a distorsionarla y a corromperla?

 

Así planteada la cuestión, es evidente que lo único que yo puedo decir aquí es que no puedo aventurar ninguna respuesta, ni siquiera a título de opinión mínimamente responsable. Tan sólo se me ocurre pedir insistentemente que se intente precisar en cada caso qué quiere decirse al declararse marxista o al declararse ajeno al marxismo y que esta precisión no se considere satisfecha por una enumeración de cuatro o cinco tesis de Marx muy precisas, por importantes que sean, sino que vaya orientada a responder a esta pregunta: «¿el marxismo es para tí un marco absoluto o no lo es?», y si no lo es, «¿qué alcance tiene?». Si dices que es un método, ¿estás en condiciones de declarar lo que quieres decir con esto? Es decir: «¿sabes realmente lo que dices?» ¿Quieres decir por ejemplo que eres militante de un determinado partido político? –y esta respuesta sería tan pertinente en principio como otra cualquiera.

 

«Marxismo» significa pues hoy cosas muy distintas, pero no desvinculadas, sino vinculadas, aunque sea por su mutua irreconcibialidad. De esta constatación sacaría (para expresar de algún modo la opinión que se me pide) la conclusión siguiente: que por mi parte considero, en el estado actual del vocabulario, casi carente de sentido hablar de marxismo en abstracto, y que es imprescindible, en cada caso, establecer coordenadas, aclarar polémicamente cada situación, dar referencias y parámetros lo más precisos posibles. Porque, en algún sentido, todos somos hoy marxistas (influidos significativamente por la obra de Marx) –todos, incluso Rostow o Harris–. En el PCE se mantiene el marxismo, una vez «puesto entre paréntesis» el leninismo; en el PSOE está al parecer pendiente la reflexión sobre el carácter marxista del partido. Yo deseo que en las discusiones no se dé nada por sobreentendido, que se procure precisar, afirmar y negar, porque, aún así, todavía quedarán muchas más cosas sobreentendidas que entendidas con mínima claridad. Por mi parte, de esta situación, saco una consecuencia evidente: es imposible hablar de marxismo al margen de la disciplina filosófica –diría más: es ridículo. El marxismo no es una ciencia (una ciencia categorial) o una experiencia que alguien pueda considerar como suya propia. Es otra cosa, algo mucho más próximo precisamente a lo que, tradicionalmente, en nuestra cultura, se llama una filosofía, una concepción del mundo. Tratar de positivizar al marxismo me parece uno de los peligros más grandes, desde el punto de vista político, una de las ingenuidades ligadas a la tecnocracia y al economicismo más reaccionarios. Pero al decir que el marxismo no es una ciencia, no quiero insinuar la alternativa: «entonces es una religión, un mito, una ideología.» Esta alternativa es indocta, nada más. Entre la ciencia y el delirio mítico (o la evidencia práctica, que se le parece mucho) aparece siempre en nuestra cultura la «razón filosófica». Quienes dicen hoy que la filosofía está muerta lo dicen de un modo irresponsable y además gratuito: no saben lo que dicen, porque si lo supieran, sencillamente se callarían.

 

«El problema de si la revolución inspirada en postulados marxistas leninistas es una posibilidad abierta en nuestro tiempo depende de que se puedan determinar las coordenadas de este ‘hoy’.»

 

«El desarrollo de las curvas de los grandes procesos demográficos, energéticos, culturales, políticos, en los que estamos envueltos, permite acaso prever el desencadenamiento de gigantescas convulsiones sociales antes de fin de siglo. »

 

E.L.: Por último, profesor, ¿es hoy posible la revolución desde postulados marxistas leninistas?

 

G.B.: Creo que el problema de si la revolución inspirada en postulados marxistas leninistas es una posibilidad abierta en nuestro tiempo depende de que se puedan determinar las coordenadas de éste «hoy». Desde luego me parece que este hoy, que sin duda nadie se atrevería a entender en la escala de los días, tampoco puede concretarse en un año, ni siquiera en una década. El desarrollo de las curvas de los grandes procesos demográficos, energéticos, culturales, políticos, en los que estamos envueltos, permite acaso prever el desencadenamiento de gigantescas convulsiones sociales antes del fin del siglo. Y en esta coyuntura acaso sólo un planteamiento marxista leninista –debidamente adaptado a las circunstancias– podría salvarnos de terribles desastres y en particular de formas insospechadas de salvajismo, de imprevisión o de necedad, la necedad, la imprevisión y el salvajismo que se prefiguran en los actos terroristas de las semanas que corren. Pero la preparación y, en especial, la preparación ideológica, debe comenzar hoy mismo. Es preciso entre otras cosas triturar la mitología política que es hoy más frondosa que hace veinte años. El racismo, por ejemplo, me parece uno de los peligros más alarmantes, y sería preciso abrir bien los ojos para poder calibrar cuanto de racismo (ojalá que sólo fuera vano narcisismo) hay en estos movimientos, tan violentos como cursis, que hoy denominamos (con fórmulas necias, sorprendentemente metafísicas, es decir, que parecen sacadas de un libro de metafísica escolástica), «regreso a las fuentes» (al euskera, como idioma primitivo; al bable, como expresión de un pueblo colonizado que busca sus raíces celtas), «búsqueda de la propia identidad», y «realizarme a mí mismo de un modo no alienado». Permítaseme decir que esto es posible en España fundamentalmente por la ausencia de una disciplina filosófica rigurosa en el bachillerato. Así como la disciplina matemática no permite decir a un español medio que dos y dos son cinco, así una disciplina filosófica impediría que alguien diga y defienda como una opinión más entre las posibles opiniones democráticas que su objetivo es buscar su propia identidad o que quiere realizarse.

 

Extraído de: http://www.fgbueno.es/hem/1979g07.htm

 

 

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Los socialdemócratas del PSOE en su sección de Vascongadas continúan los encuentros con el entorno de la banda de asesinos separatistas y neofeudalistas ETA

Publicado por santiagoarmesilla en 31 Agosto 2007

Por ironías del destino, los dos han acabado cara a cara. El terrorista sanguinario, que se hizo pasar por negociador, y el ministro que sin estar plenamente de acuerdo con la errática deriva de ZP actúa de forma profesional.La negociación no se ha cerrado. Recientemente, representantes del PNV, del PSOE y de ETA se reunieron en el santuario de Estíbaliz (Álava). Parece ser que la reunión habría tenido lugar coincidiendo con la presencia allí del obispo Uriarte, según informa Enrique de Diego en Época.Según fuentes solventes, el socialismo vasco no está dispuesto a desistir en una línea por la que ha ido demasiado lejos y cuyo fracaso podría representar el final político para los Patxi López y Jesús Eguiguren, los que han llevado la negociación a unos niveles tan comprometedores en el terreno de la cesión que el Gobierno se habría encontrado al borde del abismo.

Habría sido el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, el que se habría opuesto a conceder a ETA cuanto quería, “porque siempre pedía más”, señalan fuentes de la lucha contraterrorista.

Y ésta es la cruz de este profesional de la política. Fuentes policiales indican que “Rubalcaba ha tenido etapas en que lo ha pasado francamente mal” porque “no estaba de acuerdo con lo que se estaba haciendo”.

En ámbitos políticos se temió en algunos momentos que tirara la toalla y dimitiera. De hecho, la actividad mantenida en la lucha contra ETA y, sobre todo, la fundamental investigadora en el sur de Francia se ha mantenido bajo el impulso del ministro.

MÁS INFORMACIÓN EN ÉPOCA

Extraído de: http://blogs.periodistadigital.com/politica.php/

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Blas de Lezo: Héroe de Cartagena

Publicado por santiagoarmesilla en 31 Agosto 2007

Breve narracion historica sobre la vida de este almirante vasco, verdadero lobo de mar, olvidado injustamente por la historia, pues sus hazañas son de leyenda.

Más información aquí:

http://www.elguaridadegoyix.com/blas-de-lezo

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Ante la muerte del escritor español Francisco Umbral: los Progres, una vez más, marginan y atacan a las personas de Izquierda políticamente definida

Publicado por santiagoarmesilla en 30 Agosto 2007

La intelectualidad “progre” no despide a Umbral, un escritor “de izquierdas”

30.08.07 | 13:27. Archivado en Periodistas

Juan Cruz Osta (Periodista Digital).- En el último adiós a Francisco Umbral hubo más políticos y periodistas que escritores. Entre el medio centenar de personas que acudieron a la despedida de una de las plumas más significativas de España sólo se vio al escritor Ramón Irigoyen. Umbral se definía de izquierdas. ¿Dónde estaban los intelectuales progresistas? No estaban, porque, decía él, “ser de izquierdas no es instalarse en la izquierda, sino la desinstalación permanente“. Éstos están todos bien instalados.

Fue un acto sobrio. El primero en llegar al cementerio fue del Duque de Lugo, Jaime de Marichalar. Minutos más tarde se personaban Esperanza Aguirre, Alberto Ruiz-Gallardón y Mariano Rajoy, a los que había dedicado el escritor memorables columnas en la contraportada de El Mundo. Los tres ocuparon puestos próximo a la viuda, María España.

A la ceremonia civil se sumaron el economista Ramón Tamames, el editor de Planeta Carlos Revés, el arquitecto Miguel de Oriol, el dramaturgo Ignacio Amestoy, la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada -junto su hija Cósima, ahijada de Umbral -, o la actriz Blanca Marsillach. Por supuesto, y cediendo su brazo en todo momento a la serena viuda, estuvo Pedrojota Ramírez, que incluso le dedicó unas emotivas palabras.

¿Y escritores?, ¿intelectuales? Por allí sólo se vio al escritor Ramón Irigoyen. De los “progres”, ninguno.

Él, que se colocaba a ideológicamente a la izquierda, no ha recibido el último adiós de sus compañeros intelectuales. No obstante, ya dejó escrito:

“¿Qué es ser de izquierdas? No, desde luego, tener un carnet o un himno. Eso sólo son los signos externos de la izquierda”.

“La cultura está siempre en la izquierda, y no por oscuras manipulaciones judeomasónicas, como nos enseñaron a los de mi generación, sino porque la cultura toda es pregunta por la vida, por el ser y por las cosas, mientras que la derecha no se pregunta nunca nada. La derecha vive de evidencias: fincas, escudos, armas, liquidez, geografía, clima, sangre. Todo esto son valores catastrales, pero no ideas que hagan avanzar el mundo”.

Ser de izquierdas no es instalarse en la izquierda, sino la desinstalación permanente, que nos entrega a la corriente de las ideas y los meteoros, a la renovación continua“.

Tampoco han sido muy numerosos los intelectuales de izquierdas que hayan hecho declaraciones elogiosas o hayan dejado un escrito en algún medio de comunicación. Sólo el nuevo ministro de Cultura, César Antonio Molina, se acercó al velatorio y alabó la figura de los que algunos consideran el mejor prosista en lengua castellana de los últimos tiempos.

Francisco Umbral, la “desintalación permanente“, está descansando en paz.

Extraído de: http://www.periodistadigital.com

Una entrevista para conocer mejor a Umbral:

Septiembre 2001

Entrevista a Francisco Umbral,
Premio Cervantes,
en el Ateneo Madrid XXI

“Los españoles tenemos la sangre, el temple, la temperatura,
del pueblo más revolucionario de Europa”

“No es que yo ahora escriba mejor, sino que mis aportaciones literarias se reseñan más, dejando en calderilla sobrante de ideas mis modestas verdades políticas, ideológicas, sociales”.

Umbral vino a mostrar esas modestas verdades, las que ha arrojado paciente y diariamente,“ni un día sin línea ni un día sin periódicos”, entregando una“España actualísima y urgente contada sin urgencia, despacito y buena letra”.

Vino a reivindicarse como un escritor político cuando casi nadie,“salvo la literatura especializada, salvo los informes de los bancos”, escribe de política.

“Un señor de izquierdas” que nos habló sobre un libro,“Madrid, tribu urbana”,“político de principio a fin”, donde se disparan verdades, desde la subjetividad y la libertad, y que precisamente por eso aciertan en el blanco mejor que algunos estudios más rigurosos.

Umbral habla de una“Santa transición”, mitificada, pero que está edificada sobre la“fecundidad política de la traición”, que dolorosamente llegó de la mano de una izquierda“que pegó carteles ambiguos contra la OTAN y que luego acabó de secretario general”. Umbral habla con pasión de recuperar una España que la izquierda nos hemos dejado robar.

Tiene la facultad de provocar a derecha y a izquierda, a la derecha de Aznar y a la izquierda de González.

Hacen falta más piedras contra el escaparate, arrojadas con la fuerza de una letra que quiere atrapar los recodos más poderosos y vivos, más sudorosos y urgentes del lenguaje.

Las traiciones de la transición

Hay una operación entre la CIA, Willy Brandt, o sea Alemania, y González para imponer en España una izquierda moderada

De Verdad.- Usted habla de“Madrid, tribu urbana” como unas memorias informales de la transición. Donde, de alguna manera, se dinamita ese mito político intocable, consensuado, en que se ha convertido la transición.

Francisco Umbral.- En estas memorias voy repasando caso por caso, cosa por cosa, personaje por personaje, al hilo de una cronología que tampoco queda muy clara. Y la verdad es que hecho el repaso de aquella transición, que yo viví muy joven y muy apasionadamente, tengo que decir que fue una transición incompleta, mal hecha y de la cual todavía estamos sufriendo algunas consecuencias.

Creo que la imposición de una monarquía, aunque luego resultase eficaz y efectiva en algunos sentidos, fue una imposición caudillista que se debió haber rechazado.
Los partidos políticos españoles jugaron al oportunismo y al poder más que a crear una verdadera democracia, muy democrática y por lo tanto inevitablemente de izquierdas. La derecha se adaptó mal, como pudo, al sistema democrático, sin creer en él en ningún momento, y eso sigue estando vivo todavía.

De modo que las cosas no se hicieron bien desde el primer momento, hubo cálculos históricos, la historia siempre nos supera, no hay que ser historicistas, pero la historia siempre nos supera.

D.V.- Al valorar la transición hablas de la“fecundidad política de la traición”, quizá la mayor traición vino, no desde la derecha o los reductos del franquismo, sino desde el seno de la propia izquierda.

F.U.- El partido comunista era el partido que más había luchado, durante la guerra y la posguerra, por una España de izquierdas, libre, igualitaria, etc. Ocurre que este partido, con la figura al frente Santiago carrillo, que creo que ha estado aquí hace poco, no tiene la aceptación del electorado.

Yo estoy convencido que hay una operación entre la CIA, Willy Brandt, o sea Alemania, y el socialismo español para imponer una izquierda moderada aceptable por todos los españoles y por tanto ganar por una gran, por una holgada mayoría. Y se encontró al hombre, que era Felipe González.

El primer mal que se deriva de esto es la pérdida progresiva de votos y popularidad del partido comunista. En esta situación el campo queda libre, abierto, para que lo gobierne el PSOE, que durante los 40 años de dictadura no había hecho nada de relieve contra Franco. Es difícil encontrar algo positivo, alguna actitud· El PSOE, que no había existido en 40 años, se presenta a las elecciones y las gana. ¿Por qué las gana? ¿Qué méritos había hecho en la guerra y la posguerra? Está claro que no gana las elecciones con diez millones de votos por esos méritos, que van contra ellos, sino que las gana porque había un montaje germano yanqui para implantar en España, después de 40 años de dictadura, que no podía continuar porque a nadie le interesaba, una democracia, una socialdemocracia como la que se llevaba entonces en Europa, se monta en España muy semejante a la que existía en Alemania y así funcionamos durante 14 o 15 años.

A los EEUU no les conviene que en España se haga un socialismo, porque España es entre los países europeos civilizados el más proclive a movimientos políticos de izquierdas, y con un pueblo del que dijo Sthendal que“el pueblo español es el último gran pueblo de Europa”. Entonces hay que contener esto por todos los medios, y se llegó entonces a otra cosa también muy graciosa, un señor que había estado en este barrio y en otros barrios de Madrid pegando carteles contra la OTAN acabó siendo secretario general de la OTAN, el señor Solana. Esto ha sido el socialismo español.

Una respuesta a la globalización desde España

A los EEUU no les conviene que en España, el país europeo más proclive a movimientos políticos de izquierdas, se haga un socialismo. Hay que contener esto por todos los medios. Y se encontró al hombre, que era González

D.V.- ¿Y qué respuesta dar hoy, en pleno siglo XXI y desde España, ante un mundo globalizado por las barras y las estrellas?

F.U.- Tenemos las esperanzas, como he dicho antes, de ser el pueblo más revolucionario de Europa. Aunque no hayamos hecho una revolución tan organizada y cargada de literatura como la francesa o una revolución tan radical como la rusa, pero tenemos la sangre, el temple, la temperatura, el clima, del pueblo más revolucionario de Europa. Esa es la única esperanza que nos queda frente a la victoria actual y absoluta del capitalismo.

D.V.- Pero hemos llegado al 2001 con una derecha instalada en el gobierno de un país de izquierdas.

F.U.- Ocurre, y este fenómeno hay que reseñarlo para que no nos pillen desprevenidos, que hay en España una derecha joven que no tiene nada que ver con la guerra civil y en la que hay buenos economistas, buenos hombres de Estado. Estos son los que han copado el poder, lo han privatizado y se lo han dado a las grandes compañías internacionales. Esto sin duda es consecuencia de una dejación del socialismo que se limitaba, sin razones, a sacar un doberman y decir que la derecha era ese doberman que se lo comerá todo. No, la derecha no era ese doberman, tiene economistas muy preparados, muy formados y muy a la americana, por lo tanto muy peligrosos para nosotros y que ganarán las elecciones. Las ganarán en dos plazos, pero sobre todo en el segundo con más de diez millones de votos, porque su gestión anterior había sido buena.

Hoy ocurre que aquel España va bien, aquella democracia de niki y de golf que montaran los sucesores del partido de Fraga, aquello empieza a flojear, porque aparecen todos los días problemas jurídicos sin resolver o mal resueltos, a flojear socialmente porque hay mucho paro y sobre todo hay un paro mal solucionado, contratos basura, muchas cosas.

La fórmula de la derecha capitalista es entregar a la empresa privada todo lo que va mal o piensa que la empresa privada, buscando el beneficio, resolverá todos los problemas. En el caso reciente de Iberia con sus grandes paros en plena temporada turística, tenemos que no, que la empresa privada, cuando hay verdaderos problemas en profundidad y cuando el trabajo, que es el motor de la sociedad y de la vida, se pone en huelga, no lo resuelve la empresa privada.

A lo que hemos llegado es a una huelga de ricos, a que paren los pilotos, los funcionarios mejor remunerados de España. Ocurre que al poner la empresa pública, como era Iberia, al poner eso en manos del capital estamos haciendo algo muy grave, porque resulta que el capital no resuelve el problema, sino que provoca algo insólito en la historia social como es una huelga de ricos.

D.V.- Ante un mundo donde el poder de los grandes monopolios es cada vez más absoluto, donde la voracidad de estos grandes conglomerados es cada vez mayor y más peligrosa, ¿qué opinión le merece el movimiento antiglobalización que nació en Seattle y que se ha manifestado recientemente en Génova?

F.U.- Yo creo que lo que acaba de ocurrir en Génova es una esperanza, cuando creemos que el mundo está dormido surge de pronto una chispa de verdad, de violencia, de protesta o de respuesta, y esto nos permite confiar en que surgirán más chispas, surgirán más focos de rebelión y entonces puede conmoverse el sistema.

D.V.- ¿Cree usted que, como nos vienen repitiendo insistentemente, la izquierda no tiene nada que hacer frente al avance del capitalismo, que es imposible levantar una alternativa?

F.U.- En cuanto a soluciones políticas, por una parte son obvias y por otra parte no las tengo. Las que sabemos: la organización continua del trabajo para la toma de los poderes que sean posibles, los que sean, todos valen, desde la enseñanza hasta los talleres, todo vale. En cuanto a qué ideologías políticas se debe adscribir esto yo creo que el viejo socialismo español, por lo que he contado antes, está en crisis, y el viejo comunismo español también está en crisis. Hacen falta las mismas ideologías pero nuevas, lo viejo pero renovado, eso es lo que necesitamos en política, no olvidarnos de nuestra herencia, pero ponerla al día.

El compromiso crítico

Los escritores se han vuelto hacia los problemas humanos, amorosos y líricos, hay muy poca literatura, salvo la especializada claro, salvo los informes de los bancos, de preocupación política y económica

D.V.- El capitalismo, en su avance, lógicamente va a tratar de arrastrar a los intelectuales para su apología. Antes sólo era concebible la actividad intelectual si se rebelaba contra el poder, ¿realmente se ha producido una domesticación de los intelectuales?

F.U.- Yo creo que ha habido una traición de los intelectuales, y es que, en su mayoría se han despolitizado. Hay ejemplos hermosos, aquí habéis tenido hace unos días a Fernando Savater, hay excepciones muy valiosas, pero en general los intelectuales se han despolitizado. Hay una gran crítica intelectual y literaria, con Bloom y otros a la cabeza, como antes el estructuralismo, que nos quiere llevar a la conclusión de que importa el texto, importan sus valores estéticos, y no importan nada los contenidos. Este ataque a los contenidos, esta supresión de los contenidos, ha sido masivamente seguida por los escritores europeos y algunos americanos. No importan los contenidos, estamos haciendo literatura.

Esto, naturalmente, es mortal para la política, y no debemos caer en esta tentación, que es desentenderse de todo. Yo por eso hablaba de mi libro“Madrid, tribu urbana”, que es un libro absolutamente político de principio a fin, una narración de la transición con una intención política y crítica muy clara.

En esta crisis del compromiso político nosotros debemos conservar nuestra actitud crítica ante la historia y ante la sociedad. Creo que no soy ni el primero ni el último en este sentido, puesto que acabo de citar a Fernando Savater y podría seguir citando a gente que sigue escribiendo desde la crítica, desde la rebeldía, desde la negación, todos los días, dentro del margen relativo que nos ha dado la libertad de prensa.

Y menos en los libros y más en los periódicos. Donde más se ve la ausencia de los valores políticos es en el ensayo y la literatura. Los escritores se han vuelto hacia los problemas humanos, amorosos y líricos, hay muy poca literatura, salvo la especializada claro, salvo los informes de los bancos, de preocupación política y económica, como la hubo antes. Y esto hay que admitirlo, es así, lo que tenemos que hacer es no caer en esa tentación.

D.V.- Hoy existe más democracia, mayores libertades formales, y sin embargo una respuesta menor.

F.U.- Sin duda ninguna la literatura, que podemos decir que es libre, puede dar en cualquier momento un libro, un hombre, una obra que conmueva muchas cosas, que revolucione, que contradiga, que rompa con todo esto, se puede producir en cualquier momento. Pero eso no se está produciendo, bajo el influjo de una literatura lúdica no siempre buena. Estamos esperando esa obra o ese conjunto de obras, que se produjeron incluso en la dictadura. En la dictadura, precisamente porque era una dictadura, hubo más contestación al poder de la que hay ahora. La contestación que se da ahora, llevada de la libertad, es una contestación más leve, más fácil. Pero la contestación a la dictadura que hizo Buero Vallejo en el teatro, o Alfonso Sastre, que hizo Blas de Otero en la poesía, o José Hierro, que hizo Martín Santos en la novela, etc, esa contestación no se está produciendo ahora. Nadie está lo suficientemente cabreado, cabreado a nivel político, como para hacer ese libro importante que nos movilice un poco a todos. Y yo creo que a eso se debe que los jóvenes se hayan entregado a un ludismo que ni siquiera es brillante si se le compara con el de otros países.

Ahora no hay duda de que surgirá el libro que diga las cosas claras y que tenga poder, supraliterario o extraliterario, de revulsión, de revolución, de alarma o de grito, de consigna.

España desde la izquierda

Nos hemos dejado robar España. Hemos identificado España como un concepto reaccionario, y no, eso no es España. España es ese gran pueblo querido, la mayoría comunista, todos revolucionarios

DV.- La izquierda española, en sus momentos más revolucionarios siempre se ha presentado orgullosa de España, pero ahora parece que España es un concepto reaccionario,“casposo”, propio del franquismo. ¿No crees que hay una responsabilidad de la socialdemocracia, de González, que nos ha educado durante 14 años en que lo progresista era ser europeísta y que España era una rémora del pasado? ¿No crees que este es un punto importante sobre el que ajustar cuentas desde la izquierda, sobre todo ahor con lo que está pasando en Euskadi?

F.U.- Los grandes poetas comunistas en castellano, como Cesar Vallejo, Pablo Neruda, el citado Blas de Otero y otros muchos dijeron siempre España, hablaron siempre de España, cantaron siempre a España, se pronunciaron por España, fueron rebeldes por España. Y luego vino, yo esto se lo he dicho muchas veces a Julio Anguita, esta cursilería del Estado español, que además creemos que queda más progre porque España lo identificamos con la bandera y con la derecha. Queda más progre, pues no, porque lo de Estado español fue un invento de Franco, que no sabía como llamar a lo suyo. Es un invento franquista que estamos utilizando la izquierda para no decir España.

Y es hermosísimo lo que todos los grandes poetas, los poetas contemporáneos, han escrito sobre España y sobre todo las cosas que han dicho sobre España, Miguel hernández por ejemplo, durante la guerra civil.

Entonces si ahora España es un concepto reaccionario, es que nos hemos dejado robar España. Hemos identificado España con los ricos, y no, eso no es España. España es ese gran pueblo querido, la mayoría comunista, todos revolucionarios.

Joan Arnau

Extraída de: http://www.uce.es/DEVERDAD/ARCHIVO_2001/16_01/31_umbral.html

Y dos columnas de Umbral, cercanas a nosotros, la Izquierda Hispánica:

Francisco Umbral
Zapatero y Alicia

No estaba mal la foto al minuto donde Alfonso Guerra definía a Zapatero como una representación de Bambi. Pero es mejor y va más lejos, filosóficamente, el libro de Gustavo Bueno, que, como ya he escrito más de una vez, es de los pocos pensadores serios que nos van quedando. Puestos a jugar con ese mundo disneyano, Gustavo Bueno ha preferido reencarnarse en Alicia. La Alicia clásica, tan pedagógica, según palabra que le gusta mucho a Gustavo y también a mí.

Gustavo, que es todo menos un filósofo adusto, se ha debido divertir mucho con este libro festivo y profundo en su análisis grave, riguroso e independiente de la situación. Así, Zapatero es ágilmente integrado en el pensamiento de Alicia, «un presidente en el país de las maravillas». Establecido de entrada este paralelismo, las ideas, contraideas y metáforas desmetaforizadas acuden a la pluma del filósofo con la facilidad y abundancia de los juegos e imágenes infantiles.

Así pues, el pensamiento Alicia principia con la definición de la Alianza de Civilizaciones y se va estructurando paralelamente al pensamiento Zapatero, que se nos manifiesta igualmente elemental, ilusorio, alacre, pero dotado de un fondo de mala fe que Bueno denuncia en casi todas las maniobras del Gobierno, es decir, del PSOE. Después de Alicia, el filósofo viene a parar en Virginia Woolf, que es el otro extremo de la definición femenina, mayormente con esta frase inolvidable: «Yo no tengo patria porque soy mujer». Toda la fragancia del feminismo combatiente se aclara aquí con el reconocimiento, no ya de «una habitación propia», sino incluso de una patria propia, y que, como bien dice Bueno, más que patria sería matria.

Tomando la historia a contracorriente, nuestro filósofo se extiende sobre Franco y el franquismo, recordándonos que el dictador lo era en efecto y sus realizaciones sociales todavía están ahí, algunas, y otras, desaparecidas, hubieran supuesto mejor solución para problemas –autonomías, etcétera– que hoy ponen en peligro el mapa. En el dictador Franco no todo era pensamiento Alicia. Había mucha menos Alicia que pensamiento en marcha, o sea realizaciones.

La solidaridad, palabra que hoy se utiliza gratuitamente mientras se intercambian cadáveres, también es revisada por Bueno. En el pluralismo cultural está casi todo por decir, porque actualmente no existe, salvo algunos grandes premios qué trajo la monarquía antes que la democracia. Y lo mismo dice Bueno sobre la memoria histórica. La conclusión del autor es que el pensamiento Alicia se vuelve pensamiento de mala fe cuando es ya el último recurso del Gobierno para corregir sus incorregibles errores y otros peligros del país de la mala fe.

Gustavo Bueno, pensador clásico, pero actualísimo, ha querido filosofar sobre el país de las maravillas que hoy vive Zapatero sólo para sí mismo. Esto tiene el encanto de los cuentos del XVIII y el desenlace catastrófico del pensamiento de Alicia, que es el que nos está gobernando. He aquí el libro más revelador y policial escrito contra un presidente que sólo se reúne con espejos. Tengamos en cuenta que el espejismo es un don femenino y que a ZP le votan las mujeres, hasta las que no votan.

 

Francisco Umbral
Gustavo Bueno

Gustavo Bueno, filósofo de jersey, es de los pocos pensadores serios que nos van quedando y ahora su problemática alcanza plena actualidad con el tema de España, ese país que no existe. Cuenta Gustavo Bueno en su libro España no es un mito que, hablando en el País Vasco, le llamaron fascista.

Este grito de «fascista» no es sólo una agresión al filósofo, pero también un alarido que se va generalizando en este momento conflictivo de nuestra Historia. Ocurre que, en la actual subversión de valores, un patriota español es un fascista y un fanático de su pueblo es un progre, porque ahora lo progre consiste en usar como bandera la cabra/fetiche de Manganeses, el toro asesinado lorquianamente, o sea con clase, el catalán que escribe buen castellano y el vasco que canta el origen de las lenguas en Sabino Arana. No hay mayor confusión que presentar las cosas del revés, y eso es lo que están haciendo hoy quienes vienen a Madrid con bandera republicana a pedir más pasta en los Presupuestos, mayores ventajas comerciales y económicas, que ellos disfrazan de culturales y autóctonas.

La izquierda se viste de derecha para rezar a sus propios caídos, a sus propias víctimas, y la derecha se disfraza de izquierda, porque, como dice también Gustavo Bueno, los obreros no visten el mono azul a las ocho de la tarde. Esta transvaloración de todos los valores no es un juego gratuito, como cuando la Falange se revestía de revolucionaria. Esto significa que hay una conspiración peninsular para acabar con el mito de España en todas sus versiones de leyenda barata y de verdad mítica incalculable. Pero la izquierda no es así, no lo ha sido nunca y no vamos ahora a dejarnos engañar.

Los republicanos del 32 vivían en español, sentían en español, se comportaban en español porque nunca pensaron en hacer de la República un casino revolucionario ni en hacer de España una provincia leridana entre Bilbao y Barcelona. Azaña era español alcalaíno hasta la muerte, Prieto era socialista español, pero ante todo español, el general Rojo antes que rojo era español.El problema catalán y la cosecha del 31, que fue un buen año, nadie pensó en mejorarlos cortando cabezas o metiendo bombas en los ramos de flores de las reinas. La violencia la inventaron unos cuantos generales ambiciosos y devotos, haciéndonos creer que los milicianos estaban de verbena en La Paloma con las monjas desenterradas en San José.

Por el otro lado, Azaña, que tenía que conceder muchas cosas, nunca concedió nada en el tema religioso o reaccionario. La República se trajo en un carro de fuego que no era sino el tranvía Chamberí/Fuencarral. Luego tiraron el vehículo porque ya no servía. Los poetas hispanos, de Rubén Darío a Neruda de Vicente Huidobro a Nicolás Guillén, hicieron la Guerra Civil por España y nunca invocaron otro mito cierto o incierto. Nuestra izquierda nunca se ha avergonzado de ser española. Esta confusión entre España y los cuatro ricos de Andalucía, Valencia y Sevilla, que se ve venir, no es sino una falsa revolución antiespañola pintada al óleo y la sangre por don José Gutiérrez Solana. Rajoy hizo el discurso de izquierdas. El de derechas lo hizo ZP y naturalmente lo hizo mal.

Extraídas de: http://www.fgbueno.es/

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Manifestación Masiva en Honduras acaba en tragedia con el asesinato del profesor Wilfredo Lara

Publicado por santiagoarmesilla en 30 Agosto 2007

Muerte de maestro empaña jornada de protesta en Honduras

América Central

Un disparo en el tórax terminó con la vida del docente y Policía captura al autor


La muerte de un maestro empañó hoy la protesta de las organizaciones populares de Honduras que tomaron carreteras en diferentes puntos del país para exigir la derogación de varias leyes, entre otras demandas.

Un disparó en el tórax acabó con la vida del maestro Wilfredo Lara, quien participaba en la toma de carreteras en la colonia “6 de mayo”, jurisdicción de Macuelizo, departamento occidental de Santa Bárbara, informó la Policía.

El presunto responsable de la muerte de Lara es Andrés Chinchilla, quien fue detenido por la Policía.

Chinchilla, al parecer, disparó contra los manifestantes que le impedían el paso a su vehículo. Lara murió en el Hospital de Occidente, de la ciudad de Santa Rosa de Copán.

La toma de carreteras en unos 10 sitios del país fue organizada por la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular (CNRP), que aglutina a más de treinta organizaciones sindicales, políticas, campesinas, educativas, estudiantiles e indígenas, entre otras.
Los manifestantes exigen la derogación de leyes de aguas, minería, forestal, modernización agrícola y telecomunicaciones, la elaboración de otras nuevas que garanticen un beneficio para las mayorías y una estrategia de redistribución de la riqueza, entre otras demandas.

Además, rechazan la construcción de centrales hidroeléctricas, piden tierras para los campesinos, la depuración de la Policía, el castigo a funcionarios corruptos, el control de precios de los productos básicos y el fortalecimiento de las empresas estatales.

El presidente hondureño, Manuel Zelaya, tras conocer la muerte de Wilfredo Lara, instó al canciller, Milton Jiménez, a que dialogue con los representantes de la CNRP para buscar una solución al conflicto.

El ministro de Defensa, Arístides Mejía, por su parte, dijo que el Gobierno “es respetuoso del derecho a la protesta” y que no se pretende desalojar a los manifestantes por la fuerza.

Fuerza si maestros no acceden al diálogo

No obstante, la fuerza será utilizada si los maestros no acceden al diálogo y continúan bloqueando las carreteras del país, dijo el ministro de Seguridad, Álvaro Romero, desde su despacho en Tegucigalpa.

La protesta, la primera de dos días convocada por los sectores populares desde que asumió el poder Manuel Zelaya, el 27 de enero de 2006, también afecta a más de dos millones de estudiantes de escuelas y colegio públicos y privados.

Dirigentes de la CNRP afirmaron en la víspera de la protesta que unas 60.000 personas participarían en las manifestaciones del lunes y martes, pero según la Policía, menos de seis mil han participado hoy.

La manifestación también ha sido salpicada por una denuncia de la Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH), en el sentido de que el propio Gobierno de Zelaya sería el patrocinador de la protesta.

Según la dirigente Suyapa Mendoza, de la CTH, los recursos para las manifestaciones fueron proporcionados por el Gobierno, aunque recalcó que no puede mostrar las pruebas y agregó que la información la recibió de la misma Casa Presidencial.

La denuncia de Mendoza fue rechazada por los dirigentes de la CNRP, mientras que el director ejecutivo del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), Benjamín Brogán, dijo que ve con “suma preocupación” lo que ocurre en el país.

El secretario privado del presidente Zelaya, Raúl Valladares, calificó de “juego irresponsable de algunas personas” la denuncia de que el Gobierno ha financiado la protesta y afirmó que la marcha “no fue contundente”.

Hacia las 12.00 hora local (18.00 GMT) los manifestantes comenzaron a desalojar voluntariamente los tramos de carreteras que ocupaban desde las 04.30 hora local (10.30 GMT), pero advirtieron de que la protesta continuará mañana.

Extraído de: http://www.elnuevodiario.com.ni/2007/08/27/ultimahora/4392

Izquierda Hispánica se solidariza con los familiares y amigos de Wilfredo Lara, así como con los valientes insurgentes catrachos enfrentados a la oligarquía hondureña.

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Hipotecas altas y sueldos bajos en España: qué dice la prensa anglosajona de éstos asuntos

Publicado por santiagoarmesilla en 30 Agosto 2007

La burbuja inmobiliaria y los bajos salarios de los jóvenes centran sendos reportajes en la BBC y la CNN. La cadena americana denuncia que en España el precio de la vivienda ha crecido por encima de los salarios.

El colapso hipotecario en Estados Unidos y el temor a una crisis crediticia se han dejado notar no sólo en las recientes caídas de los principales índices bursátiles del mundo. Las inyecciones masivas de liquidez no han sido suficiente para alejar estos fantasmas, y dadas las circunstancias, cada vez son más los ojos que se fijan en España.

Subidas de euríbor, de tipos de interés, burbuja inmobiliaria, aumento de la morosidad, mileurismo…. Estos y otros elementos empiezan a llamar la atención de los medios internacionales, que comienzan a hacerse eco de los problemas de los españoles para afrontar sus deudas o, en el caso de los más jóvenes, para acceder a una vivienda.

Prueba de ello es la polémica entrevista que la cadena británica BBC realizó hace apenas un mes a la ministra de Vivienda, Carme Chacón, en la que ésta se negó a responder a las preguntas que le formulaba un periodista sobre la burbuja inmobiliaria española.

Otro ejemplo es el vídeo en el que la cadena americana CNN analiza los obstáculos con los que tienen que lidiar los jóvenes para abandonar el nido familiar y acceder a su primera vivienda. En él, además de denunciar que los precios de los pisos se han triplicado en la última semana, el reportero explica que “en España el precio de la vivienda ha crecido por encima de los salarios, pero los recien titulados todavía ganan menos”.

Uno de los salarios más bajos de la UE

Uno de los empresarios consultados en el reportaje de la CNN explica que la economía española ha intentado competir en el mercado con salarios bajos. Y es que, mientras el euríbor ha subido por 23ª vez consecutiva y la OCU advierte de que el “esfuerzo de las familias para pagar la hipoteca” está ya “en el límite”, el salario mínimo en España para 2007 se sitúa en 570,6 euros, uno de los más bajos de la Unión Europea.

Para que nos hagamos una idea, según el Eurostat (Instituto europeo de Estadística), el salario mínimo en Reino Unido es de 1.269 euros, mientras que en Francia es de 1.254. La palma se la lleva Luxemburgo, con 1.503 euros.

Extraído de: http://www.periodistadigital.com/

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La deuda de las familias españolas alcanzó el 115% de su renta en 2006

Publicado por santiagoarmesilla en 30 Agosto 2007

La deuda de las familias españolas ha pasado del 70,7% de su renta disponible en el año 2000 al 115% en 2006, según publica Caixa Catalunya en su último Informe sobre el consumo y la economía familiar.

Asimismo, el estudio refleja que la tasa de endeudamiento de las familias ha superado el 100% de la renta en los dos últimos años.

Entre el año 2000 y el 2006, la deuda de las familias ha avanzado a un promedio anual cercano al 16%, con un incremento de la ratio de endeudamiento sobre el PIB desde el 54,3% de 2000 al 85,6% de 2006.

El informe señala también que la riqueza financiera neta de las familias (medida como la diferencia entre los activos financieros en manos de los hogares y su endeudamiento) ha perdido importancia relativa entre los años 2000 y 2006, y ha pasado de representar el 146% de la renta familiar disponible al 127,8%, a pesar del “ligero repunte” de tres puntos de este último año.

Menor crecimiento de las inversiones financieras

Entre 2000 y 2006, el incremento sostenido del endeudamiento familiar ha contrastado con una ralentización de la tasa de aumento de los activos financieros en 2000-2002, afectados por la caída bursátil de esos años y el consiguiente efecto sobre la riqueza financiera neta de los hogares.

En valores absolutos, ésta ha pasado de 706.165 millones de euros en 2000 a 928.260 millones en 2006, lo que implica una tasa de aumento medio anual en torno al 4% durante los últimos siete años.

Caixa Catalunya señaló que “a pesar de los pocos cambios producidos en la estructura del balance financiero de las familias españolas a finales de 2006, se destaca el aumento de la importancia relativa de los activos en renta fija en detrimento de los seguros”.

El grupo de acciones y participaciones mantiene el 42% de su peso sobre el total, incluyendo revalorizaciones de importe elevado (en torno a 95.000 millones de euros), las cuales “reflejan el momento alcista de los mercados bursátiles y los beneficios corporativos”.

El grupo de efectivo y depósitos mantiene también su peso sobre el total en el 38,2%, mientras los títulos de renta fija pasan del 2,2% al 2,3% sobre el total. En cambio, la importancia relativa del grupo de reservas técnicas de seguros disminuye en 2006 hasta el 14,1%, desde el 14,8% de 2005.

Extraído de: http://www.periodistadigital.com/

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Represión en Chile, la Nación Política más austral de la Hispanidad

Publicado por santiagoarmesilla en 30 Agosto 2007

Más de 370 detenidos y 60 heridos durante las protestas contra la política económica de Bachelet

Las protestas contra la política económica del Gobierno de Michelle Bachelet registradas ayer en Chile dejaron un balance de 372 detenidos y 50 manifestantes y 18 agentes de la Policía heridos, informaron las autoridades. Además, el senador socialista Alejandro Navarro sufrió heridas en la cabeza al ser golpeado por un Policía en una de las manifestaciones celebradas en la capital, Santiago. La gobernadora de Santiago, Adriana Delpiano, confirmó el balance de heridos, si bien precisó que todos ellos fueron de carácter leve. Además, aseguró que hubo normalidad en la asistencia a los establecimientos educaciones y puestos de trabajo.

Internacional, ECTV
30/08/2007  10:51h

La Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la mayor multisindical chilena que convoca esta manifestación, transmitió su complacencia porque “fue una jornada limpia de nuestra parte”, sin que observara la presencia de encapuchados, como en otros ocasiones.

La protesta fue convocada por la CUT, que había anticipado que sería la mayor manifestación en contra del Gobierno de Bachelet, aunque todavía no se conocen datos oficiales de participación.

Por su parte, la presidenta del país aseguró desde la sede del Gobierno que “en democracia y en mi Gobierno los trabajadores podrán siempre expresar pacíficamente sus demandas y defender sus derechos y eso si hay un límite“.

Quiero que todos lo entiendan muy bien: se requiere de diálogo y no de presiones, de acuerdos y no de violencia, porque la democracia no necesita desorden ni de violencia“, agregó.

Extraído de: http://www.elcomentario.tv/index.php?gFrame=2&gId=2689

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Fernando Savater: “La idea de España me la suda”

Publicado por santiagoarmesilla en 29 Agosto 2007

Es bueno estar sobre aviso acerca de la verdadera catadura moral de un personaje como Fernando Savater. Éste texto de Pedro Insua es muy esclarecedor acerca de los postulados básicos de este progre muy a su pesar:

Fernando Savater dice que la idea de España
se la suda: entre Portugal y Francia
se encuentra… la Democracia

Pedro Insua Rodríguez

El escritor Fernando (Fernández-)Savater muestra una vez más su verdadera catadura al declarar: «la idea de España me la suda»

Fernando Fernández-Savater MartnFernando (Fernández) Savater
«La idea de España me la suda»
Fernando Savater, el 15 de noviembre de 2005
→ sobre este asunto en los foros de nódulo

Cuenta Unamuno en El Sol («Religión de Estado y Religión del Estado», 8 de septiembre de 1931) la siguiente anécdota, digamos, parlamentaria: «un día un ingenuo diputado neófito se descuidó en decir que hay que marchar por el camino real», oyendo entonces murmullos se vio por lo visto obligado a rectificar y corregir: «bueno, por el camino republicano.»

«Y se oye –continúa Unamuno– en la tanda de ruegos y preguntas, ruegos que son rogativas y aún letanías al Estado óptimo, máximo y providente. Estado… federal por de contado, aunque este de federal es un adjetivo mágico y místico en que al preguntarle a los fieles qué quiere decir, han de tener que contestar: ‘Eso no me lo preguntéis a mi, que soy ignorante; juristas tiene el santo padre Estado que os sabrán responder.’ Porque esta fe republicana es fe implícita o de carbonero.»

Algo así le ocurre hoy a un neófito cuando, imprudentemente, sugiere, ya no digamos en las Cortes sino incluso en un sarao de estos en los que los políticos escuchan a los orates «intelectuales», que «hay que marchar por el camino español». Al margen de lo que con ello se quiera decir, en seguida, dado lo que esta expresión sugiere, hay que corregirse, prácticamente disculparse y decir «bueno, por el camino democrático».

Con otro tipo de expresiones también ocurre algo semejante, me refiero a esta obligación de explicarse ante las suspicacias que generan, cuando tales expresiones llegan a oídos piadosos (cargados, entiéndase, de fe implícita, ahora democrática, o de carbonero). Por ejemplo, se oye con mucha frecuencia, sobre todo después de un atentado terrorista, y en boca de muchos políticos, que se combatirá el terrorismo «siempre dentro de los estrictos márgenes del Estado de Derecho», como si el que pide justicia contra el asesino estuviese ya pensando en que la «justicia» que pide se encontrase, según tales políticos suspicaces, «al margen» del Estado de Derecho.

Y es que «España», y me refiero tan sólo a su expresión, y no digo ya su concepto o su Idea (la que sea), sugiere como por reflejo en el cerebro de muchos, como a estas alturas todo el mundo sabe, que tal nombre no tiene en principio nada que ver ni con «la democracia», ni con «el Estado de Derecho». Digamos que prima facie, si tomamos ambos conceptos como conceptos clase, «España» y «Estado democrático y de Derecho» forman algo así, según tal fe implícita, como clases disyuntas, dioscúricas, sin elementos en común. Y como este reflejo actualmente es frecuentísimo, pues enseguida, si se habla de España, urgentemente hay que establecer relaciones entre los términos de ambas clases, no sea que el que así habla caiga bajo sospecha de mantenerse «al margen» (¡fascista!). Quiero decir que hablar de España, como Estado democrático y de derecho, requiere inmediatamente una justificación, por más que sea una evidencia constitucional (importa poco, en este sentido, lo que diga el artículo primero de la Constitución vigente).

Y es que cuando con la Constitución del 78 se arrojó el agua sucia del franquismo, parece ser que con ella también se arrojó al niño… Veamos.

La reunión que tuvo lugar en el Hotel Suecia de Madrid, el día 15 de noviembre de 2005, tenía por objeto el análisis de la situación política planteada por la admisión a trámite del Estatuto de Cataluña (el, de modo cómplice, también llamado Estatut) que el Parlamento de Cataluña dirigió a las Cortes a principios de mes.

Un Estatuto que en cierto modo, igual que «el Tratado para una Constitución europea», es un «baciyelmo», en expresión de Bueno: un Estatuto que pide el principio de Cataluña como titular de la soberanía (constitución) –es decir que, visto desde la unidad de España, parte de su secesión como hecho consumado–, para después establecer vínculos de asociación (tratado) con el «Estado español».

Un Estatuto que, al proclamarse en él como soberana una de las partes que la forman (o más bien dos: Cataluña y… ¡¡¡Arán!!!), amenaza completamente la unidad de España, en cuanto que amenaza su identidad como nación soberana, aunque sea para después recuperar tal unidad pero en forma de con-federación, rota ya de hecho la soberanía española. Una soberanía que está representada en las Cortes, y desde las cuales se admite a trámite una ley (los Estatutos los firma el Rey, una vez aprobados por las Cortes, como «ley orgánica») que pone en cuestión, o mejor, que niega, y esto es lo curioso, esa misma soberanía que las Cortes se supone representan. Es decir, y dicho de una vez, si el Estatuto de Cataluña es finalmente aprobado por las Cortes, entonces lo que las Cortes han aprobado es que las Cortes no pueden aprobar lo que han aprobado…

De manera que, si algo se pone en cuestión con el Estatuto de Cataluña, no es el «Estado de Derecho», ni «la Libertad», tampoco «este País» (a nadie, yo creo, se le oye hablar más de «este Páis» –con acento en la «a»– que a Otegi y su banda), ni siquiera la Gramática (a pesar de que sí es verdad que la competencia gramatical de los redactores del texto estatutario, no es que se ponga en cuestión, es que es nula), sino que lo que se pone en cuestión, lo que el Estatuto amenaza es al niño…, a España.

Fundación para la Libertad

Pues bien, hasta pasada la media hora o más después de haber comenzado el acto, organizado por la Fundación para la Libertad y destinado, repito, a debatir esa cuestión, no apareció, más que de un modo coyuntural, como de paso, el nombre del niño. Sin duda, como ponía de manifiesto irónicamente Unamuno en ese mismo artículo que hemos citado, un poco más abajo, y con muy mala leche –de la que después se disculpa–:

«si se oye este nombre, España, mucho menos que el de República, es porque se le estima algo inefable, como los hebreos sustituían el nombre inefable de Yahwé por el de Jehová.»

Así, comenzó hablando Redondo Terreros, a la sazón «presentador» del acto a título de Presidente de la Fundación, manifestando que los allí presentes como ponentes (Espada, Blanco Valdés, Savater y él mismo) comparecían ante el público asistente como «ciudadanos», así dijo («somos ciudadanos»), y en tanto que tales convocaban y se dirigían a la sala. No recuerdo bien el contenido de su exposición, que era, repito, una presentación, pero sí recuerdo que varias veces utilizó la expresión «este País».

Entre los asistentes en la sala, por cierto saturada y con gente de pie, pude reconocer a Esperanza Aguirre, Rosa Díez, Santiago Abascal, José Acosta e Ignacio Astarloa (la presencia de estos dos últimos fue más bien «testimonial», y es que se fueron antes de que comenzara el acto). En fin, miembros, como vemos de «los dos grandes partidos» que, sin duda, situaban al acto en la línea de la petición de conciliación o consenso entre PSOE-PP como solución al problema que en las Cortes les separaba, pero allí les reunía. También pude reconocer entre los asistentes a Boadella (que al día siguiente, por cierto, estrenaba en Madrid «En un lugar de Manhattan»), así como a periodistas de diversos medios de comunicación.

Ya el planteamiento, en cierto modo, venía a «conceder demasiado» a lo que supuestamente se pretendía combatir (con esa «reunión», insisto, de representantes de los dos «grandes partidos»), en cuanto que los ponentes, recordemos que presentados como «ciudadanos», lo eran a título de nativos de las tres «comunidades históricas» (Espada, de Cataluña; Blanco Valdés, de Galicia; y Savater, de Vascongadas), de manera que, aunque fuera para después negar tal planteamiento –el de que tales comunidades representasen políticamente algo más que partes de la nación española–, éste sin embargo se daba por bueno ya desde el principio. Es decir, si figuraban tres ponentes y no más ni menos, y en tanto que cada uno procedía de cada una de esas tres comunidades («uno de cada»), era porque en el propio planteamiento se buscaba algo así como la contrafigura de la «Galeuzca», pero no desde aquello que la Galeuzca pone en cuestión –España–, sino desde la Galeuzca misma. Al presentarse, en definitiva, como «ciudadanos» sin más, pero como ciudadanos cuya presencia tácitamente está justificada por ser oriundos de las tres «comunidades históricas», se están presentando en realidad en contra de lo que presuntamente quieren combatir, como «ciudadanos catalán, gallego y vasco», respectivamente, concediendo ya que esto signifique algo políticamente: en dos palabras, concediéndolo todo.

Tanto es así que Espada, el primero en hablar después de la presentación de Redondo Terreros, utilizó, en cierto momento, la expresión «el país de donde vengo», como si viniese de un «país» –sabiendo de la ambigüedad de esta expresión, pero no despejándola– distinto de los allí asistentes. Además, a lo largo de su exposición, por lo demás muy brillante, exhibía constantemente dicha procedencia, cuando, llevado por los «usos del lenguaje» practicados en ese «país» del que procedía, varias veces presumió, al advertirlo, de que se le había escapado alguna expresión algo extraña para el español hablado en el resto de España, pero explicable por la influencia del «área de difusión catalana».

Además de brillante, hay que decir que Espada estuvo francamente acertado a la hora de analizar la «Gramática» desarrollada por el demiurgo-legislador encargado de redactar el texto del Estatuto de Cataluña. Lo que denominó, con gran acierto, «Muñidor» deja gramaticalmente mucho que desear, o, más bien, todo que desear, pues no ceja de cometer incorrecciones de todo tipo, señaladas por Espada, no sólo semánticas (anfibologías, anacolutos, pleonasmos, contradicciones, prosopopeyas absurdas –«Cataluña cree…»–, &c.), sino también sintácticas, y siempre orientadas, y este era el problema de la exposición de Espada, a un «excesivo intervencionismo», quedando éste –cosa que muchos comparten– como el rasgo destacado del problema generado por el Estatuto de Cataluña. Y todo, encima, decía Espada, defendido en nombre de «la izquierda». Este era el motivo por el que Espada, que en general se mantuvo en tono irónico y jocoso, se lamentase en ese momento, ya con gravedad, diciendo «¡me duele Cataluña!» (que, de nuevo, mostraba complicidad con aquello que se quería combatir).

En todo caso observó, de nuevo con gracia y gran acierto, que este texto podría ser muy bien denunciado como «impostura» por Sokal y Bricmont, siendo susceptible de ser enviado como broma a la revista Social Text: tan embarazado está el «muñidor» de posmodernismo.

La intervención de Blanco Valdés, catedrático de derecho constitucional –según tengo entendido–, fue mucho más directa al meollo «político», y no gramatical, del asunto. Es decir, fue al meollo, porque esto es un meollo político. Desde luego fue la intervención más correcta en cuanto que puso de manifiesto, a las claras, lo que significa, en un texto jurídico, el concepto de «nación». En un texto jurídico, argumentó, la palabra nación, aunque sea polisémica en otros contextos, significa inequívocamente el sujeto titular de la soberanía y, por tanto, no «da lo mismo» (según las pretensiones de Alicia-ZP, Peces-Barba y demás) una cosa que otra, afirmando que el Estatuto es completamente inconstitucional. Sin embargo, Blanco Valdés no terminó de sacar las consecuencias, sí jurídicas, pero no políticas, de lo que tal concepto supone. Ello quedó más o menos diluido por el ponente al sacar el «federalismo» a relucir.

Pero fue sin duda Savater el que más «divagó»: entre otras cosas declaró que «mi patria es la infancia», y esa, dijo, ya la había perdido para siempre (de lo que yo no estoy tan seguro, según se desenvolvieron los acontecimientos): «soy un exiliado para siempre», sentenció. Desde esta perspectiva no es de extrañar que observase el debate celebrado en la Cortes con motivo de la admisión a trámite del «Estatut» con cierto abatimiento, según manifestó, al percatarse de que, lejos de ser el PP el que se encontraba «solo» en las Cortes, era él, Savater, el que solo se encontraba («sólo con el solo»), no viéndose representado en ninguna de las dos posiciones: «ni en la del inmovilismo más absoluto» (por supuesto, la posición del PP), «ni en la del…» (no recuerdo el calificativo, pero sí lo recuerdo más benevolente). Después hizo una referencia literaria de no sé cuál autor inglés, para decir que él, sólo con el solo, se preguntaba ante la «caja tonta»: «y todo esto ¿pa qué

Fue entonces cuando vino el turno de preguntas, y, «un joven, algo nervioso, aunque fisiológicamente en sus cabales»{1}, intervino más o menos de la siguiente guisa (y lo digo casi literalmente porque yo estuve allí, y lo recuerdo perfectamente):

«¿’este país’?, ¿’ciudadanos’?, ¿’Estado de derecho’?, ¿’Libertad’? Si lo que verdaderamente se ataca, si lo que verdaderamente se pone en cuestión desde el secesionismo, no es eso, no es, por lo menos directamente eso (libertad, democracia…), sino España, la nación española (siendo en este sentido, el Estatuto catalán un golpe de Estado en toda regla, pero sin tiros de metralleta en el Congreso), ¿por qué vergonzantemente eluden constantemente su nombre?, ¿por qué evitan nombrar España? Y es que el secesionismo no ataca «la libertad», sino que, al contrario, la busca; ni el Estado de Derecho, que lo persigue y defiende; sino que lo que ataca el secesionismo es España: ¿hasta dónde están dispuestos ustedes a defender eso que se ataca?, ¿hasta dónde, y ruego por favor me contesten, están ustedes dispuestos a llegar en la defensa de España?»

En esencia esto es lo que dijo (si neutralizamos, además de algún titubeo, y algún que otro excurso que no viene, ni venía al caso) el «joven algo nervioso» que abrió el debate, y que, retrospectivamente, según puede verse en la nota 1, Unzueta, en el simposio con Espada posterior al acto, comparó con el falangista Antonio Tovar.

(Hay que decir que, mientras el joven hablaba, parte del público decía: ¡sí!, ¡sí!, ¡eso!, ¡eso!, aprobando lo que este decía, y cuando terminó de hablar se oyeron algunos, bastantes, aplausos.)

Sólo dos de la mesa contestaron (Savater y Redondo, aunque este no inmediatamente, sino al final del acto), los otros (Espada y Blanco) más o menos eludieron la respuesta (cuando el «joven» quiso de nuevo intervenir para reconducir las respuestas elusivas, fue reconvenido por parte del público y, en especial, por Rosa Díez que, algo enfadada, le llamó la atención: chsss… ¡eh!, ¡eh!).

La respuesta de Savater, airado, y es que anteriormente ya había confesado no estar de tan buen humor como lo estaban sus compañeros, dijo no sé qué de los que creían en la eternidad de España, y en la unidad de destino (supongo no lo diría por el joven nervioso, porque si tal joven tuviese tal concepción la pregunta carecería de sentido, preocupado como estaba el joven por la unidad de España y su posible, casi segura, fragmentación), además de insistir en no sé qué cosas de las concepciones «identitarias» de las que él abominaba (por supuesto sin especificar mínimamente qué es eso de la identidad)….

En fin, el joven parece había mentado a la bicha, como aquel neófito diputado al decir real en las Cortes republicanas, y, por ello, Savater le espetó que él «creía» y luchaba, y luchó durante el franquismo, por el «Estado de derecho», y que no hubiese dado ni un duro por la «España franquista». Fue entonces cuando dijo, «a mi la idea de España me la suda» (hay algunos que dicen que lo que en realidad dijo fue «me la sopla», otros incluso que las dos cosas: «me la suda y me la sopla»). Después sentenció, como para eludir responsabilidades, que la idea de España es algo propio de «semicuras y fanáticos».

El joven, inmediatamente pensó, «¿lo que se la suda será España, o solamente su idea?». Quiso el joven intervenir, para despejar estas dudas pero, al ver la cara de pocos amigos de Rosa Díez, prefirió no intentarlo y lo único que dijo fue: «¡¡¡Pues muy mal!!!», dirigiéndose a Savater. Otros de entre el público dijeron, también dirigiéndose a Savater, ¡¡¡Pues a mí no, a mí no me la suda!!!{2}. Porque, desde luego, se refiera a su idea (¿cuál?), o a España misma, ninguna de las dos cosas merece un desprecio tal, y menos de alguien que se dice «filósofo», y es que lo que llama la atención (y no hay duda que lo que literalmente dijo es que despreciaba la «idea» de España) es que un «filósofo», así le llaman, se despache una Idea, por despreciable que le parezca, de esta manera (recordémosle a Savater el Parménides de Platón). Claro que si el que la desprecia es autor de un «elogio al sofista», la cosa ya se entiende algo mejor, por eso al joven tampoco le sorprendió tanto tal desprecio.

Pero sobre todo llama poderosamente la atención que hable de «semicuras», para referirse a los preocupados por España (¿qué pensarán de Savater después de oír esto los historiadores, economistas, filólogos, «hispanistas»… que tienen a España como materia de estudio?), cuando, y «hablando en cojo», ese «Estado de Derecho» ideal que dice defender tiene, desde luego, mucho más que ver, cuando se disocia de «cualquier patria realmente existente», con la ciudad de dios agustiniana, que la que pueda tener la «España eterna»: y es que eso de que «se la suda España», a mí me recordó, y me recuerda mucho a aquello de «mi reino no es de este mundo» y que requiere, desde luego, de una fe implícita o de carbonero más intensa que la de la «España eterna» (por lo menos España existe).

Después, en todo caso, tras este clímax, hubo más intervenciones, siendo especialmente destacada por su brillantez la del periodista de El País, dato curioso, Hermann Tertsch. Y es que reconvino a Savater llamándole la atención sobre su injustificada equidistancia, según había manifestado el «filósofo», mantenida como espectador durante el debate de las Cortes sobre el Estatuto de Cataluña. No era justa porque, precisamente lo que en el debate venía a decirle Rajoy con razón a Zapatero era que todo eso, todo el debate de admisión a trámite, «pa qué». «Pa qué» fue precisamente, le estampó Tertsch a Savater, lo que le dijo Rajoy a ZP, siendo Zapatero y compañía los responsables del problema (y no el PP), además de que, esto también hay decirlo, Rajoy repitió muchas veces a lo largo del debate que él estaría dispuesto a debatir una reforma de la Constitución si se presentaba como tal, negándose, en efecto, a debatir una reforma constitucional que se quería «colar» como reforma de Estatuto: en definitiva, que de inmovilismo nada de nada, por parte de Rajoy. Sin duda, en este punto, la «equidistancia» de Savater –que tampoco era tal– está seguramente encubriendo ese episodio bochornoso de intercambio epistolar con la Moncloa, que todos conocemos, y que hace que ambos, ZP y Savater, se cubran mutuamente las espaldas, teniendo ambos mucho que callar{3}.

Siguió el turno de preguntas y, entre unas y otras, Espada definió a la nación como «trama de afectos», lo que me pareció ciertamente insuficiente (¿no es también la familia, por ejemplo, o la escuela, o la mafia, una «trama de afectos»?), sin saber muy bien qué pueda tener que ver eso con la política. En estas, sin duda quizás iluminado por tal definición, fue cuando, como para empatar, dijo: «a mí Cataluña me la suda».

En fin, como se ve, un debate de gran nivel en el que además de sudar la camiseta, los fluidos circulaban por todas partes…

Finalmente destacamos también la intervención de, este sí, un joven de en torno a veinte años (porque el otro, el que primero intervino, parecía mayor de la edad que le atribuye Espada en su blog), que preguntó a la «izquierda» española, allí presente, qué iba a hacer ante la clara complicidad con el secesionismo mantenida por muchos de los correligionarios suyos, no presentes.

La callada fue la respuesta.

El acto concluyó con la intervención de Redondo Terreros que, en efecto, contestó al joven que había preguntado en primer lugar, aquel «algo nervioso», y mirándole a la cara (ni con simpatía, pero tampoco con rencor), le aclaró que, por lo menos en el País Vasco, cuando se dice «libertad» se dice también «España» (lo que no dejó claro es si la contraria también vale), y que para la Fundación para la Libertad, España está presupuesta: desde ella se pide libertad. El joven pensó que, ¿por qué no Fundación para la Unidad de España, y se da por supuesta la libertad?, ¿por qué no, desde la libertad presupuesta en toda persona que lo sea, se pide la Unidad de España, que es lo que está puesto en cuestión?, ¿o es que alguien, según le enseñó su maestro, pensó el joven, en tal Fundación se considera esclavo como para tener que pedir «Libertad»?

Pensaba el joven volver a intervenir para decir esto… pero al mirar a Rosa Díez…

Los aterrorizados patronos de la 'Fundación para la Libertad'
Los patronos de la ‘Fundación para la Libertad’, para que los terroristas de ETA sepan que, en efecto, están aterrorizados –y por tanto en complicidad objetiva con ellos, ver La vuelta a la caverna, página 145– desenfocan sus rostros en las fotos que ofrecen en su sitio de internet, como la tomada el día en el que se dieron a conocer: Iñaki Arteta · Guillermo Barredo · Andrés de Blas · Augusto Borderas · Mikel Buesa · Jose Mª Calleja · Inma Castilla de Cortázar · Rosa Díez · Javier Elorrieta · Fernando García de Cortazar · Xabier Garmendia · Santiago González · Emilio Guevara · Agustín Ibarrola · Juan Infante · Mikel Iriondo · Rafael Iturriaga · Ignacio Latierro · Roberto Lersundi · José Ignacio Martínez Churiaque · José Antonio Maturana · Fernando Maura · Jaime Mayor · José Mª Muguruza · Ignacio Olaso · Mario Onaindía · Loyola de Palacio del Valle · Nicolás Redondo · Juantxu Rivas · Cristina Ruiz · Fernando Savater · José Mª Segura · Carlos Totorica · Edurne Uriarte · Federico Verástegui · Iñaki Viar · Germán Yanke.

Notas

{1} Arcadi Espada en su blog: www.arcadi-espasa.com, escribe el 16 de noviembre de 2005:

Arcadi Espada «En el coloquio, Savater dijo, con muy bien criterio, que la idea de España se la sopla y yo me vi obligado a añadir al acuerdo que la idea de Cataluña me la sopla. Había acabado de intervenir un joven algo nervioso, pero fisiológicamente en sus cabales, y muy angustiado con la idea de España. Había con él otras trescientas personas, y muchos jóvenes, dentro y fuera del Hotel Suecia de Madrid, que habían sido convocadas por la Fundación para la Libertad y el Muñidor. El joven nos reprochaba que nuestras objeciones al Estatuto de Cataluña hubiesen sido hechas desde la razón, la libertad y la democracia. Pero… ¿y España? se preguntaba con torvo dramatismo. El joven creía que una España suspendida, aérea, fuera del tiempo y el espacio, era la principal objeción que debía ponerse al Estatuto. Entonces fue cuando Savater dijo que se la soplaba y que se la sudaba. Dicho fue, más que en su habitual y bienintencionado gusto por la francachela, con un humor irritado. Lo estaba desde la mañana, probablemente, cuando Jiménez Losantos lo había puesto a caer de un burro. Se va a quedar con el burro. En cuanto al joven, yo no lo había visto nunca, ciertamente. En circunstancias similares es fácil ver exdivisionarios en un corazón de veinte años. O abruptos conversos que más que hablar se hieren, heroicos practicantes de la autopunición. Pero ese muchacho de razonamiento frío y obstinado que anteponía la idea (políticamente activa) de España a cualquier manifestación concreta de esa idea, tuviera que ver esa España con la democracia o con la dictadura, hummm… Se parecía demasiado a los nacionalistas que han escrito el Estatuto y que también parten de una idea idéntica. Los que han escrito: «Cataluña ha modelado un paisaje». Asociado a España yo no había visto ese nacionalismo protozooario, una ameba sin correajes, más que en los libros. Luego, por la noche, comenté con el enjuto Unzueta, el perfil del muchacho. Dijo el caballero
—Antonio Tovar en 1934
—Sí, ¿así era?
—Hasta que en 1953 Antonio Tovar se convierte en el Antonio Tovar que…
—El problema es que entre uno y otro Tovar hay una guerra civil.
Como nos callamos y los demás hablaban de sus cosas eché un vistazo a la mesa. Empecé a fijarme. Diputados socialistas, diputados populares, columnistas de Abc, periodistas de El País, directivos de Faes, chicos, chicas y algún cocinitas. Impresionante asunto. En Madrid. Madrid es ese lugar, ese foso de víboras, más bien, donde los nacionalistas catalanes, es decir, la abrumadora mayoría del establishment político y mediático, aseguran que se practica, como único hábito de pensamiento la antropofagia. Ese mugriento café con tertulia donde, fuera de foco, los tertulianos se apuñalan primero y se escupen después. Pues bien: esto era, ayer, una mesa de españoles en Madrid. La veo ahora, nítidamente, en la mañana y me parece que ha llegado el momento de volver a organizar los Congresos de Poesía de los 50. Un lobby de españoles realmente existentes. Donde, por supuesto, de lo único que no se hablaba era de poesía. Que venga Tovar. Si viene querrá decir que nos hemos ahorrado una guerra civil.
Arcadi Espada.»

{2} Santiago Abascal, en El Semanal Digital, escribe el 17 de noviembre de 2005:

Santiago Abascal «A Savater se la suda España
«Os permito, tolero, admito, que no os importe la República, pero no que no os importe España. El sentido de la Patria no es un mito.» Tal fue lo afirmado por Manuel Azaña el 18 de julio de 1936, en un recordado discurso, nada más conocer la sublevación de los nacionales.
A Fernando Savater, no es que no le importe España, es que –además– se la suda. Y no sólo se trata de que se la sude, es que se la suda en público, ante muchas personas que sanamente se sienten no sólo ciudadanos, sino españoles. Así lo afirmó, soez, burdo y gritón ante algunos a los que más podía ofender. Yo estaba allí y le padecí: «La idea de España es para fanáticos y semicuras», pontificó como un prepotente cura laico. «La idea de España me la sopla, me la suda», vociferó –literalmente– a los asistentes al acto.
Una parte de la izquierda española –concédanme la licencia– sólo sabe oponerse a la ofensiva separatista con el escarnio a España. Proclaman –así lo hizo Savater– que sólo les conmueve el Estado de Derecho, la Democracia, la Libertad. Parafraseando a Azaña, única y exclusivamente les importa la República. Pero el Estado de Derecho –en abstracto– no existe; sólo existe el Estado de Derecho francés, o el alemán, o el español. Y la democracia -en abstracto nada es; sólo es algo tangible, real, cuando es la democracia concreta: española, o italiana, o china.
Pero no es sólo la democracia lo que está en cuestión, no es sólo la libertad lo que se niega, no es sólo el Estado de Derecho el enemigo a batir. La verdadera presa es España, y lo demás: la democracia, las libertades, y el Estado de Derecho, es zarandeado en la medida en que el zarandeo es útil para destruir España.
Un ejemplo evidente: los etarras y sus secuaces me han llamado y me han pintado de todo. Pero nunca me han insultado llamándome liberal, ni defensor del Estado de Derecho, ni demócrata, ni igualitarista. Me han gritado, creyendo que insultaban, español.
No nos equivoquemos, no nos acomplejemos. Lo que los nacionalistas quieren, en su ámbito, en su terruño, en sus dominios, en instaurar su Estado, con su Estado de Derecho catalán o vasco, su democracia catalana o vasca, con sus libertades, con su igualdad entre los suyos. Quienes sólo eso defienden –el Estado de Derecho metafísico y abstracto–, quienes de España abominan, ¿para qué luchan frente a los separatismos?
¡Que les concedan su Estado, les autoricen su democracia, y les regalen la soberanía! ¡Redáctese una Constitución catalana –y otra vasca–, cópiese, para tal fin, la española, cámbiense sólo las referencias patrias. Allá donde ponía «todos los españoles son iguales ante la Ley», póngase que todos los catalanes son iguales ante la ley. Acá donde decía que «España se constituye en Estado Social y de Derecho», dígase que es Euskadi la que se constituye en tal cosa. ¿Qué puede oponer la debilidad argumental de quienes sólo defienden el Estado de Derecho ante semejante pretensión secesionista? Absolutamente nada.
Pero los «fanáticos» y «semicuras» sí podemos. Oponemos España, su realidad histórica innegable, su existencia, el deseo justo de no dilapidar un legado y la pretensión honrada de no traicionar a quienes nos lo dieron. Y el afán –único legítimo– de mejorarlo.
Al contrario que Azaña, tolero, admito, acepto que a Savater no le importe España, que se la sude incluso. Lo que no tolero, ni admito ni acepto es que haya engrandecido y labrado su nombre engañando –y liderando– a millares de españoles que, de buena fe, le hemos seguido tras la pancarta, y a los que España no nos la suda.»

{3} Las matizaciones y precisiones (en nota de prensa de Savater que incluso fue difundida desde la Moncloa) tras lo declarado por Savater a resultas de la cena íntima que junto con el periodista José María Calleja mantuvo con Zapatero están recogidas, por ejemplo, en las tres siguientes noticias publicadas por El Mundo digital el 23 y 24 de mayo, tras desvelarse la noticia en la edición impresa del ABC del mismo lunes 23 de mayo de 2005:

El Mundo, lunes 23 de mayo de 2005 (a las 9:47)
El Presidente lo afirmó en una reunión privada
Savater revela que Zapatero ‘recibió una oferta’ de ETA para dejar las armas hace unos meses
La propuesta habría llegado a Zapatero mediante mensajes ‘fiables’
elmundo.es Madrid.- Fernando Savater ha confirmado a elmundo.es que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó en una reunión privada que recibió «hace unos meses» una oferta de ETA para dejar las armas poniendo como condición que se «dé salida a los presos de la banda terrorista».
Zapatero contó a Savater y a otros «amigos comunes» la propuesta de la banda terrorista, que llegó al presidente «mediante mensajes fiables» –según el filósofo–, en una reunión privada que se celebró el pasado sábado.
La información había sido revelada por el diario ‘ABC’ en su edición de este lunes. En ella, Savater aseguró que el presidente no habría recibido ninguna condición política para que la banda terrorista dejara las armas.
Tras la publicación de la noticia, elmundo.es contactó con Fernando Savater, quien confirmó lo aparecido en ‘ABC’.
Savater cree que la noticia debía conocerse debido a que la ciudadanía «estaba creyendo que era el Gobierno el que había iniciado un proceso de intento de negociación cuando es ETA la que llevaba un tiempo tanteando el terreno». «Con todas las cautelas, es una situación que la gente debe conocer», aseguró.
‘ETA es la que busca al Gobierno’
El miembro de Basta Ya insistió en declaraciones a periodistas esta mañana que en la conversación con Zapatero quedó «clara» la «determinación» de que «él no va a aceptar más que el alto el fuego definitivo, el abandono definitivo de la violencia y sin contraprestaciones políticas» y que «luego ya se planteará el tema de presos, refugiados, etcétera, sobre el nivel que haga falta».
Savater consideró «importante» que las víctimas y «la gente que pueda estar dolida» sepan que «es ETA la que está buscando al Gobierno», porque «está en una situación muy mala» gracias a la política que se ha seguido hasta ahora y que ha puesto a la organización terrorista «contra las cuerdas», de forma que «son ellos los que están pidiendo árnica y no al revés».
El filosófo cree que, en estas circunstancias, la manifestación convocada para el 4 de junio por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y respaldada por el Foro de Ermua y el PP «es absurda».
Pese a ello, Savater asegura que le dijo al presidente que «había que contar con todos, y por supuesto con el PP». Según el relato del filósofo recogido por el diario, el presidente le dio la razón y justificó la ruptura por «la utilización sectaria del asunto», pero sin aportar una posible solución al problema.
Por otra parte, ‘El Correo’ publica en su edición de este lunes que ETA inició hace un año una serie de movimientos con vistas a establecer contactos con el Gobierno y el PSOE para poner en marcha una negociación «que solucione el conflicto», según documentos de la banda incautados entonces en Francia a los que ha tenido acceso el periódico.

El Mundo, lunes 23 de mayo de 2005 (a las 18:27)
Tras una reunión privada con el Presidente
Savater precisa que Zapatero no recibió una ‘oferta concreta’ de ETA sino ‘mensajes del entorno etarra’
Agencias. Madrid. El filósofo y miembro de la plataforma cívica Basta Ya Fernando Savater, ha enviado una carta al diario ABC en la que precisa que el presidente del Gobierno «en ningún momento se refirió» a la existencia de «una carta u oferta concreta» de ETA en la conversación que mantuvieron ambos el pasado sábado.
Savater afirma que Rodríguez Zapatero «hizo referencia a los diversos mensajes que por distintos conductos proceden del entorno etarra» ya que, según declaró esta mañana a los periodistas antes de participar en unas jornadas sobre filosofía, «es ETA la que está buscando al Gobierno».
Savater se refirió así a sus anteriores declaraciones sobre la conversación que mantuvo el pasado sábado con el jefe del Ejecutivo en casa de unos amigos comunes y en la que, según confirmó esta mañana el filósofo a elmundo.es, José Luis Rodríguez Zapatero reveló que recibió una oferta de ETA para dejar las armas «sin letra pequeña y sin contrapartidas políticas, con la única condición de que se dé salida a los terroristas presos».
En su carta al diario ABC, Savater explica que, en dicha conversación, interrogó al presidente del Gobierno «sobre cómo debían interpretarse los mensajes que circulan y que proceden de ETA y su entorno político y sobre su disposición a realizar concesiones políticas a la banda» y que la respuesta de Zapatero fue que «la única oferta» que estaba dispuesto a atender es «la que anunciase el abandono de las armas».
Savater ha subrayado que Zapatero dijo que es la organización terrorista la que «reiteradamente parece que intenta hacerse oír».
Añadió que el jefe del Ejecutivo recalcó que «no estaba dispuesto más que a asumir» que ETA tiene que «dejar las armas» y que no puede haber «ningún precio político» para la paz.
El PP pide explicaciones
No obstante, el secretario general del Partido Popular, Ángel Acebes, ha asegurado que su formación utilizará «todos los medios políticos y parlamentarios» de los que dispone para que el jefe del Ejecutivo exponga si es cierto o no que ETA le ha hecho llegar una carta en la que se muestra dispuesta a pone de una negociación política.
El que fuera ministro del Interior en el último periodo de José María Aznar al frente del Gobierno se mostró extrañado de que exista una «oferta de rendición incondicional» de ETA.
Acebes criticó que el presidente del Gobierno desvelara parte de los contactos que mantiene con la organización terrorista «en una cena de amigos», cuando hace unos días negó en el Congreso de los Diputados la existencia de cualquier vía de comunicación con el entorno de ETA.
El secretario general del PP sacó a relucir que, en la última reunión del Pacto Antiterrista, el Gobierno también negó la existencia de contactos con el entramado etarra. Asimismo, recalcó que «no es verdad» que Rodríguez Zapatero mantenga informado puntualmente al líder del PP, Mariano Rajoy, sobre esta cuestión.

El Mundo, martes 24 de mayo de 2005 (a las 11:15)
Polémica por la posible oferta de ETA
Savater asegura que Moncloa se ofreció a distribuir su aclaración
elmundo.es Madrid. El filósofo Fernando Savater ha asegurado en una entrevista en ‘Los desayunos’ de TVE que, tras llamar a Zapatero para aclararle sus declaraciones sobre una oferta de ETA para abandonar las armas, desde Moncloa se ofrecieron a enviar su matización. La rectificación llegó a la redacción de ‘ABC’, según el diario, desde la «Secretaría de Estado de Comunicación del Palacio de la Moncloa y con el membrete de Presidencia del Gobierno».
Savater ha asegurado que al «ver el revuelo que se había creado» tras sus declaraciones se quedó «horrorizado» y llamó a Zapatero para aclarar el asunto. Según su versión, desde Moncloa le dijeron: «Si redactas una cosa aclarando todos esos puntos, se las hacemos llegar a los periódicos».
El filósofo desveló al diario ‘ABC’ y confirmó posteriormente a elmundo.es que, durante una cena privada con «amigos comunes» celebrada el pasado sábado, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero aseguró que había recibido «hace unos meses» una oferta de ETA para dejar las armas a cambio de una «salida a los presos de la banda terrorista».
Savater matizó posteriormente sus declaraciones al afirmar que no se había referido a una «oferta concreta». Asimismo, envió una carta al director de ‘ABC’ en la que aclaraba ese mismo extremo.
El periódico ha informado de que la aclaración llegó a la redacción desde la «Secretaría de Estado de Comunicación de Moncloa y con el membrete de Presidencia del Gobierno».
Envío de la aclaración
«Yo, sinceramente, hablé con Zapatero porque era el que me parecía perjudicado. No creí que estaba contando ningún misterio [en sus declaraciones] y hablé con toda ingenuidad con esta señora [la periodista de ABC] y me quedé un poco horrorizado sinceramente de la situación», indicó Savater.
Savater explicó que quería aclarar sus declaraciones al diario por si pudiera haber causado «no solamente un daño a la persona con la cual había estado hablando» sino que, a lo mejor, había realmente «una situación delicada» y «estaba estropeándola».
El filósofo concluyó: «Francamente, llamé para decir que quería aclarar que se había tergiversado, me había expresado muy mal o se había mezclado con otro tipo de noticias [por lo de la carta]. Entonces, dijeron: ‘Si redactas una cosa aclarando todos esos puntos, nosotros se lo hacemos llegar al periódico’.»
El PP pide explicaciones
Las declaraciones de Savater han levantado una fuerte polémica. El portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Eduardo Zaplana, acusó ayer al Gobierno de haberle obligado a rectificar y ha exigido al Ejecutivo socialista un adelanto de las elecciones generales para, «como muy tarde a mitad de la presente legislatura». Zaplana ha dicho esta tarde que considera que Fernando Savater, dijo «la verdad».
El presidente del Gobierno reafirmó ayer ante la Ejecutiva del PSOE que no ha recibido ninguna oferta de ETA y que no hay ninguna negociación con la banda. Además, advirtió a su partido que se preparen para todo tipo de conjeturas sobre el tema.
Respecto a una supuesta carta que habría enviado ETA a Zapatero, Savater ha asegurado que él piensa que se debió confundir la información publicada en ‘ABC’ con otra aparecida en el diario ‘El Correo’ en la que se hablaba explícitamente de una misiva llegada al presidente del Gobierno.
Savater ha asegurado que cuando habló de esta reunión privada no sintió que «estaba dando ninguna primicia», ya que la idea de que el entorno de ETA «estaba enviando mensajes y peticiones por diversas vías lo sabíamos todos».
Críticas de la AVT
El miembro de la asociación ‘Basta Ya’ también ha hablado sobre la política antiterrorista del Gobierno y las críticas que ha suscitado entre la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), que ha convocado una manifestación para el próximo día 4 de junio para expresar la oposición a que el Gobierno negocie con la banda terrorista ETA.
Savater se mostró extrañado de que ahora no se pueda hablar de una negociación con ETA poniendo como contrapartida tan sólo el tema de los presos. El filósofo cree que es evidente que no se trata de «poner en la calle al que mató a varias personas en Hipercor», pero que si se trata de acercamiento de presos no ve ningún impedimento para realizarlo.
Savater manifestó su preocupación ante la posibilidad de que Batasuna intente, amparada por una negociación de paz entre el Gobierno y ETA, conseguir sus objetivos políticos en una segunda mesa de negociación, ya que, en su opinión ETA ya ha asumido que para decretar un alto el fuego sólo puede reivindicar una mejora o «alivio» en la situación de sus presos sin delitos de sangre.
«Por otro lado está la mesa número dos, que es la que me preocupa. Es la mesa que, al amparo de la longitud de esas negociaciones [con ETA], va a intentar poner la territorialidad, la autodeterminación, etcétera y presionar para que se resuelve esos temas políticos», señaló Savater

Extraído de: http://www.nodulo.org/ec/2005/n045p11.htm

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Gotzone Mora, miembro del PSE: “Los postulados del nuevo partido de Rosa Díez ya los defiende el PP”

Publicado por santiagoarmesilla en 29 Agosto 2007

Gotzone Mora, miembro del PSE

«Los postulados del nuevo partido de Rosa Díez ya los defiende el PP»

 

Periodista Digital

Por David Novo

Miércoles, 29 de agosto 2007

Una de las voces más críticas dentro del PSOE, Gotzone Mora, ha valorado para Periodista Digital la creación de un nuevo partido nacional por parte de sus ex compañeros de Basta Ya, Fernando Savater y Carlos Martínez Gorriarán, así como la más que posible incorporación al mismo de la socialista Rosa Díez.

¿Hay hueco en el espectro político para un nuevo partido?

 

Hueco hay, pero no es el momento oportuno. Tal y como se encuentra la situación en España, la creación de un nuevo partido no es oportuna, sobre todo teniendo en cuenta los planteamientos internos que se hacen, al expresar que propondrán una reforma de la Constitución que blinde las competencias estatales. Eso lo hace ya el PP. Estos señores no se dan cuenta de que no van a obtener votos de la abstención o del nacionalismo sino, sobre todo, del PP. En vez de ayudar ayudar a que los dos grandes partidos se unan, están haciendo lo contrario.

 

Creo que tampoco está contenta con la utilización que están haciendo del nombre de Basta Ya…

 

Ni yo, ni muchos de mis ex compañeros con los que he podido hablar. Basta Ya nació como un movimiento cívico nacido en un momento determinado para luchar contra los nacionalismos, pero sin carácter político. Me gustaría saber, también, quién está detrás de este nuevo partido, además de Savater y Carlos.

 

Como compañerade partido de Rosa Díez, ¿considera que ésta ha realizado lo más fácil, abandonar el barco?

 

El problema no está en abandonar el barco o no. Eso ya lo han hecho otros compañeros de partido y no ha pasado nada. Considero que Rosa tenía reservados papeles importantes dentro del partido y que podía ayudar, pero, al parecer ha optado por esta otra opción. Espero realmente que estas personas recapaciten y que se den cuenta del error cometido. No se puede hipotecar el bienestar futuro de España por querer ascender en política, por querer tener presencia en el Congreso.

 

Entiendo, entonces, que usted no va a seguir el camino de Díez…

 

No, en absoluto

 

    Biografía

  • Nació en Bilbao en 1948.
  • Ejerce la docencia desde 1978.
  • Profesora de Universidad en el País Vasco.
  • Militante del Partido Socialista y fue concejal del ayuntamiento de Getxo.
  • Amenaza por ETA, se planteó muchas veces el abandonar el País Vasco. Sus creencias democráticas y morales se lo impidieron.
  • Miembro de Profesores por la Libertad.

Extraído de: http://www.periodistadigital.com/periodismo/object.php?o=722078

 

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