Posible hallazgo del cuerpo de Andreu Nin en una fosa común de la Guerra Civil Española en Alcalá de Henares, provincia de Madrid

Hallada una posible fosa común en unas obras del Ejército en Alcalá de Henares

Los restos de al menos cinco personas han aparecido hasta el momento en lo que parece una fosa común de la Guerra Civil, descubierta la semana pasada en la madrileña localidad de Alcalá de Henares. El hecho adquiere una mayor trascendencia por el espeso silencio oficial que ha rodeado el hallazgo, ya que la supuesta fosa ha sido descubierta durante unas obras en un acuartelamiento de la Brigada Paracaidista (Bripac). Un silencio aún más chocante si se considera que el lugar está vinculado a la desaparición de Andreu Nin, líder del POUM, asesinado por agentes de Stalin ante la pasividad del Gobierno republicano.
El descubrimiento de esta posible fosa común fue realizado a mediados de la semana pasada en las instalaciones de la Unidad de Servicios de Base (USBA) «Primo de Rivera», en la carretera de Alcalá a Meco. Este acuartelamiento de la Bripac, creado a principios de los años 50, se encuentra en fase de remodelación para albergar el futuro cuartel general de las Fuerzas Ligeras del Ejército de Tierra, dado que la Brigada paracaidista se está trasladando a Paracuellos del Jarama.
Una excavadora empleada en los trabajos de este futuro cuartel general sacó a la luz, a una profundidad de dos a tres metros, un macabro amasijo de huesos humanos, entre los que había al menos un cráneo con un agujero de bala y dos tibias fracturadas. Junto a los huesos aparecieron restos de vestimenta, como hebillas o botones. Se presume que los restos hallados hasta el momento pertenezcan al menos a cinco personas, algunas de ellas jóvenes, ya que en dos maxilares descubiertos se conservan todas las piezas dentales.
Después del hallazgo se personaron en el lugar un juez togado militar y una forense de Alcalá de Henares, que procedió al levantamiento de algunos de los restos para su análisis. La primera impresión sobre el estado de los restos y las condiciones en que han aparecido apuntan a una posible fosa común de la Guerra Civil. No se descarta que existan más restos en las inmediaciones.
Según ha podido saber ABC, la forma en que han aparecido los restos evidencia que se trata de un enterramiento clandestino. Los cuerpos habrían sido arrojados a la fosa, y no colocados ordenadamente en el fondo de la misma. Incluso se baraja la hipótesis de que se trate de una fosa abierta y cerrada sucesivamente varias veces, para acumular en ella nuevos cadáveres.
La aparición de los que podrían ser los restos de víctimas de la Guerra Civil ha disparado todas las especulaciones en Alcalá de Henares, ciudad natal de Azaña, que durante toda la contienda fue zona republicana. Así, se recuerda que en noviembre de 1936 se dirigieron hacia Alcalá algunos de los miles de presos sacados de las cárceles de Madrid, la mayor parte de los cuales terminaron siendo asesinados en Paracuellos del Jarama y Torrejón de Ardoz. Asimismo, se sabe que en las localidades de la diócesis de Alcalá fueron asesinados más de cuatrocientos sacerdotes, seminaristas y seglares.
Pero lo que concede el máximo interés a este hallazgo son las circunstancias que lo vinculan a uno de los mayores enigmas de la Guerra Civil: el paradero de Andreu Nin, líder del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), detenido, torturado y asesinado en Alcalá, en junio de 1937, por agentes al servicio d Stalin, bajo la acusación falsa de servir al espionaje franquista.
En este sentido, destaca el hecho de que el acuartelamiento de la Bripac donde ha aparecido la supuesta fosa común, se levanta cerca de lo que fue durante la contienda un aeródromo de la Aviación republicana. Bautizado antes de la guerra como el «Barberán y Collar», este aeródromo jugó un papel decisivo en la lucha aérea sobre Madrid, y en él se instaló el cuartel general de la Aviación republicana.
Según diversas fuentes históricas, fue en este chalé donde Andreu Nin, detenido en Barcelona el 16 de junio de 1937, fue llevado a escondidas y torturado durante días por agentes soviéticos y españoles de la NKVD, policía secreta de Stalin, ante la pasividad del Gobierno republicano. De este chalé fue sacado para su ejecución, aunque para ocultar el crimen el Partido Comunista difundió en aquellos días la rocambolesca historia de que había sido liberado por agentes de la Gestapo alemana.
Al contrario de lo que viene sucediendo en los últimos años, donde se han multiplicado con gran difusión las exhumaciones de víctimas de la represión provocada por el llamado bando «nacional», la aparición de estos restos se ha visto rodeada de un espeso silencio oficial. Desde el Ministerio de Defensa, no se ha comunicado a la opinión pública este macabro descubrimiento, realizado hace ya una semana en instalaciones de su competencia. Tampoco se ha informado desde la Vicepresidencia del Gobierno, responsable de la redacción de la llamada «Ley de Memoria Histórica», mediante la que el propio Zapatero se comprometió a que el Gobierno facilitaría toda la información disponible sobre los terrenos en que se localicen restos de víctimas de la Guerra Civil.
ABC se puso en contacto con el Ministerio de Defensa para confirmar estos hechos, pero aseguran desconocer la existencia de los mismos.


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