La extrema derecha mexicana

Escondiendo sus verdaderos rostros tras el anonimato, acechando, infiltrando, indoctrinando y fanatizando a quienes llegan a confiar en ellos, maquinando sus planes tras las sombras y usurpando inclusive el fervor religioso de seguidores bien intencionados, los dirigentes de la extrema derecha mexicana así como sus más incondicionales militantes presentan a la incipiente democracia mexicana uno de sus más grandes desafíos al inicio del tercer milenio. En el año 2000, cuando el pueblo de México acudió a las urnas lleno de grandes esperanzas, ansioso por quitarse de encima pacíficamente a un régimen ejercido por siete décadas ininterrumpidas por un solo partido político, el Partido Revolucionario Institucional, votando mayoritariamente por un candidato llamado Vicente Fox postulado por el Partido Acción Nacional, se creía que empezaba una nueva era para México como resultado de lo que en aquél entonces fué una gran fiesta democrática. Para muchos mexicanos, había llegado el momento de sanear la política introduciendo una sana alternancia en aquella época tras un pasado plagado de numerosas corruptelas derivadas del ejercicio autoritario del poder a manos de un solo partido político, calificado como “la dictadura perfecta” por el conocido escritor peruano Mario Vargas Llosa.

Sin embargo, pocos, muy pocos, sabían o se dieron cuenta en aquél entonces que detrás del recién electo Presidente Vicente Fox había fuerzas obscuras y siniestras operando a espaldas del pueblo de México, las cuales siempre habían ambicionado tomar las riendas del poder en sus manos para satisfacer sus propias agendas secretas, fuerzas cohesionadas por un fanatismo radical surgido entre las cenizas de la Alemania Nazi, surgidas de un fanatismo construído a principios del siglo XX sobre un puñado de mitos y falsedades con los cuales muchos terminaron enajenados creyendo firmemente en la existencia de un gran complot universal urdido por judíos, masones, comunistas, liberales y ateos para apoderarse del mundo entero. Nos referimos, sobre todo, al fantasioso y novelesco libelo Los Protocolos de los Sabios de Sión, puesto dentro de las páginas 305 a la 417:

al final de una obra más extensa (en el capítulo 12 de la obra), de la cual se muestra a continuación la cubierta frontal de la misma tal y como fue publicada en 1905 en Rusia por el burócrata y “monje” pseudo-místico Serge Nilus (cuyo nombre aparece en en la parte superior del encabezado de la cubierta) seguido por el título de la misma, Velikoe v malom i antikhrist (“Grande dentro de lo pequeño y Anticristo”):

La fabricación de esta ficción presumiblemente tuvo como sus creadores a la policía secreta zarista, la temible Ochrana antecesora de la policía secreta soviética KGB, la cual hizo llegar anónimamente a Serge Nilus el manuscrito original con el propósito de que con la publicación de esta gran mentira se pudiese desviar la atención de los problemas de la Rusia Imperial hacia “un enemigo común”, así fuese ficticio, que pudiese servir como chivo expiatorio. El libelo es mendaz de principio a fin, y es una monstrousidad a la cual los Nazis de Alemania y posteriormente los Fascistas en España y ahora la extrema derecha en México le deben a fin de cuentas su existencia, y al cual, cada uno en su propia época y en su propio lugar, terminaron agregándole sus propias mentiras. (Comentario: Estas fotografías así como todas las fotografías que aparecen en los blogs de Blogger se pueden mostrar ampliadas haciendo clic con el cursor del mouse dentro de cada fotografía puesta en cada blog.)

En México, estos individuos jamás hubieran podido acceder a las redes del poder mostrándose como lo que realmente eran, ya que de ser así nadie hubiera votado por ellos. Sólo podían llegar al poder esperando pacientemente y escondiéndose entre las tinieblas como siempre lo han hecho mientras utilizaban a un frente para conquistar el mando del gobierno en México. Y ese frente resultó ser Vicente Fox.

La conjura para apoderarse de las redes del poder en México sin dar la cara directamente, ocultándose cobardemente en el anonimato total, tiene sus inicios en los tiempos de la “Guerra Cristera” en México, cuando varios grupos de cristeros se organizaron en sociedades secretas para poder infiltrar y espiar al gobierno anti-Católico presidido entonces por el General Plutarco Elías Calles. Cuando terminó la guerra cristera en 1929, si bien aquellos cristeros que peleaban abiertamente dando la cara en el campo de batalla dejaron las armas y regresaron a sus casas, aquellos que estuvieron peleando dentro de las ciudades organizados en sociedades secretas y allegándose de recursos económicos no se desbandaron sino que se mantenieron unidos en tales sociedades secretas. Una de esas sociedades secretas, quizá la más importante de todas, con sede en la ciudad de Guadalajara, era conocida como la “U” (no es claro aún si la letra representa la palabra “unión” o la palabra “universitarios”), según lo atestigua el sacerdote católico Enrique de Jesús Ochoa, capellán de los cristeros de Colima, en su libro “Los Cristeros del Volcán de Colima”. Varios historiadores y analistas coinciden en señalar que ésta sociedad secreta fué la antecesora directa de otra sociedad tan extraordinariamente fanática como peligrosa conocida como Los Tecos (la cual no tiene nada que ver directamente con el equipo de futbol mexicano que lleva el mismo mote, aunque ambos tienen un dueño común).
Justo cuando terminaba la guerra cristera en México en 1929, al mismo tiempo en Alemania empezaba a tomar las riendas del poder un grupo pequeño de gente ultrafanática que representaba el núcleo de la extrema derecha alemana: el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, mejor conocido como el Partido Nazi, notorio por las svásticas que portaban orgullosamente sus militantes en sus brazaletes, el cual estaba lidereado por uno de los peores personajes en la historia de la humanidad: Adolfo Hitler. Y al empezar a consolidar su control sobre el poder en Alemania, quizá cocinando ya desde entonces su plan de expansión para el dominio del mundo, Hitler seguramente veía hacia América como una etapa esencial para ese día en el cual el Tercer Reich tendría en sus manos el destino de la humanidad entera. En efecto, Hitler, quien estaba convencido en la existencia de una gigantesca conspiración mundial orquestada por judíos para apoderarse del planeta, no sólo terminó aceptando en su mente tales mitos sino que se inspiró en ellos para tratar de convertir en realidad su propia conspiración para apoderarse del planeta. Esta actitud es típica de quienes militan en las sociedades secretas de la ultraderecha.
Aquí resulta instructivo consultar un artículo elaborado por el conocido historiador William F. Wertz titulado “La guerra cristera: el sinarquismo entonces y ahora”, el cual se puede accesar a través del siguiente enlace:http://www.schillerinstitute.org/newspanish/InstitutoSchiller
/Literatura/LaGuerraCristera.html

Es instructivo leer este ensayo histórico porque dá una versión actualizada de los pormenores sobre cómo los nazis de la Alemania Hitleriana usaron a la Falange española para crear una quinta columna sinarquista en México con el fin eventual de llevar a cabo la creación de un imperio comandado en América por gente tan fanática y desquiciada como el mismo Hitler, y de cómo en sus orígenes detrás de la creación del sinarquismo en Guanajuato estuvo presente un agente encubierto de la Alemania Nazi radicado en México, el ingeniero Hellmuth Oskar Schreiter.
Si bien con el Sinarquismo los Nazis establecieron dentro de México una importante plataforma de operaciones en ese mismo estado de Guanajuato que años más tarde produciría al Presidente de México Vicente Fox, el problema es que los Nazis y sus simpatizantes no tenían un control directo sobre ninguna de las instituciones públicas o educativas de dicho estado tales como el Colegio de Guanajuato (hoy Universidad de Guanajuato). Pero para su buena fortuna, como consecuencia de los intentos del gobierno por implantar la educación socialista en México, en la ciudad de Guadalajara un grupo de estudiantes universitarios, asesorado y financiado por aquella sociedad secreta que hoy varios historiadores identifican como la “U” a la que hace referencia el sacerdote Enrique de Jesús Ochoa, se rebelaron y fundaron una universidad privada, la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG). Y a diferencia de las demás instituciones educativas superiores en México que estaban sostenidas económicamente por el gobierno, esta universidad particular operaba con reglas propias y sus creadores podían hacer dentro de ella lo que les daba la gana y educar a su gente como les diera la gana. Y además de su raigambre cristera, eran admiradores en grado extremo de Adolfo Hitler y del Nazismo, a grado tal de que uno de ellos se trasladó hasta la Alemania Nazi para recibir entrenamiento directo que después se trajo a México para fanatizar en las ideologías del Nacionalsocialismo a las juventudes que tuvieran la mala suerte de caer en las aulas de esta universidad. Este individuo, de nombre Carlos Cuesta Gallardo, fué el contacto directo y principal del Tercer Reich para la eventual expansión de la causa Nazi hacia América Latina. Desde que nació, esta Universidad Autónoma de Guadalajara fué controlada por estos simpatizantes de la Alemania Nazi organizados dentro de la sociedad ultrasecreta conocida como Los Tecos, la cual tenía como objetivo ir graduando profesionistas actuando como agentes a su servicio para empezar a infiltrar todos los estratos de la sociedad mexicana, con la finalidad de preparar el terreno para una América Latina regida por el Nacionalsocialismo, con los Tecos en México manipulando las riendas del poder supremo como concesión y premio a su colaboración por entregar a México a la causa Nazi.
Sin embargo, al finalizar la Segunda Guerra Mundial con la contundente derrota de Adolfo Hitler, tanto la Universidad Autónoma de Guadalajara como la sociedad ultrasecreta de extrema derecha Tecos que la controla quedaron huérfanas. Además de los reductos pro-Nazis latinos en países como el Paraguay del General Alfredo Stroessner y la Argentina del General Juan Domingo Perón, en México los Tecos y su base de operaciones en la UAG fué lo único que quedó realmente activo en América Latina para continuar con la lucha de dominio mundial iniciada por Adolfo Hitler, especialmente cuando cinco años después de la derrota de la Alemania Nazi ocurrió otro suceso que privó a la extrema derecha mexicana de su principal organización nacional: la Unión Nacional Sinarquista.
Pocos historiadores ponen en tela de duda de que la Unión Nacional Sinarquista, fundada en 1937, era representativa genuina de la derecha radical, la misma derecha de cuyos reductos en Guanajuato salió la formación ideológica anti-juarista de Vicente Fox. Era la crema y nata de la derecha mexicana. En aquellos tiempos, Salvador Abascal Infante, máximo jerarca del sinarquismo y padre de quien bajo Vicente Fox sería el Secretario de Gobernación Carlos Abascal, escribió desde Guanajuato sobre el Benemérito de las Américas Benito Juárez que “representa a los indígenas astutos, traicioneros y sirvientes de las logias y de los intereses norteamericanos”. De la Unión Nacional Sinarquista brotó el partido político Fuerza Popular, con cerca de 100 mil afiliados, el cual fiel al feroz anti-juarismo que se inculca a los seguidores de la derecha extrema, organizó un evento el 19 de diciembre de 1948 en el Hemiciclo a Juárez en la Alameda Central de la Ciudad de México, al terminar el X Congreso de Jerarquías de la Unión Nacional Sinarquista. El evento fué organizado única y exclusivamente para despotricar en contra de Don Benito Juárez, al cual se le estuvo insultando con todas las palabras altisonantes y groseras que se puedan encontrar dentro y fuera del vocabulario español. Fué una fiesta anti-juarista en la que se valía de todo, en la cual no se bajó al héroe de “pinche indio ladrón de iglesias”. El punto culminante ocurrió cuando uno de los oradores le dijo a la estatua de Benito Juárez: “No eres digno de ver las caras de hombres honrados”, tras lo cual le escupió a la cara y con la ayuda de sus compañeros de causa le puso una capucha al rostro de la efigie del Benemérito. A raíz de esta profanación, el partido Fuerza Popular y la Unión Nacional Sinarquista fueron declarados fuera de la ley el 28 de enero de 1949 por la Secretaría de Gobernación. Y habría de pasar medio siglo cuando los continuadores de la causa sinarquista tendrían la oportunidad de vengar la proscripción del sinarquismo al ordenar el recién inaugurado Presidente Vicente Fox el retiro de la imagen de Benito Juárez de Los Pinos.
De este modo, tras la derrota de la Alemana Nazi y la proscripción del sinarquismo, sólo quedaban ya los Tecos y su base de operaciones, la Universidad Autónoma de Guadalajara, para tratar de rescatar lo que se pudiera rescatar de la causa de la extrema derecha en América Latina. Es en esta época precisamente cuando en el mayor de los sigilos empezó a nacer otra sociedad secreta auspiciada y controlada de varias maneras por los Tecos de la UAG: la Organización Nacional del Yunque. Con un objetivo claro: conquistar las redes del poder en México infiltrando, fanatizando en el secreto, traicionando y destruyendo lo que hubiere que destruír. La causa lo justificaba todo, así como para Hitler el exterminio de 6 millones de judíos estuvo plenamente justificado.
Quizá la época en la cual la UAG corrió el mayor peligro de su existencia (si es que alguna vez realmente ha estado en peligro después de aquellos años agitados en los que fué fundadada) fué en los años sesenta cuando preparaba la mayor expansión de su historia con una cantidad considerable de fondos garantizados por el gobierno norteamericano bajo los auspicios de la agencia U.S. AID (Agency for International Development) en el contexto del programa “Alianza para el Progreso” creado por el presidente John F. Kennedy. Estos recursos multimillonarios estaban destinados a facilitar la construcción de una ciudad universitaria que sería la envidia de todas las demás universidades privadas de America Latina. Naturalmente, tanto el Congreso norteamericano como el Presidente Kennedy estaban totalmente ignorantes sobre lo que realmente estaba sucediendo dentro de la UAG, ya que de haberlo sabido el mismo gobierno norteamericano habría ejercido una presión extraordinaria sobre el gobierno de México para acabar desde aquella época con esta funesta universidad. Después de haber transcurrido algunos años de haber sido colocada a finales de la década de los sesentas la primera piedra de una ciudad universitaria para los Tecos de la UAG y de haberse levantado los edificios de las facultades, empezaron a aparecer unos artículos en el periódico Excélsior de la Ciudad de México en la columna “Red Privada” que revelaban los detalles más íntimos sobre la existencia de un poderosa sociedad secreta de ultraderecha con sede en Guadalajara, cuya plataforma de operaciones era precisamente la Universidad Autónoma de Guadalajara. Y estos artículos parecían ser tan solo el principio de la revelación de algo que iba a conmocionar a toda la sociedad mexicana.
Pero la tarde del miércoles 30 de mayo de 1984, Manuel Buendía, el autor de los artículos que estaban apareciendo en “Red Privada”, fué asesinado por la espalda. Hasta la fecha no se ha detenido a nadie por la autoría material del crimen. El caso fué cerrado oficialmente en julio de 1989, y por una presunta autoría intelectual en el homicidio de Buendía fué detenido quien fuera el poderoso jefe de la Dirección Federal de Seguridad, José Antonio Zorrilla Pérez, procesado y condenado a purgar 35 años de prisión. Sin embargo, si realmente algo tuvo que ver Zorrilla Pérez con el crimen de Buendía, jamás ha revelado quiénes fueron los que lo utilizaron para llevar a cabo la ejecución de Buendía. Es como si una grave amenaza de muerte haya estado colgando sobre su cabeza todos estos años en caso de que se atreviese a abrir la boca de más. Si esto es lo que lo ha mantenido aterrado y bien calladito, entonces se puede suponer que hay intereses extraordinariamente poderosos en juego.
Lo importante en todo caso es que las cada vez más terribles revelaciones que Manuel Buendía estaba haciendo sobre las actividades ocultas de “Los Tecos” de la Autónoma de Guadalajara (las cuales permiten suponer que Buendía tenía fuentes de información privilegiadas laborando dentro de tan siniestra organización) efectivamente llegaron a su fin con su inmolamiento. Aunque desde un principio los familiares más cercanos de Manuel Buendía apuntaron con índice de fuego directamente hacia los Tecos de la Autónoma de Guadalajara como culpables directos del homicidio (lo cual derivó en un libro de enorme valor histórico titulado “La Ultraderecha en México”), las investigaciones “oficiales” desde un principio procuraron diligentemente -y sospechosamente- que los Tecos de la Autónoma de Guadalajara quedasen libres de toda sospecha, pese a que todos sabían lo que Manuel Buendía había escrito poco antes de ser asesinado y pese a que se sabía de sobra acerca de la existencia de “grupos de choque” ultrafanáticos al servicio de la Autónoma de Guadalajara (inspirados en las tropas de asalto S.A. de Adolfo Hitler) dispuestos a llegar al crimen -con la misma sangre fría con la que los Nazis de Hitler ejecutaron a los judíos en Alemania- si los dueños de la Autónoma de Guadalajara les pedían tal encomienda en aras de “la causa”.Naturalmente, las amenazas e intimidaciones en contra de la prensa libre en México y en contra de los periodistas que se atreven a exponer lo que está haciendo la extrema derecha en México no se detienen en el homicidio de un solo hombre como el editorialista Manuel Buendía. Existen muchos otros casos, como el de Mauricio Laguna Berber, autor de varios artículos relacionados con el tema y que han sido publicados en varios medios como la revista digital La Crisis, para quien estas amenazas e intimidaciones no son cosa nueva. Y si bien, estas agresiones abiertas en contra del periodismo independiente de México quedan impunes y se siguen dando con toda naturalidad en el México de Vicente Fox sin que ninguna autoridad haga absolutamente nada al respecto, en este mismo México continúan operando con toda tranquilidad los sitios Web encargados de diseminar la propaganda de la extrema derecha con la cual el Yunque y los Tecos continúan reclutando incautos.
Los extremos a los que están dispuestos a llegar los continuadores en México de la obra de Hitler carecen de límites, a grado tal que han terminado matando a gente cercana a ellos, ignorándose si las ejecuciones se han llevado a cabo por pleitos internos por cotos de poder, o si porque los ejecutados creyeron ingenuamente que podían salirse de estas mafias para poder empezar una nueva vida propia. Tal es el caso de Ramón Plata Moreno, cuyo asesinato al igual que el asesinato de Manuel Buendía continúa hasta la fecha en la más completa impunidad.Recientemente salió a la luz un libro titulado “El Ejército de Dios: Nuevas revelaciones sobre la extrema derecha en México” (ISBN 968-5956-68-5) del conocido periodista Álvaro Delgado, el mismo que previamente develó a México la existencia de esa organización secreta de extrema derecha conocida como la “Organización Nacional del Yunque” tanto a través de sus artículos publicados en la revista Proceso como en su primer libro “El Yunque: La ultraderecha en el poder”, el cual marcó un parteaguas en la revelación de lo que se estaba llevando a cabo a espaldas de la población:
Fué en el segundo libro de Álvaro Delgado, “El Ejército de Dios”, en donde apareció en el escenario un personaje cuya inclusión involuntaria posiblemente le ocasionó una disgusto enorme: Antonio Leaño Álvarez del Castillo, el símbolo más visible de la familia Leaño de Guadalajara con intereses económicos extremadamente poderosos, uno de los principales beneficiarios de ese negocio privado gracias al cual tanto él como sus familiares más cercanos se han hecho inmensamente ricos: esa universidad particular conocida como la Universidad Autónoma de Guadalajara. Este moderno Don Corleone es el que ha estado al frente de una mafia adinerada por casi tres cuartos de siglo, cuyos miembros se han hecho multimillonarios traficando no con drogas sino con el fanatismo ideológico que han estado financiando e inculcando desde la ciudad de Guadalajara hacia el resto de México disfrazándose como nacionalistas, entendiéndose no como un nacionalismo que busca el bien de México sino como un nacionalismo a ultranza al que no le importa destruír, arrebatar, calumniar e inclusive matar en aras de la consecución y protección de sus propios y vastos intereses a expensas de los demás.
Visto en retrospectiva, era inevitable la inclusión de la Autónoma de Guadalajara en el contexto de un libro que habla sobre la instalación subrepticia de lo que parece ser un gobierno paralelo, actuando al margen de la ley, a espaldas del pueblo de México, porque ya desde hace mucho tiempo tanto dentro de la ciudad de Guadalajara como fuera de ella era ampliamente conocida ya la existencia de ese grupo ultrasecreto (bueno, ya no tanto) de pésima fama que controla todo lo que sucede dentro de la Autónoma de Guadalajara (y mucho de lo que sucede fuera de ella), los Tecos, cuyos planes nunca estuvieron limitados a lo que sucediera dentro de sus aulas. Lo que se sabe hoy a ciencia cierta acerca de los Tecos es que, a nivel estudiantil, son un grupo encubierto cuyos miembros son reclutados entre los mismos estudiantes de la Autónoma de Guadalajara, los cuales tienen como misión prioritaria espiar a sus propios compañeros de clase (tal y como acostumbraban hacerlo la policía secreta KGB de la ya desaparecida Unión Soviética así como la policía secreta Gestapo de la Alemania Nazi), y denunciarlos en caso de que hagan cualquier comentario que no sea del agrado de los dueños de la Autónoma de Guadalajara, para que de este modo puedan ser castigados o inclusive ser expulsados de inmediato de la institución. Y si alguno de los estudiantes Tecos traiciona a este grupo con indiscreciones sobre dicho grupo (aunque sean hechas a sus familiares cercanos de su más absoluta confianza), no vacilarán en aplicarle lo que ellos llaman “el castigo del traidor”, el mismo castigo del traidor con el que también el Yunque hechura de los Tecos amenaza a sus propios adeptos extrayendo de ellos una obediencia ciega (se deja a la inteligencia del lector el imaginar exactamente en qué consiste dicho castigo). En efecto, esta obediencia ciega que esperan los dueños de la Autónoma de Guadalajara de sus agentes secretos dentro de la universidad es la misma obediencia que esperan los pulpos del Yunque que dirigen los tentáculos secretos de la organización.
En otros tiempos, se creía que los estudiantes que eran reclutados dentro de los Tecos esperaban como recompensa por actuar como “dedos” en contra de sus propios compañeros de clase algún pago económico o bien una serie de privilegios y favores especiales tales como el serles facilitado el poder graduar como profesionistas de la UAG con “ayuda” de los maestros o el recibir apoyo redituable (en especie, en empleo, en contactos profesionales, etc.) después de haber graduado de dicha universidad. En otras palabras, supuestamente lo que movía a los estudiantes que son reclutados dentro de los Tecos era el simple interés económico o la esperanza de poder recibir algo a cambio.
Hoy se sabe a ciencia cierta por revelaciones que han estado haciendo una cantidad creciente de “traidores” arrepentidos es que aquellos que son enrolados dentro de los Tecos en la UAG no reciben ni esperan recibir compensación económica alguna por sus actividades como esquiroles en contra de sus propios compañeros. La única recompensa que reciben es la satisfacción de estar colaborando en contra de lo que los dueños de la Autónoma de Guadalajara llaman la “gran conspiración mundial de judíos y masones y comunistas para apoderarse del mundo”. O sea, que los hacen creer que por el solo hecho de pasar a formar parte de la organización Tecos se están convirtiendo en algo así como salvadores del mundo, salvando al mundo de una supuesta conspiración mundial internacional, lo cual convierte a quienes terminan creyendo en tales ficciones en verdaderos paranoicos. Y este es exactamente el mismo cebo que utiliza el Yunque para reclutar seguidores. Es la misma propaganda basura, basada en una cantidad extraordinaria de mentiras y distorsiones históricas, alimentando a estos sectores desquiciados de la sociedad mexicana que hoy conocemos como la extrema derecha o ultraderecha. Y hoy se sabe también que los Tecos es una organización a la cual una vez que se ingresa se ingresa de por vida, al igual que como ocurre con las mafias del narcotráfico (es algo así como venderle el alma al diablo a cambio de nada). En otras palabras, no sólo hay Tecos dentro del estudiantado de la Autónoma de Guadalajara. También hay muchos Tecos profesionistas graduados de la UAG, diseminados por todo México, cada uno de los cuales se ha convertido en un tentáculo más del pulpo cuyo cerebro está palpitando con vida extraordinaria en Guadalajara, Jalisco. Y con casi tres cuartos de siglo de existencia, podemos dar por hecho de que hay cientos, o inclusive miles, de Tecos de la Autónoma de Guadalajara que están infiltrando los estratos superiores de la sociedad mexicana con el fin de garantizarle un poder absoluto a los amos a quienes sirven ciegamente.
El Yunque y los Tecos de la Autónoma de Guadalajara tienen todo en común, por tener el mismo origen. La misma secrecía. La misma forma de operar. La misma propaganda de fanatización extrema. La misma obsesión por controlar y decidir las vidas de otros desde el anonimato. Los mismos juramentos de lealtad reforzados con amenazas de muerte. Hay demasiados paralelos y similitudes entre todo lo que hacen los Tecos de la Autónoma de Guadalajara y los miembros del Yunque como para que todo sea producto de una extraordinaria coincidencia, producto de una fantástica casualidad.
En su libro “El Ejército de Dios”, el investigador Álvaro Delgado galardonado con el Premio Nacional de Periodismo expone lo anterior de modo más contundente:

Y es que, en efecto, de los Tecos derivó la Organización Nacional del Yunque. Así, Guadalajara no sólo es la capital de Jalisco. Es, también, la del imperio económico levantado por los hermanos Leaño y que extienden su poderío a Colima, casi de su propiedad. En Guadalajara tiene su entraña la organización fascista más notable en la historia de México, de alcance internacional: los Tecos. De sobra es conocida en México la reputación de los Tecos, que en la Universidad Autónoma de Guadalajara tiene un semillero de adoctrinamiento, semejante a la UPAEP de la Organización Nacional del Yunque.

El libro “El Ejército de Dios” presenta, por vez primera, la reproducción del “Seminario de Inducción Orgánica a la Organización Nacional del Yunque”, la cual se presenta a sí misma ante sus incautos reclutas de nuevo ingreso (en la lámina 2) con el título “Existencia de la O”. Esto plantea inmediatamente una pregunta directa a muchos que permanecían incrédulos sobre la existencia de algo como el Yunque: ¿Es la “O” una descendiente en línea directa de la “U”, aquella sociedad secreta creada en tiempos de los Cristeros, de acuerdo con las citas que aparecen en el libro del sacerdote católico Enrique de Jesús Ochoa “Los Cristeros del Volcán de Colima”. ¿Fué la “U” la predecesora directa de los “Tecos” y ahora de la “O”, bajo la mirada vigilante de los Leaño de Guadalajara? Una cantidad creciente de investigadores lo dan por hecho, porque son ya demasiadas las coincidencias.
Además del libro “El Ejército de Dios” de Álvaro Delgado, están circulando ampliamente por Internet (sobre todo entre estudiantes de Preparatoria) varios documentos Web presuntamente elaborados por estudiantes de la Universidad Iberoamericana (quienes se identifican a sí mismos como la Alianza Estudiantil Prometeo), en los cuales apoyados por una gran cantidad de información así como fotocopias de documentos y citas textuales, establecen una conexión crucial que debería ponerle a cualquier mexicano los pelos de punta. Los documentos están desarrollados como páginas Web y tienen por título “La Ultraderecha Mexicana”. Cada uno de ellos tiene un subtítulo diferente (Complot contra México, El Legado de Hitler, Semillas del Odio, etc.) Estos documentos Web están en amplia circulación de persona a persona por todo México e inclusive fuera de México, y se encuentran disponibles también en forma gratuita en muchos sitios públicos que sirven como depósito de dichos materiales, bajo el archivo comprimido Ultraderecha.zip que una vez desempacado apropiadamente se transforma en las varias páginas Web completas que conforman los materiales. (Nota Bene: En su blog Especial de Aniversario, Spectator ha puesto a la disponibilidad de la comunidad mundial de internautas el primer documento Web elaborado por la Alianza Estudiantil Prometeo, titulado “Complot contra México”. Y en virtud de la increíblemente favorable acogida que tuvo la inclusión de dicho documento dentro de Los Blogs de Spectator así como en respuesta al clamor generalizado por incluír más de dichos materiales, Spectator ha agregado también dentro de su listado de blogs el blog AEP: El Legado de Hitler, el segundo documento Web elaborado por la Alianza Estudiantil Prometeo titulado “El Legado de Hitler”, así como el blog AEP: Semillas del Odio, siendo este el tercer documento elaborado por el grupo de la Universidad Iberoamericana.) Aunque se estima que ha habido millares de descargas de este archivo a través de los muchos cientos de sitios que actualmente lo tienen a disposición de la comunidad international de internautas (circulan versiones de que en el sitio Rapidshare el documento Ultraderecha.zip había sido descargado más de 5 mil veces antes de que la empresa cerrara la disponiblidad de su sitio al público en general a principios del 2007), Spectator no puede listar aquí todos los sitios que ya existen en donde se puede bajar el archivo. Todavía hasta mediados del 2007 el archivo Ultraderecha.zip se podía descargar de los enlaces que serán mostrados a continuación, y cada uno de los enlaces llevaba varios cientos de descargas acumuladas antes de que por razones desconocidas estos documentos súbitamente dejaran de estar disponibles en dichos enlaces, y es importante tomar nota de que en general no hay forma de garantizar que aquellos enlaces en los que se está distribuyendo el documento Ultraderecha.zip por Internet permanezcan activos indefinidamente o mantengan el documento disponible indefinidamente, dada la intensa campaña de sabotaje y censura que la ultraderecha mexicana ha estado llevando a cabo dentro y inclusive fuera de México usando sus avasallantes recursos económicos (de cualquier modo, los futiles y numerosos intentos de bloqueo, censura, y sabotaje, llevados a cabo en contra de estos materiales, lo único que parecen haber logrado ha sido aumentar enormemente el interés por el contenido de los mismos así como la proliferación de los sitios desde donde se pueden descargar de la red Internet):

Z-Upload

X-ESS

Momoshare

Quicksharing

Como ya se mencionó, hay muchos otros sitios Web alrededor del mundo desde donde se pueden descargar los documentos compactados en el archivo Ultraderecha.zip. No se mencionarán más de los pocos listados aquí con el fin de dificultar los actos de sabotaje que se están llevando a cabo por gente desesperada que está haciendo todo lo posible para impedir que la información pueda seguir fluyendo. De cualquier manera, se han incluído ya entre los Blogs de Spectator los trabajos contenidos en ese importante documento. (Es posible que la Alianza Estudiantil Prometeo de la Universidad Iberoamericana haya liberado algún otro documento más reciente además de los ya mencionados y que no aparece aún en la lista de los trabajos citados por Spectator, algún trabajo reciente de ellos del cual Spectator aún no esté enterado. En todo caso, es conveniente poner atención a lo que circula en Internet con el fin de poder procurar cualquier documento nuevo que haya sido producido en fechas más recientes por ese extraordinario equipo de estudiantes y maestros investigadores Alianza Estudiantil Prometeo de la Universidad Iberoamericana en relación con el delicadísimo asunto de la ultraderecha mexicana.)Las conclusiones a las que llegan los investigadores de la Universidad Iberoamericana en estos documentos Internet es que, dentro de lo que hoy se conoce como “El Yunque”, de hecho está pulsando otra organización aún más secreta, coordinada en su esencia por gente que sigue las directivas de la organización “Tecos” de la Autónoma de Guadalajara. En pocas palabras, los Tecos son realmente el poder detrás del poder, la quintaesencia de una organización nacional clandestina (el Yunque) creada e infiltrada por ellos (los Tecos) hasta la misma médula. Esta confirmación vendría siendo para la gran mayoría de los miembros del Yunque una burla cruel del destino: suponerse ellos mismos como una cofradía secreta de camaradas leales entre sí, creada de manera espontánea sin perseguir ni proteger interés particular alguno, ignorando que están realmente controlados por una célula aún más secreta y mucho más siniestra incrustada dentro del Yunque, cuyo motor central está situado geográficamente en “la perla tapatía”.
Al establecerse el enlace crucial entre el Yunque y la Autónoma de Guadalajara, tanto por investigadores como Alvaro Delgado como por esos alumnos de la Universidad Iberoamaricana que elaboraron los documentos que hoy están en amplia circulación, se le ha proporcionado a todos los mexicanos una receta casi mágica para identificar claramente las redes y los tentáculos del pulpo jalisciense: todo aquél que pertenezca al Yunque y que al mismo tiempo sea un profesionista graduado de la Autónoma de Guadalajara (o alguien que haya estudiado en la UAG o que haya tenido algún contacto prolongado con alguien de la UAG) debe ser inmediatamente sospechoso de ser un agente encubierto que está llevando a cabo un doble juego dentro del mismo Yunque. Un juego peligroso. Un juego mortal. En dondequiera que haya un graduado o ex-estudiante de la Autónoma de Guadalajara, debe sospecharse la terrible posibilidad de que algo extremadamente cochino se está cocinando a espaldas de los demás, algo basado en el mismo fanatismo imbecilizante que llevó a los alemanes a la Segunda Guerra Mundial.
En realidad, la Universidad Autónoma de Guadalajara desde hace varios años ya tenía una fama pésima entre muchos estudiantes de provincia que habían ido a estudiar a esta institución y que terminaron siendo expulsados inmisericordemente por muchas razones (tales como el haber expresado alguna vez simpatías hacia cualquiera de las ideas consideradas como parte de la ideología de la izquierda -socialismo, marxismo-leninismo, trotskismo, maoísmo, etc.-, el ser homosexual, apoyar el aborto, poseer literatura “prohibida” como el “pequeño libro rojo de Mao” o documentos Internet como los ya citados que fueron elaborados por los alumnos investigadores de la Universidad Iberoamericana, e inclusive hablar mal de algun maestro aunque el maestro en cuestión sea un inepto en toda la extensión de la palabra.) Y en algunos casos la expulsión era por motivos completamente banales como el siguiente: una de las pocas razones para inscribirse en otros tiempos en la Autónoma de Guadalajara era porque los títulos profesionales que expedía ésta universidad eran títulos expedidos por la Universidad Nacional Autónoma de México (esto no ocurre ya desde que la UAG fué desincorporada de la UNAM hace ya casi una década). Y esto mismo permitía que un estudiante de provincia en la Autónoma de Guadalajara, tras cumplir con un lapso mínimo de dos años de estudio en la UAG, pudiese iniciar sus trámites para continuar con sus estudios en la UNAM en la Ciudad de México en donde su educación profesional le saldría prácticamente gratuita (contrastando con las elevadas colegiaturas que la UAG siempre ha estado acostumbrada a cobrar como institución privada). Pues bien, la pérdida de todas estas colegiaturas por cualquiera que estuviese planeando transferirse de la UAG a la UNAM era considerado por los directivos de la UAG como una especie de traición que debía de ser castigada con una expulsión inmediata por el crimen imperdonable de haber tratado de utilizar a la UAG como un trampolín para ingresar a la UNAM. Aunque algunos lograban colarse fuera de la UAG a la UNAM, otros no lo lograron y ahora dan su testimonio. Y en muchos casos, la expulsión era lo de menos. A muchos de los estudiantes expulsados les desaparecieron todos sus documentos oficiales que obraban en los archivos de la Autónoma de Guadalajara con el fin de destruírles los esfuerzos de los años de estudio que hubieran acumulado en esta curiosísima universidad. Se habla incluso de agresiones físicas severas en contra de los estudiantes por este tipo de banalidades. A los dueños de la UAG jamás les importó destruír carreras. Jamás les importó destruír vidas, carentes al fin y al cabo de toda conciencia ética y moral. Y ello pese a que al mismo tiempo se han estado proclamando públicamente como los más devotos católicos habidos y por haber.
Pero de controlar de modo dictatorial las vidas de unos estudiantes dentro de una universidad privada a tratar de manipular las redes del poder político en todo un país como México recurriendo para ello a las mismas tácticas de fanatización, infiltración, intimidación y engaño que usan para reclutar incautos dentro de sus aulas y para mantener a todos leales con una obediencia forzada bajo la mirada vigilante del Gran Hermano, hay un abismo de diferencia. Las barbaridades que los dueños de la Autónoma de Guadalajara quieran hacer con las vidas de los estudiantes que han cometido la estupidez o que han tenido la mala suerte de ir a caer en esa institución ignorando lo que realmente se está cocinando allí es a fin de cuentas un asunto entre ellos. Pero lo que quieran hacer con México es algo que concierne a todos los mexicanos.
Cada vez con mayor fuerza, las rostros de quienes están gobernando a México tras las sombras están siendo desenmascarados gracias a la diseminación instantánea sin censura que es posible a través de la magia de Internet. Cada día son más los mexicanos que hablan ya abiertamente sin miedo acerca de esta grave amenaza. Y también están siendo denunciados públicamente. Unas semanas después de que al candidato presidencial panista Felipe Calderón se le vió acompañado el 1 de abril del 2006 en León, Guanajuato, por uno de los líderes más prominentes del Yunque en dicho estado, Elías Villegas Torres, una veintena de integrantes del Movimiento Juvenil LaRouche irrumpieron el 23 de abril del 2006 en el gimnasio Juan de la Barrera en la ciudad de México en un evento en el cual Felipe Calderón iba a ser el principal orador. No habían pasado ni cinco minutos desde que el candidato había comenzado a hablar, cuando los inconformes con las fuerzas siniestras de extrema derecha que lo respaldan sacaron pancartas con la imagen de la svástica nazi, y comenzaron a gritarle fascista. En las protestas, salieron a relucir las asociaciones impías que el PAN ha establecido con gente fanática ligada a la derecha radical a la cual no sólo ha dado cobijo dentro de sus filas sino que ha colocado en puestos importantes del gobierno federal. Esta fué la primera vez que en la campaña del candidato presidencial panista un grupo de gente lo enfrentó públicamente en su propia cara con algo en lo que los señores del PAN definitivamente tienen mucha cola que les pisen. Y una cola muy siniestra, por cierto.
Después de la confrontación que tuvo Felipe Calderón con el grupo de jóvenes que no lo bajaron de neo-fascista, Roberto Madrazo fué el primer candidato presidencial que por fín se atrevió a poner el dedo en la llaga denunciando lo que en México ya es un secreto a voces: El Yunque es el que realmente está gobernando en México, y lo quiere seguir haciendo por mucho tiempo después de que Vicente Fox haya dejado de ser Presidente. Roberto Madrazo hizo estas declaraciones ante los medios el 3 de mayo del 2006: “No veo a Fox sentado en la silla presidencial, la silla presidencial está vacía, pero sí veo a El Yunque, sí veo a la derecha de la derecha, que está tratando de impedir un proceso democrático. Al que veo actuando fuerte es al Yunque, dentro del PAN, ni siquiera al PAN. Lo que vemos es la derecha de la derecha, en Acción Nacional”, reiterando en dichas declaraciones que el gobierno federal está preparando una elección de Estado. Y es que para nadie ha sido un secreto en México que Vicente Fox, haciendo a un lado su investidura como el presidente de todos los mexicanos, ha estado muy activo despilfarrando una cantidad enorme de recursos del erario público y viajando de un lado a otro haciendo campaña en pro del candidato de su partido Felipe Calderón, descuidando sus deberes y obligaciones como el jefe del Poder Ejecutivo, un descuido que condujo a Vicente Fox en su último año de gobierno al incumplimiento de las promesas de campaña de crear un millón de empleos al año y aumentar el Producto Interno Bruto (PIB) al 7% anual, así como el fracaso total para lograr un acuerdo migratorio con los Estados Unidos en todo el sexenio foxista a la vez que el México gobernado por la extrema derecha estuvo expulsando cada año a medio millón de mexicanos desesperados para quienes no hubo empleos ni oportunidades de una vida digna en México. El apoyo abierto dado por Vicente Fox a las agendas de la gente ligada con la extrema derecha mexicana también ha conducido a un deterioro severo en las relaciones exteriores de México con varios países con los que nunca había tenido problemas desde los tiempos en que se aplicaba la doctrina Estrada de no intromisión en los asuntos externos de otros.
Así pues, al amparo de las tinieblas, maquinando tras las sombras, se está consolidando en estos momentos la construcción de un gobierno secreto en México al servicio de gente tan poderosa como siniestra, plenamente identificable, cuya sede en Guadalajara se ha constituído ya en la más grave amenaza para nuestra incipiente democracia y para la seguridad nacional. Se trata de gente amoral, sin escrúpulos, dispuesta al crimen, dispuesta inclusive a utilizar el nombre de Dios -al igual que como hoy lo hacen también los terroristas islámicos- para justificar su propia agenda política, dispuesta a todo con tal de proteger su creciente imperio. Y hoy por hoy es ya una organización internacional con contactos y relaciones establecidas con grupos de extrema derecha de otros países como España, Francia, Italia y Argentina.
Sin embargo, es claro que ellos sin poder, o mejor dicho, el Partido Acción Nacional al cual infiltraron, no es nada sin poder. Y un PAN sin poder, no les sirve de nada a la siniestra hermandad Tecos-Yunque. Pero ahora que están siendo expuestos a la luz pública, se antoja difícil que pudieran dejar al PAN para irse a infiltrar al PRI o al PRD o al PVEM, dado que cada vez están siendo mejor identificados. Es por ello que el candidato presidencial Felipe Calderón, asesorado por prominentes Yunquistas como Manuel Espino y Luis Felipe Bravo Mena así como por gente conectada de un modo u otro con la Universidad Autónoma de Guadalajara, desataron a partir del 6 de marzo una despiadada guerra sucia en contra de quien llevaba el puntero en las encuestas, Andrés Manuel López Obrador, recurriendo a todo tipo de tácticas sucias que distan completamente de la campaña propositiva de altura prometida por Felipe Calderón al inicio de su campaña, calificando a López Obrador de manera por demás cínica e hipócrita como UN PELIGRO PARA MÉXICO y usando el tiempo privilegiado del aire en los “spots” de televisión para acusar sin prueba alguna a este opositor de la izquierda de haber justificado actos antisociales violentos como el “linchamiento de Tláhuac”, sin verse ellos mismos en el espejo. Y es que, como dice el refrán, “el león cree que todos son de su condición”. En efecto, la extrema derecha decidió recurir a una campaña de miedo invocando a los fantasmas del pasado anticomunista para despertar la histeria y el pánico al igual que como lo hiciera Hitler con los alemanes en los años veinte del siglo pasado con el cuento de una gran conspiración judía con el cual calificó a los judíos como UN PELIGRO PARA ALEMANIA, lo cual le permitió acceder al poder y le permitió destruír a la incipiente democracia de Weimar tal y como lo quiere hacer ahora la extrema derecha con la nueva democracia mexicana. Y tanto Felipe Calderón como los ultraderechistas que lo apoyan han dejado en claro que no cesarán en su actitud abiertamente hostil en contra de quienquiera que pueda sacarlos del poder, sin importarles los repudios y manifestaciones que sus campañas de guerra sucia puedan despertar entre la población, sin importarles enrarecer el ambiente político, sin importarles la creciente posibilidad de estar llevando al país a una confrontación que pueda derivar en un derramamiento estéril de sangre. No les importa nada. Lo único que les importa es seguir conservando y seguir consolidando su control sobre los destinos de México, apelando a los bajos instintos de la ira y del odio alentados por las seductoras mentiras con que la extrema derecha ha construído su desquiciante propaganda. Lo asombroso es que una conjura tan amplia y tan enfocada con tantos recursos a su disposición, tanto los enormes recursos privados con los que cuenta como los recursos oficiales del gobierno de México que ha usurpado para su propia causa, haya logrado operar por tanto tiempo bien oculta con muy pocos dándose cuenta de lo que estaba sucediendo a espaldas del pueblo de México. Una cosa es segura: estos seres ultrafanáticos que todavía creen en su histeria paranoica al igual que Hitler en la existencia de una gigantesca conspiración en la que participan millares de judíos, masones, socialistas y centro-izquierdistas de todo el mundo como López Obrador para apoderarse del mundo, van a seguir haciendo sentir su presencia en México por muchos años venideros, aunque el PAN por algún milagro del destino pueda ser expulsado del poder pese a los esfuerzos desesperados de estos émulos de Maquiavelo en seguir aferrados a la Presidencia reteniendo en sus manos el control total del Ejército y de todas las demás dependencias públicas federales. Y lo seguirán haciendo desde su principal base de operaciones en la ciudad de Guadalajara.

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Documentos consultados:

(1) “El Yunque: La Ultraderecha en el poder”, Álvaro Delgado, Editorial Plaza y Janés, 2003.
(2) “La Ultima Cruzada: de los Cristeros a Fox“, Edgar González Ruiz, Editorial Grijalbo, 2001.
(3) “El Ejército de Dios”, Álvaro Delgado, Editorial Plaza y Janés, 2005.(4) “Los Cristeros del Volcán de Colima: Escenas por la lucha de la libertad religiosa en México”, Sacerdote Enrique de Jesús Ochoa, Editorial Jus, 1961.
(5) “Los Abascal: conservadores a ultranza“, Edgar González Ruiz, Editorial Grijalbo, 2002.

(6) “La Ultraderecha en México“, Manuel Buendía, Editorial Océano, 1984.

(7) Ensayos Web “La Ultraderecha Mexicana”, Alianza Estudiantil Prometeo, Universidad Iberoamericana.
(8) “La guerra cristera: el sinarquismo entonces y ahora“, William F. Wertz, Schiller Institute.————————-

POST SCRIPTUM:

El primer enlace externo puesto dentro de este documento, enlazado a la frase mitos y falsedades, el cual conducía directamente a un editorial de Jean Meyer fechado 15 de febrero del 2004, titulado “Antisemitismo Pasional” y publicado dentro del conocido periódico EL UNIVERSAL de la Ciudad de México, fué alterado de repente sin previo aviso. El domicilio de este enlace era el siguiente:

http://www2.eluniversal.com.mx/pls/impreso
/web_editoriales_detalle?var=20829

Y de pronto, el enlace fue cambiado a:

http://www2.eluniversal.com.mx/pls/impreso
/editoriales.html?var=20829

Esta alteración aparentemente inocua tuvo el efecto de que cuando los lectores querían consultar precisamente el primer enlace externo puesto precisamente dentro del primer documento de Los Blogs de Spectator, en vez de ser referenciados al editorial de nuestro interés primario eran enviados a la página principal de noticias de EL UNIVERSAL, posiblemente dejándolos perplejos y con muchas dudas. Es importante notar que en el servidor Web de noticias de EL UNIVERSAL se pudo haber hecho un redireccionamiento automático del anterior domicilio para llevar al lector al nuevo domicilio que conduce al mismo editorial de Jean Meyer. Esto siempre es posible, y a manera de ejemplo se cita un enlace antiguo que conducía a un artículo de Mireya Cuéllar aparecido en LA JORNADA el 25 de marzo de 1996:

http://serpiente.dgsca.unam.mx/jornada/1996
/mar96/960325/pan.html

el cual fue substituído por el siguiente enlace apuntando hacia el mismo editorial:

http://www.jornada.unam.mx/1996/03/25/pan.html
03/25/pan.html

Pero en vez de ello, en el caso particular del importante editorial que nos concierne aparecido en EL UNIVERSAL, el cambio fue implementado para sacar por completo al lector del punto de referencia, enviándolo hacia otra página que no tenía nada que ver con la página que se estaba citando, y sin darle ni siquiera al lector una pista del lugar a donde había sido relocalizado el editorial de Jean Meyer.

Tal vez ante esta aclaración hecha por Spectator algunos ya se están preguntando a sí mismos: ¿Por qué hubo tanto interés en alterar un enlace a un editorial que ya tenía más de dos años de estar siendo publicado en-línea bajo el mismo domicilio? ¿Sabían quienes hicieron la alteración que se estaba desactivando el primer punto de entrada a unos documentos en los que se está revelando una realidad terrible al pueblo de México? ¿Simple casualidad, o hubo aquí alguna intención deliberada, producto de presiones, amenazas o actos de infiltración que se lograron mantener ocultos? Sea lo que sea, Spectator ya actualizó el enlace. Y si vuelve a ser alterado, Spectator lo corregirá de nuevo, cuantas veces sea necesario. Y aún si en caso extremo alguien pusiera una bomba haciendo volar a EL UNIVERSAL hasta el cielo, Spectator en tal caso reproducirá dicho editorial aquí íntegramente, porque Spectator tiene en sus manos la copia original del periódico en el cual apareció publicado el editorial de Jean Meyer.



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