Cómo las sectas protestantes convierten más aún Iberoamérica en el patio trasero del Imperialismo Estadounidense

LATINOAMERICA / Los fundamentalistas cuentan con millones de adeptos, recaudan miles de millones de dólares y tienen una gran cuota de influencia política

Las sectas evangélicas se apoderan de Latinoamérica

Cuenta Ramy Wurgaft en El Mundo que en los templos de la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD), el viejo hábito de pasar el cepillo, fue remplazado por otro mucho más lucrativo. Los fieles son convocados a vaciar sus bolsillos junto al altar y si no llevan efectivo, se les aceptan cheques o tarjetas de crédito.

En la cosmovisión de esta u otras congregaciones evangélicas de América Latina, el reino de los cielos funciona como un banco de ahorro y crédito: los fieles invierten grandes sumas de dinero y Dios se las devuelve con la salvación eterna.En base a esta sencilla doctrina, la IURD se ha convertido en una potencia financiera que sólo en Brasil recauda casi 1.000 millones de dólares al año.

El fundador y sumo pontífice de la teología de la prosperidad, Edir Macedo, administra un imperio que incluye a la red de televisión Record -que disputa el récord de audiencia a la hasta hoy imbatible cadena carioca Globo-, 30 emisoras de radio y dos periódicos que acreditan una tirada de un millón de ejemplares amén de valiosas propiedades inmobiliarias.

En 1995, un pastor de su propio séquito, Carlos da Miranda, le acusó de lavar el dinero del cartel narcotraficante de Cali.

Esas imputaciones no han impedido a la IURD secuestrar almas a la iglesia católica y al credo afrocristiano del Umbanda: hoy la teología de la prosperidad cuenta con 12 millones de adeptos en Brasil, tres millones en México, cerca de un millón en Argentina y representaciones en 56 países.

Según el investigador David Stroll, a mediados de la década de los 80 la Iglesia de los Santos de los Ultimos Días -más conocidos como los mormones- y los Testigos de Jehová organizaron en Estados Unidos una campaña secreta para evangelizar a los suramericanos.La CIA, viendo los beneficios que podía obtener, se sumó a la cruzada con un aporte de más de 300 millones de dólares.

A la par del crecimiento de su rebaño, la IURD ha acumulado una creciente cuota de influencia política: en las últimas elecciones parlamentarias aumentó de 28 a 34 su número de diputados, constituyéndose en el sector dominante dentro del Partido Liberal, una de las agrupaciones que conforman el Gobierno de Lula. En los próximos comicios, los pentecostales se presentarán bajo una fórmula propia: la del Partido Municipalista Renovador (PMR) que, en menos de una semana. reunió las 400.000 firmas necesarias para oficializarse en el registro electoral.

«La meta es transformar primero a Brasil y luego a toda América del Sur en una teocracia que perseguiría implacablemente a los homosexuales y aislaría a los enfermos de SIDA como antes se recluía a los leprosos», dice el sociólogo brasileño Alexander Marher.

El obispo Macedo era un oscuro periodista, cuando en 1977 alquiló las trastienda de una farmacia en Río de Janeiro difundir la verdad que le había sido revelada. Ahora infunde respeto: la municipalidad carioca le ha nombrado Hijo Ilustre y no hay evento social al que no esté invitado. Según los entendidos la clave del éxito consiste en atender -o pretender que se atiende- las necesidades inmediatas y mundanas de la gente.

En vez de preocuparse del más allá como el catolicismo, la IURD dedica los lunes a los asuntos de pareja, los martes a la curación de enfermedades, los miércoles a los problemas económicos…

Una vez por semana se practican exorcismos colectivos para ahuyentar a Satanás, responsable de todos los males, desde la pobreza hasta la impotencia sexual, pasando por el mal del ojo.

Y por increíble que parezca, entre los feligreses que, al finalizar la misa compran piedras de la tumba de Jesús o agua del río Jordán, se encuentra gente con títulos académicos y grandes empresarios.

«En Guatemala las sectas fundamentalistas se han posesionado del 31% de la población y en Chile del 25%. Estamos frente a la mayor operación de lavado de cerebro que registra la Historia.Y las autoridades no hacen nada por detenerla», sentencia el antes mencionado sociólogo brasileño Alexander Marher.

Extraído de: http://www.periodistadigital.com/religion/object.php?o=201821

Una visión española sobre las sectas evangélicas en Latinoamérica

LLEVO casi un par de semanas por tierras hispanoamericanas, en una gira de promoción de mi última novela. Me está causando una hondísima impresión el auge de las sectas evangélicas por estas tierras; un auge que, según me cuentan diversos amigos, se ha producido en unos pocos años y que registra un crecimiento de adeptos en progresión geométrica. Algunas de estas sectas cuentan, incluso, con canales televisivos volcados en el proselitismo. Cuando vuelvo al hotel, busco estos canales, para poner a prueba mi capacidad de asombro. Aparecen en la pantalla unos sedicentes «pastores», híbridos de orate y vendedor de crecepelos, que enardecen a sus auditorios con una retórica de parvulario, aderezada de apóstrofes que los adeptos a la secta jalean con entusiasmo. La Biblia es usada en estas alocuciones como una especie de manual de autoayuda; la exégesis que se hace de ella es de una zafiedad tergiversadora que causa grima. Tarde o temprano, el sedicente «pastor» acaba llevando el agua a su molino: ofrece su prédica como una vía de éxito profesional; pero enseguida liga esa promesa de prosperidad a la satisfacción de un diezmo. Para legitimar la exacción, el sedicente «pastor» invoca citas cogidas por los pelos de los Proverbios o de Malaquías en las que Dios reclama a los creyentes las primicias de su trabajo. La prédica alcanza hacia su desenlace un clímax lisérgico: el sedicente «pastor» lanza proclamas rescatadas del repertorio de un charlatán de feria; los adeptos asienten, se entregan al llanto, se desgañitan, gritan alabanzas que más bien parecen imprecaciones. Al sedicente «pastor» le brilla el rostro con un sudorcillo atocinado y risueño.

Tras la prédica se suceden unos anuncios con estética de teletienda en los que se ofrecen recetarios para la sanación del alma, colgantes con propiedades de talismán, zarandajas y bisuterías varias a las que se atribuyen poderes sobrenaturales. No faltan tampoco los llamamientos a quienes se sienten solos, incomprendidos, desahuciados; la propaganda de estas sectas evangélicas se dirige muy especialmente a las mujeres, a quienes seduce con promesas de plenitud espiritual entreveradas de morralla feministoide. Aparecen también un par de individuos ataviados con una indumentaria que se pretende similar a la de los sacerdotes, invitando a los espectadores a participar de no sé qué ceremonia que parodia la Eucaristía. Según me cuentan, una de las estrategias más empleadas por estos sacaperras consiste en infundir el espejismo de que sus celebraciones son aproximadamente católicas; de este modo, muchos neófitos ni siquiera tienen conciencia de haber abandonado la Iglesia.

Le pregunto a mis amigos si entre los medios de comunicación pretendidamente serios y entre las élites intelectuales no han surgido muestras de alarma ante el auge de estas sectas. Me sonríen sarcásticos: los medios de comunicación pretendidamente serios y las élites intelectuales están demasiado ocupados arremetiendo contra la Iglesia católica. Aunque, por supuesto, contemplan con desdén el fenómeno, con ese tibio desdén que se destina a las faunas infrahumanas, lo toleran; y justifican esa tolerancia amparándose en la libertad de culto. Pero la razón verdadera de su transigencia es mucho más artera: de un modo retorcido, han hallado en el auge de las sectas evangélicas un formidable aliado en su designio de destrucción, que dirige su artillería contra la Iglesia católica. Durante siglos, el combate contra la Iglesia se presentó como una lucha contra el oscurantismo; ahora ya sabemos que el propósito de ese combate era muy diverso: se trataba de derrotar una fe religiosa sustentada sobre dos mil años de sabiduría acumulada, sustentada sobre una tradición cultural que ofrecía una visión concertada del mundo. Estas nuevas expresiones seudorreligiosas carecen de esa tradición, se alimentan del caos y actúan como arietes contra los baluartes culturales tan costosamente erigidos a lo largo de los siglos, dejando que sus adeptos chapoteen en un cenagal de ignorancia. Las sectas evangélicas se convierten, de este modo, en un instrumento más de ese designio de destrucción que guía a quienes desean instaurar una nueva forma de esclavitud.


Autor: Juan Manuel de Prada- Diario ABC de España

Extraído de: http://www.gentedelpio.com/2008/noticias/sectasopinionespanol.htm

El fundamentalismo protestante es el peor enemigo de los indígenas de América LatinaEmilio J. Corbière  
Fundamentalismo protestante en América Latina, mision evangelica Nueva Tribus, sectas evangelicas
Fonte: www.argenpress.infoccola
Fundamentalismo protestante en América Latina, mision evangelica Nueva Tribus, sectas evangelicas

La expulsión de Venezuela de la misión evangélica Nuevas Tribus reactualizó la penetración del fundamentalismo protestante estadounidense entre los indígenas y los pobres urbanos de América Latina. ‘Se van de Venezuela. Son agentes de una verdadera penetración imperialista. Se llevan información sensible y están explotando a los indios. Así que se van… Y me importa un bledo las consecuencias que esto pueda traer’, dijo Hugo Chávez el 12 de octubre, cuando anunció la expulsión de los catequizadores fundamentalistas instalados en su país Entrevista con José Marín González (Foto: Francisca Cabieses) desde 1946. Los propósitos oscurantistas de la presencia protestante fundamentalista en la región fueron desmontados por el cientista peruano José Marín González, quien investigó las etnias in situ e imparte cursos de doctorado en universidades europeas y latinoamericanas. Marín González, doctorado en antropología en la Universidad de La Sorbonne, trabajó en Africa con la UNESCO y colabora con instituciones y publicaciones de Europa y América Latina.

¿Qué busca el fundamentalismo protestante?

Es que los indígenas ocupaban –y aún se encuentran– en espacios geográficos de alto valor estratégico…

¿Cómo comenzó esa penetración en Latinoamérica?

El mejor ejemplo es el desarrollo de la misión conocida como Instituto Lingüístico de Verano (ILV), creado por el movimiento de traductores de biblias de California de los años 30. Su fundador fue William Cameron Tonwsend, un comerciante que trataba de vender sus biblias en Guatemala, pasando domingos enteros en las ferias sin conseguir un solo cliente. Y se puso a pensar ‘por qué la palabra de Dios no ha podido terminar de difundirse en 19 siglos, en cambio las máquinas de coser Singer llegaron hasta el último rincón de la Tierra en sólo dos generaciones’. La venta de biblias es una iniciación obligada para todo fundamentalista estadounidense, así como los jóvenes ‘elder’ mormones deben prestar una suerte de servicio militar obligatorio como misioneros en el exterior.

Cameron Tonwsend concluyó que hacía falta traducir la palabra de Dios a las lenguas indígenas y creó el Instituto de Traductores de la Biblia Wycliffe, honrando a John Wycliffe, el primer traductor británico de la biblia al inglés. Este movimiento instaló después el Instituto Lingüístico llamado ‘de Verano’ porque en las selvas tropicales húmedas de sólo dos estaciones, los aviones son el único medio de transporte y …sólo pueden volar en verano.

Pero la primera incursión de los traductores fue en México, en 1935, cuando el allegado más influyente del presidente Lázaro Cárdenas era el evangélico Moisés Sáenz, quien introdujo a los misioneros protestantes fundamentalistas en Chiapas para traducir la biblia a la lengua náhuatl, hablada –entre otras etnias– por los quetzales. El primer hidroavión del ILV, donado por el gobierno del general Cárdenas y llamado ‘Moisés Sáenz’, fue clave en Guatemala, el siguiente destino del movimiento de traductores. Las bases del ILV en Yarinacocha, en la Amazonía del Perú, estuvieron permanentemente conectadas con California mediante vuelos directos conducidos por experimentados pilotos veteranos de guerra de Corea y Vietnam.

Los mexicanos olvidaron que la doctrina fundamentalista del ‘destino manifiesto’ de ‘pueblo elegido’ le arrebató gran parte de su territorio para anexarlo a la ‘tierra prometida’. ¿Existe todavía en Perú el ILV?

Abandonaron las instalaciones de la selva. El trabajo de penetración ideológica ya fue hecho: han re-colonizado el Perú. Muchos dirigentes indígenas de la Cuenca Amazónica peruana salieron de la experiencia lingüística. So pretexto de una educación bilingüe, el ILV impuso la traducción de los textos religiosos a los dialectos autóctonos, pero el hecho de que sus lenguas nativas aparecieran escritas despertó un proceso de liberación, re-identificación y re-valorización de todo lo que los indígenas son por sí mismos. El paso siguiente fue tomar la defensa de sus intereses por su propia cuenta.

El ver sus lenguas originales escritas, transformadas en escritura y aunque convertidas en biblias, estimuló un despertar de identidades profundas… Porque hay que entender que los pueblos indígenas sufrieron la colonización desde el principio: los primeros misioneros no fueron los estadounidenses, sino los católicos españoles o portugueses. Ya tenían una larga experiencia de choque cultural, donde trataban de adaptar y de re-adaptar su propia identidad cultural para –más o menos– encontrar una coherencia o un sentido de la vida cotidiana.

Entonces, ¿hubo o no destrucción cultural?

La destrucción se produjo en cierta medida, porque la presencia protestante fracturó las comunidades. El reclutamiento de los futuros dirigentes religiosos se hizo entre los jóvenes, quebrando toda la jerarquía tradicional. Formalmente, las personas de edad tienen gran autoridad moral y cultural en las comunidades tradicionales indígenas. Cuando los misioneros reclutaron preferentemente a jóvenes, des-autorizaron a los ancianos que detentaban la autoridad tradicional institucionalizada. Fraccionaron a las comunidades y, de hecho, hubo destrucción.

¿En que otros países hay misiones?

Además de Venezuela, las hay en Brasil, Paraguay, Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, México, Guatemala, Honduras, Salvador, Panamá, … en todos lados. La influencia ha disminuido bastante, pero están siendo reemplazadas por otros fundamentalismos, como el movimiento evangélico pentecostal, hoy más centrado en los sectores urbanos… Por ejemplo, forma parte del movimiento fundamentalista el general evangélico Efraín Ríos Montt –también predicador y dirigente evangélico–, presidente de facto de Guatemala entre 1982 y 1986 gracias al apoyo de Ronald Reagan, estuvo comprometido con la salvaje represión que ocasionó más de 200.000 víctimas, en su gran mayoría indígenas. Sus crímenes quedaron impunes, pero después fundó el Partido Cristiano Democrático. Sobre este este oscuro período de la historia guatemalteca existe un extraordinario documental de Félix Zurita llamado ‘La memoria del viento’.

Los mormones tienen la información del Registro Civil de Chile y de casi todos los países de América Latina… y del mundo…

…Y los árboles genealógicos. Tienen los bancos de datos de las historias familiares. Desarrollan una cartografía de la vida ciudadana y es por esto que hay mucha protesta contra este espionaje de los ciudadanos, que en EEUU se institucionalizó jurídicamente en el ámbito doméstico con la ley de Bush llamada ‘Patriot Act’.

La imaginación de George Orwell se quedó pequeña. Se hubiera deprimido si constata la realidad que hoy se vive con la pérdida de las libertades personales, de las libertades ciudadanas y la concreción de un estado policial que no tiene nada que envidiarle al estado nacional-socialista alemán de la segunda guerra. El espionaje al interior del hogar, de los movimientos de la vida social y todo eso…

Chile vendió los datos del Registro Civil a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, en un contrato de la dictadura perfeccionado por la ‘democracia’ … Conocen nacimientos, defunciones, casamientos…, bajo el pretexto de identificar y reunir a las almas para salvarlas en el Juicio Final. Además, asisten a la Biblioteca Nacional en técnicas de microfilm y clasificación de información bibliográfica… ¿Para qué querrán los mormones toda esa información?

Los catastros de la población civil son útiles en tiempos de represión, de control, de manipulación… En la sociedad neoconservadora son utilizados sistemáticamente por las empresas de marketing. Un ciudadano no termina de salir de la maternidad y ya está catastrado en el banco de datos de la empresa publicitaria equis, que muy pronto le venderá esa información a un supermercado o a quien quiera vender cualquier cosa.

Los niños estadounidenses están todos catastrados por las empresas de marketing, que en la práctica les programan sus hábitos de consumo y les crean necesidades artificiales. Es la construcción eterna del mercado. Los clientes reciben ‘tarjetas de fidelidad’ que permiten seguirlos como hormigas en sus hábitos de consumo, a fin de adecuar la publicidad y la presentación de los productos a sus preferencias.

Cuando el consumidor paga en la caja, entrega la ‘tarjeta de fidelidad’ que supone un pequeño descuento, un regalito simbólico, una atención del hipermercado a su clientela. Pero en ese instante ingresa al banco del datos toda la información de lo que compró para perfeccionar el seguimiento de qué come, qué bebe y de sus usos personales. La política comercial se construye a partir del tipo de compras. Y trasladando esto a términos políticos, bajo el nuevo concepto de seguridad nacional de Bush, se alimenta un súper banco de datos de grandísima importancia para quienes detentan el poder del Estado, que les permite controlar totalmente a la ciudadanía.

¿En qué otros países se instalaron bases fundamentalistas?

La Asociación Evangélica de EEUU se expandió hacia Guatemala, Perú, Ecuador, Bolivia, Brasil, Paraguay, Chile, Argentina y Venezuela. Pero dentro de esa vasta operación surgieron más movimientos catequizadores, como Visión Mundial, las Nuevas Tribus y otras tendencias profundamente conservadoras –en lo social y en lo político– ligadas a la Iglesia Bautista del Sur, que rápidamente obtuvieron apoyo del departamento de Estado para ampliar su empresa misionera.

A partir de los años 30 hubo en los territorios indígenas de América Latina una expansión mayor que en los sectores urbanos. Los habitantes de las grandes ciudades estaban más influidos por las ideas populistas de los años 30, 40 y 50. Más tarde, en los ‘ 60, creció el movimiento político de América Central, mientras la influencia de la Revolución Cubana lograba que el mundo estudiantil y los trabajadores urbanos fueran más proclives a la influencia de ideologías completamente distintas a cualquier proposición evangélica. Por primera vez, el monopolio ideológico religioso del catolicismo, expresado en el pan-hispanismo, se confrontó al pan-americanismo, entendido como una ocupación del espacio de América Latina. O sea, las iglesias evangélicas desafiaron el monopolio de la Iglesia Católica Apostólica Romana, que hasta ese momento tuvo la hegemonía religiosa en toda la región.

¿Cuáles fueron las zonas preferidas por los evangélicos?

El movimiento catequizador se instaló primero entre las poblaciones indígenas de zonas geográficas estratégicas como la Cuenca Amazónica, una fuente rica en recursos naturales, pero sobre todo una de las grandes reservas de agua dulce del mundo en que vivimos y, a la vez, un bocado que despierta el apetito de las grandes potencias y, sobre todo, de EEUU, sediento de su control geopolítico estratégico. Muchas de estas misiones evangélicas en la Amazonía, las Sabanas, el Matto Grosso y el Chaco paraguayo fueron acompañadas por la expansión de la prospección minera y petrolera de grandes compañías que comprobaban en el terreno los hallazgos de los satélites de los años 70. En las misiones catequizadoras no sólo se encuentran religiosos, sino también geólogos y biólogos.

Las misiones se convirtieron en puestos de avanzada de la expansión norteamericana en áreas donde los estados nacionales todavía no habían puesto el pie. Y lograron instalarse en alianza total con esos estados, que también aspiraban a dominar y asimilar a los indígenas bajo el pretexto de la integración nacional, permitiendo así que los fundamentalistas accedieran al monopolio de la población originaria. Los estados que buscaban controlar, asimilar y dominar áreas y poblaciones indígenas le dieron luz verde a las misiones evangélicas para que hicieran su trabajo religioso-ideológico y, sobre todo, geopolítico.

Este fue el primer gran momento de la intensa presencia fundamentalista protestante estadounidense en las poblaciones indígenas, hasta que la experiencia de la revolución militar peruana de los años 70 alentó movimientos de rechazo, e incluso de repudio, que plantearon la expulsión de las misiones por considerarlas una intromisión en la vida interna en búsqueda del dominio de los pueblos originarios al interior de los estados nacionales. El gobierno del general Juan Velasco Alvarado (1968-1975) expulsó del Perú al ILV. Más tarde habría intentos similares, pero no todos prosperaron porque los evangélicos continuaron bastante bien instalados hasta finales del siglo 20.

Creo que el último antecedente ocurrió en el Día de la Dignidad Indígena, en octubre pasado, cuando el gobierno de Hugo Chávez decidió expulsar a las Nuevas Tribus de Venezuela, explicando que los pueblos indígenas no necesitan ser colonizados tantas veces y que ahora gozan de toda la autonomía para recuperar su dignidad y sus territorios, dentro de lo que en ese país se denomina ‘la deuda histórica con los pueblos indígenas’.

¿Hay más presencia en las ciudades?

Es que a partir de los años 80-90 emerge una nueva versión de la expansión del fundamentalismo protestante norteamericano. En una América Latina atravesada por crisis económicas profundas, donde aumenta la precarización de la sociedad y crece el empobrecimiento de los sectores populares, asistimos hoy a una desesperación y frustración galopantes. Como el mito del desarrollo no ha podido resolver absolutamente nada significativo para mejorar la vida de los pueblos, reapareció un mensaje mesiánico milenarista que se desarrolla principalmente en sociedades de gran conflicto y desigualdad.

Brasil, que tiene hoy la más retrógrada distribución del ingreso junto con México y Chile, es uno de los grandes territorios para la expansión del protestantismo fundamentalista sustentado por las iglesias pentecostales, tributarias del reavivamiento moral y espiritual que proviene de EEUU. El desarrollo logrado por este fundamentalismo le permite controlar cadenas de televisión y un gran capital económico, porque quienes caen bajo su influencia deben aportar el 10% de su salario. Existe una colecta sistemática de fondos para instalar nuevos centros de oración en viejos teatros, antiguos cinemas y fábricas desmanteladas por la reforma capitalista neoconservadora.

Ante la frustración de una sociedad que no ofrece ninguna alternativa, la posibilidad de construirse un espacio espiritual personal y accesible permite que estas iglesias crezcan, pero con una profunda vocación política conservadora, pro-norteamericana. Eso explica también por qué la Iglesia Pentecostal chilena fue bendecida por la dictadura de Augusto Pinochet, quien encontró en ella a un aliado político e ideológico capaz de brindarle el Tedeum que la Iglesia Católica alguna vez le negó por sus crímenes, un ritual que todavía perdura en septiembre.

¿Y la secta Moon?

Esta iglesia y grupo económico es una de las organizaciones más poderosas. Sun Myung Moon es un ex electricista coreano que perteneció a la CIA hasta 1952, se hizo presbiteriano y norteamericanizó su nombre original de Young Myung Mun. Su nuevo nombre significa en inglés “sol brillante y luna”.

Su Asociación del Espíritu Santo para la Unificación del Cristianismo Mundial, más conocida como Iglesia de la Unificación, es un poderoso grupo económico con presencia en Asia, Europa y América Latina. Posee una importante rama de medios de comunicación que ni siquiera tienen apariencia evangélica, conformando un verdadero aparato de intoxicación psico-social. Su revista Tiempos del Mundo, que circula en 17 países de América Latina y en tres ciudades de EEUU, hasta suele publicar reportajes interesantes, de periodismo de investigación del tipo histórico, por ejemplo sobre la injerencia de la CIA en la Guatemala de Jacobo Arbenz, derrocado por ellos en 1954.

La secta posee además el periódico The Washington Times y es la nueva dueña de la agencia United Press International (UPI), que tiene cobertura mundial y en muchos países, como en Chile, impone la agenda diaria de las noticias que deben cubrir los demás medios de comunicación. Muchas veces no son los jefes de los medios quienes deciden cuáles acontecimientos previstos del día tendrán los honores de la ‘noticia’, sino la pauta de la UPI. En el fondo, Moon impone la política noticiosa.

Cuando su primogénito se divorció y estuvo metido en la cocaína, provocó algunos escándalos que en los últimos años hicieron perder terreno en EEUU a su progenitor y al grupo. Pinochet ha estado ligado a esta gente que en Chile empleó como director de ‘Tiempos del Mundo’ a Manuel Fuentes Wendling, el ex segundo hombre de la organización de extrema derecha Patria y Libertad y colaborador de la dictadura que fue expulsado de por vida del Colegio de Periodistas por delatar a sus colegas comunistas.

La secta tiene otro parapeto llamado Causa Anticomunista, donde colaboró dictando conferencias el escritor peruano Mario Vargas LLosa. El dinero no tiene color… En Buenos Aires fundó en 1996 la empresa News World Argentina SA, editora de Tiempos del Mundo que empleaba a más de 50 periodistas y trabajadores de prensa, hasta que una noche de domingo, el 26 de octubre de 2003, desguasaron e hicieron desaparecer la redacción, entre gallos y medianoche, para dejar impago al personal. Uruguay fue el centro de sus operaciones para el Cono Sur. Ese país es un centro de actividades del cristianismo fundamentalista. Argentina, Bolivia y Paraguay son países donde la expansión fundamentalista, tiene todavía un gran territorio de cacería. En el Perú tiene menos importancia, pero Ecuador y Colombia, son territorios evangélicos por excelencia.

¿Para qué adormecen a la gente?

Para distraerla. Los fundamentalistas desmovilizan a grandes sectores marginados de la sociedad con un discurso que no pone en tela de juicio la realidad social, porque toda desigualdad se explica por la simple voluntad de Dios y, más que nada, hay que obrar por una salvación puramente espiritual, sin que jamás pongan en debate la situación económica y social donde realizan su trabajo religioso. Desmovilizan políticamente y esto es lo más importante de estudiar. Lo podemos ver en el caso de la dictadura militar de Pinochet en Chile, donde esta iglesia fue favorecida con grandes privilegios; lo observamos en el gran desarrollo de la Iglesia Pentecostal en Brasil y en toda América Latina. Estas organizaciones terminan por desmovilizar políticamente a los pobres y postran ideológicamente lo que pudo ser una toma de conciencia masiva de la situación de marginalidad en la que viven sus seguidores desposeídos.

Estos movimientos tampoco han tenido –prácticamente– respuesta de una Iglesia Católica muchas veces encerrada más en la teología de la dominación que en la de la liberación, con una jerarquía contraria a sus principios y aliada de las dictaduras, que justificó una serie de injusticias, salvo la excepción de algunos sectores disidentes del clero, como los seguidores de la Teología de la Liberación. En el Brasil de los últimos años asistimos al surgimiento de una propuesta católica oficial en respuesta a las proposiciones del movimiento pentecostal, pero imbuida también del mismo mensaje del movimiento de reavivamiento moral, místico y mesiánico, que se propone reconquistar territorios para recuperar influencias perdidas ante los movimientos de las iglesias pentecostales, como son las Asambleas de Dios o la Iglesia Universal.

¿Y en el resto del mundo?

Este fenómeno no se reduce a América Latina. Esta expansión ideológica evangélica ya desembarcó en Africa, tocó puerto en Oceanía, llegó al Asia y actualmente penetra las repúblicas del Cáucaso, en la ex Unión Soviética. Se trata de la implementación práctica de la predestinación divina de que EEUU está –aquí y hoy día– para evangelizar al planeta. Esta catequización tiene un rostro militar, una cara energético-petrolera y también abriga a una mafia económica y financiera dispuesta a controlarlo todo, desde la industria energética al complejo militar industrial. Pienso que las esencias fundamentales de la expansión geopolítica norteamericana tienen sus raíces en esta interpretación fundamentalista y arbitraria de los escritos religiosos que señalan a EEUU como ‘la tierra prometida’, e identifican a su población –pero sobre todo a sus elites– como ‘el pueblo elegido’. En conclusión, el fundamentalismo religioso no sólo está presente en ciertas iglesias islámicas, sino que también existe en el cristianismo, en las variadas sectas del protestantismo y también en versiones del catolicismo como el Opus Dei. Incluso, también podemos encontrar un fundamentalismo extremista en la iglesia judía. Básicamente, estamos frente a una confrontación de dos fundamentalismos, el islámico y el judeo-cristiano.

Febrero de 2006

Extraído de: http://www.latinoamerica-online.info/2006/societa06_carmona_sectas.htm

El arte Imperialista de convertir el Bien en el Mal

Por: José Del Grosso *
Fecha de publicación: 08/11/03
 

“Todo el supuesto bienestar que promete una ideología, desde el principio se transforma en mal para todos”.

Seguramente que usted ya habrá notado el fenómeno consistente en que cuando tiene la firme determinación de lograr una cosa, comienza a obtener resultados contrarios.

Así, se ha propuesto ser más espontáneo y en su intento no ha hecho más que tornarse más rígido que antes. Y es que en el trasfondo de toda “buena intención” de la gente está el germen maligno de “crear normas (usualmente rígidas) para lograr cierto objetivo”, pues estas comienzan a poner restricciones, supuestamente lógicas y de sentido común”, que paradójicamente producen su efecto contrario.

En el ámbito de la sociedad esto es muy frecuente, sobre todo cuando se trata de ideologías totalitarias que pretenden el bienestar de todos. En nuestra historia reciente, hallamos como ejemplos de lo dicho, la ideología nazi y la ideología de globalización, protagonizada por USA, país que se viene declarando a sí mismo como el imperio más magnánimo que haya conocido el mundo hasta el momento.

“La verdad que la benévola hegemonía ejercida por USA es beneficiosa para una gran proporción de la población mundial. Es, sin duda, un mejor arreglo que todas las alternativas realistas” (Robert Kagan, The benevolent Empire, p. 68. cit. En: Le Monde Diplomatique, sep. 2002, por Philip Golub).

La conversión de una cosa en su contrario o el proceder por el camino de lo opuesto recibe el nombre de enantiodromia. Otras maneras de expresar la misma noción son: “Todo supuesto bienestar que promete una ideología, se transforma en algún momento en un mal para todos”; “Todo extremo contiene secretamente su opuesto o está directa y esencialmente relacionado con este” (Carl Jung).

Paul Watzlawick señala en su obra, “La realidad inventada”, que: “Lo más probable es que la enantiodromia aparezca cuando una determinada actitud, posición u orientación se asume de forma extrema. Ostensiblemente esta observación se aplica a las realidades engendradas por ideologías, pues en ellas, todo lo que contradice a la ideología se trata como inexistente o se lo reduce a la inexistencia” (pp. 193-194).

Es el caso de las leyes nacionales e internacionales contra el terrorismo que intentan imponer los Estados Unidos, las cuales paradójicamente exacerban la violencia.

Con la excusa de la emergencia y de la seguridad nacional e internacional, se decretan leyes y acciones contra el “terrorismo”, lo cual parece muy lógico y hasta loable. Sin embargo, su consecuencia es que desata olas desmedidas de violencia, las cuales van más allá de lo que se pretende evitar y controlar.

Es claro que es más dañino para todos, el ataque del imperio contra Afganistán e Irak, que todo cuanto en verdad se está evitando. Es esto lo que el imperio trata de negar y de reducir a la inexistencia, a través de una supuesta “legalidad”.

Pero ¿quién elabora las reglas del juego? USA, ¿verdad? Es el imperio quien define qué es legal y qué no. Es el imperio el que también define qué es el terrorismo, asociándolo a una supuesta ilegalidad. De modo que de esta lógica se puede deducir, que todo tipo de violencia no emprendida por el imperio es ilegal, mientras que si es emprendida por este con la excusa del “bien común”, entonces, sí es legal.

El problema es que la violencia en sí misma, lo que ella significa y sus consecuencias son puestas de lado y se resalta lo legal o lo ilegal, lo que se presta a toda clase de abusos y distorsiones que llevan incluso al paroxismo del absurdo al crear una noción de crimen legal o ilegal: “Asesinar al presidente del imperio es ilegal, un crimen horrendo contra la humanidad”; mientras que: “Asesinar a cualquier presidente que no esté de acuerdo con las reglas ¿legales? del juego gringo es legal”.

Ideología= Verdad absoluta

La noción de verdad, problema filosófico trasladado al campo social, ha sido ocasión y justificación de innumerables baños de sangre a lo largo de la historia de la humanidad. En particular, cuando las “verdades” han sido elevadas a la categoría de “verdades absolutas” o “sacrosantas” o cuando supuestamente se emprenden “luchas contra los enemigos de la civilización” y “las fuerzas del mal”, que en la actualidad constituyen lemas de la ideología del imperialismo yanqui.

Fundamentalmente existen tres aspectos de la realidad social que suelen poner en movimiento las grandes masas humanas: la religión, la economía y la política.

Ahora bien, la posibilidad de lograr el movimiento de personas manipuladas masivamente depende de la creación de una ideología, de su grado de difusión y de la creación de un enemigo, que no es otro que aquel que sostiene un punto de vista diferente o adopta una posición crítica, pues se considera como una amenaza aquella parte de la realidad que es negada por la lógica de exclusión que introduce toda ideología.

Toda ideología consiste en la lógica derivada de alguna idea omniabarcante, que nos involucra a todos, como pueden ser: “La paz”, “la libertad”, “la democracia”, “la lucha contra el terrorismo o contra el mal”, “establecer un orden mundial que nos proporcione seguridad”…; y que genera una polarización del tipo: “El bien contra el mal”.

La ideología es construida sobre la base de premisas o axiomas incuestionables, aparentemente derivados de: “Leyes naturales”, “Leyes sociales”, “Leyes históricas”…; a partir de los cuales se deducen otras verdades y acciones, rechazando de este modo la realidad.

Según la enciclopedia Brockhaus, la ideología constituye un sistema de pensamiento, valoraciones y criterios intelectuales esenciales generados por un movimiento, grupo social o cultura específica.

Toda ideología es un sistema de ideas creado artificialmente. Los seres humanos justificamos la creación de ideologías debido a nuestra necesidad de organizar y dar sentido al aparente desorden que constituyen las manifestaciones del Universo; con el fin último de alcanzar la seguridad, el progreso y el bienestar de todos.

Si una ideología es una creación mental, ello significa que existen muchas alternativas de organización y dar sentido al Universo y todo lo que acontece en Él.

El problema, sin embargo, no radica en que se trata de una construcción mental, sino que olvidamos, a nombre de la seguridad, el progreso y el bienestar y/o “emergencias”, que estas son precisamente creaciones mentales y que de entrada, cualquier ideología niega cualquier otro punto de vista alternativo y todo cuestionamiento. Y al hacer esto, ubicamos a la ideología por encima de nosotros y por encima de la realidad, es decir, convertimos a la ideología en una suprarealidad, que usualmente consideramos como un conjunto de explicaciones y soluciones acerca de todo lo que ocurre en una sociedad en particular o, lo que ocurre en cualquier sociedad: “Las convertimos en teorías explicalotodo y solucionalotodo”.

Una ideología resulta ser tanto más convincente cuanto más pueda atribuírsele a su autor una capacidad extraordinaria o una gran genialidad. Pero su genialidad no suele ser tal, sino que el autor de una ideología, por lo regular, suele emplear un reducido número de elementos claves del entorno, que al ser organizados de cierta forma en una teoría, aparentemente explican toda la realidad.

Con el típico sentido común de toda ideología como base, ya que proporciona una explicación y solución aparentemente plausible a todo problema y situación, esta adquiere aún mayor poder de convicción y aceptación al ser mezclada con los supuestos “beneficios” que promete. Sin embargo, su difusión suele depender de la posibilidad de que dicha ideología favorezca los intereses de quienes tengan el poder. Son estos últimos quienes se aseguran de que la teoría pase de la categoría de creación mental a la categoría de verdad absoluta o de carácter sagrado e incuestionable, tal como sucede con las doctrinas religiosas, políticas o económicas.

Así, USA, además de “anunciar” un supuesto beneficio para toda la Humanidad con la adopción de la ideología neoliberalista y el proceso de globalización, ha desplegado una enorme campaña propagandística a favor de estas y cuida celosamente que en ninguna nación del planeta se adopten soluciones económicas alternativas.

La ideología no necesita demostrar su veracidad

“La verdad absoluta es tan obvia que no necesita demostrarse y, por ende, ella se reafirma sin necesidad de ser impuesta” (Paul Watzlawick, Il codino del Barone di Münchhausen, p. 176).

Siendo así, quien cuestiona las “verdades sacrosantas” o las pone en duda, no demuestra más que su vileza y no puede menos que ser considerado un hereje, un mentiroso, un hijo del engaño, un loco o un poseso del diablo que debe ser redimido, convencido o eliminado, por el bien común. Expresiones “todas” que evidencian la superficialidad de las ideologías y la idea perversa del “mal necesario”, que implica tanto el sacrificar a algunos de los miembros de la sociedad por el bien de todos, así como también la imposición “voluntaria” de someterse a ciertas restricciones temporales que implican cierto sacrificio.

Así, en Venezuela, durante los pasados meses de diciembre y enero, la coordinadora democrática, Fedecámaras y CTV, en una alianza impensable y con el único y exclusivo propósito de “sacar a Chávez”, impusieron un “Paro cívico voluntario”. Exigieron al país un “sacrificio”, cuyos líderes no cumplieron: “Que no hubiera Navidad hasta que Chávez “voluntariamente” abandonara la presidencia”.

La idea de la “verdad absoluta” es excluyente, no admite más que “su propia verdad”. Crea, además, la falsa deducción de que aquellos que no están con la doctrina, están contra ella, es decir, quien piensa por su cuenta, automáticamente se convierte en enemigo del “bien”, “bienestar” y “beneficios” que la doctrina trae consigo para todos.

Ejemplo de ello es la doctrina del Emperador George Mala Hierba (Bush traduce maleza, mala hierba). Es muy conocida la afirmación de Mala Hierba: “Quien no está con nosotros, está con los terroristas” (Ignacio Ramonet, Guerras del siglo XXI, p. 69), difundida por todos los falsimedia del mundo, luego de los acontecimientos del 11 se septiembre en territorio estadounidense.

Acorde con la premisa de Mala Hierba, se deduce que un gobierno como el de Chávez debe estar en contra de USA y a favor del terrorismo, ello pese a que el gobierno Bolivariano condenó las acciones terroristas. La razón, amén de otras tantas, para ver a Chávez como enemigo es que él se mostró en desacuerdo con invadir y bombardear Afganistán con el único propósito de capturar a Osama Bin Laden.

La ideología imperialista de USA

Estados Unidos asume una “ideología mesiánica” al decir que es: “el pueblo elegido”, “el pueblo llamado a gobernar el mundo”; y adjudicarse ser el único sistema internacional ideal, razón por la cual desprecia la existencia de un equilibrio de poder nacional e internacional (léase al respecto el capítulo sobre “El nuevo orden mundial”, de Henry Kissinger. La diplomacia).

Como toda ideología mesiánica, la imperialista de USA también se disocia de la realidad y hasta de sí misma y, en su afán por “un mundo mejor”, no hace más que evocar el efecto enantiodrómico de toda actitud extrema, es decir, termina inscribiéndose en una ideología diabólica, que ha pasado a lo largo de su historia por el genocidio de los aborígenes estadounidenses, la esclavitud, la segregación racial y el haberse convertido a nivel mundial en el estado más abanderado del “terrorismo” (Noam Chomsky: “La cultura del terrorismo”).

El mesianismo imperialista estadounidense tiene sus raíces en el siglo XVII, momento histórico en que los protestantes desencadenan un movimiento para devolver al cristianismo su lugar como sucesor del judaísmo; y llega a nuestros días en el liderazgo del emperador Jorge Mala Hierba.

Samir Amin (economista egipcio y Director del “Foro del Tercer Mundo”, celebrado en Dakar) nos relata en su artículo: “La ideología estadounidense”; que un aspecto de la Reforma fue el trabajo de las clases dominantes que condujo a la creación de iglesias nacionales como la luterana y la anglicana, las cuales representaban un compromiso entre la burguesía emergente, la monarquía y los grandes terratenientes para mantener bajo control la presumible amenaza que representaban los pobres y campesinos.

Las sectas protestantes se vieron obligadas a emigrar a Inglaterra en el siglo XVII y allí desarrollaron una peculiar forma de cristianismo, muy distinta a la ideología católica. El genio esencial de la Reforma no era otro que reclamar el Antiguo Testamento, marginado tanto por la iglesia católica como por la ortodoxa al separarse del judaísmo.

Es esta forma particular de protestantismo la que continúa modelando la ideología estadounidense; la misma que facilitó la conquista del nuevo continente al legitimar a través de las Sagradas Escrituras la justificación teórica del genocidio de los aborígenes estadounidenses y la preservación del racismo.

USA no ha hecho más que extender “la misión que Dios le otorgó” como “pueblo elegido” para abarcar el mundo entero. Misión que en la actualidad Jorge Mala Hierba piensa que le fuera encomendada, para cumplir los destinos de su país. Siendo gobernador de Texas, dijo haber recibido la “llamada de Dios” y se ha situado a la cabeza de un poderoso movimiento con matices de fundamentalismo cristiano vinculados al sionismo (William R. Polk: “La verdadera cruzada de Bush”, Aporrea, 27/03/2003).

Para Henry Kissinger no debe existir más que el gobierno ideal mundial de USA, ya que en el orden internacional, la aplicación de la idea del equilibrio de poder conduce por definición al desequilibrio y a la inestabilidad mundial. Ello porque cada uno de los Estados no hará más que favorecer sus propios intereses. Más aún, ni siquiera debe existir dicho equilibrio internamente entre los diferentes poderes, ya que según él, esto a lo único que conduce es a una serie de trabas en lugar de crear un gobierno armonioso.

La ideología imperialista estadounidense, se caracteriza, entre otras cosas, por haber desplazado la idea de que: “el destino del Hombre está unido al destino de la naturaleza”, por la idea de que: “el destino del Hombre está unido al del capital”.

Samir Amin destaca este hecho y nos dice que: “el Estado estadounidense existe exclusivamente para servir a la economía, al capital, al que obedece ciegamente restando toda importancia a las cuestiones sociales”.

Este ciego obedecer al capital sin que exista una protesta social se debe a una ausencia total de consciencia política entre las clases sociales oprimidas y a un escaso repertorio cultural, tanto del hombre común estadounidense como de la mayoría de sus intelectuales, para poder desarrollar un pensamiento independiente, que genere ideas alternativas y más cónsonas con la realidad.

Pero cómo puede existir tal consciencia si, por una parte, la economía capitalista glorificada por Adam Smith se basa en el individualismo egoísta de acciones económicas individuales y, por otra, nunca ha existido en ese país un verdadero partido de los trabajadores que contribuya a desarrollar la consciencia.

Si echamos una mirada a sus sindicatos, hallaremos que estos, además de estar desvinculados de todo partido político que pudiera compartir y expresar sus preocupaciones, también carecen de visión social alguna que los pudiera articular. Los sindicatos estadounidenses suelen inscribirse en la ideología liberal dominante y cuando luchan por algo, lo suelen hacer con una agenda limitada y específica que de ninguna manera cuestiona ese liberalismo (Samir Amin).

La supuesta democracia imperialista, afirma Amin, separa totalmente el manejo de la vida política, a través de la “democracia electoral”, de la vida económica, la cual es regida por las leyes de acumulación del capital. En la práctica dicha separación carece de toda oposición y es un agente efectivo de la destrucción de todo potencial creativo de la democracia política, pues todas las instituciones representativas como el Congreso, los parlamentos…, de manos atadas, no pueden más que arrodillarse y decir amén a los grupos de poder económico y sus decisiones.

Si en USA priva lo económico sobre lo social y si la mayoría de la gente carece de consciencia política, las elecciones en ese país no son más que una mascarada, un fraude contra sus propios pobladores. Al dar sus votos, el pueblo estadounidense no está decidiendo nada, ya que las únicas alternativas son los candidatos que el poder económico patrocina (que es el verdadero gobierno, pero “invisible”) y que van a seguir pie juntillas los caprichos de este.

La combinación de una práctica religiosa dominante y su explotación en un discurso fundamentalista, con ausencia de toda conciencia política entre las clases oprimidas, da al sistema político estadounidense un margen de maniobra sin precedente con el cual puede destruir cualquier impacto potencial de las prácticas democráticas y reducirlas a simples rituales benignos (la política como entretenimiento, los actos de inauguración de campaña con porristas,etcétera)(Samir Amin).

No obstante, nos advierte Samir Amin, no nos dejemos engañar. No creamos que la ideología fundamentalista es la única que ocupa el mando e impone toda su lógica.

Esta más bien sirve de justificación a los propósitos del capital. Recordemos que el capital fue superpuesto al destino del Hombre y que es el dinero quien rige su destino. Es desde esta lógica que se toman todas las decisiones.

El imperio es perfecto

La perfección no es posible debido a múltiples razones. Además del factor humano y la continua transformación del mundo, la misma búsqueda de la perfección produce inarmonía y contradicciones insuperables.

¡Dime de que te ufanas y te diré de qué careces! El imperio se ufana de ser el gobierno más perfecto del mundo y, en efecto, en los hechos no sólo son apreciables sus incontables errores, sino también la gran cantidad de atrocidades en que se desenvuelve, atentando contra la paz, la seguridad, la libertad y la salud física y mental de los habitantes de este planeta.

Al decir el imperio que su ideología y sus acciones son perfectas, lo que está tratando de hacer es encubrir sus propios desastres. Teóricamente: “si es perfecto, es inatacable”. Pero el sol no se puede tapar con un dedo.

Para el imperio si algo sale mal hay que buscar las causas fuera de su ideología y sus acciones, de allí que venga haciendo una serie de acusaciones contra revoluciones, gobiernos… cada vez más dudosas, como las hechas contra Bolivia y Venezuela.

La paranoia es normal en toda ideología mesiánica. De allí, que el emperador Mala Hierba no haga más que inventar “Guerras Preventivas”, “Medidas cada vez más extremas de seguridad”…; buscar apoyo en la comunidad internacional y presionar con leyes: “Antiterroristas”, “Antidrogas”, “Anti…”, “Anti…”.

No hay creatividad, no existen alternativas en las ideologías y, por ende, los problemas siempre se resuelven con la misma estrategia y si no da resultado se debe a que hay saboteadores internos y externos o porque no se ha aplicado la solución con suficiente intensidad: “Si no hemos acabado con el terrorismo bombardeando Irak, es porque no hemos arrojado suficientes bombas inteligentes”.

De allí que Mala Hierba haya desatado una guerra paranoica contra sus enemigos alucinados y reales, haga purgas a diestra y siniestra y, mantenga un gobierno secreto, cuyas decisiones y acciones deben ser desconocidas por el Congreso de USA y el pueblo estadounidense: “La traición y oscuras maniobras están por doquier”, por eso el imperio decidió suspender las garantías constitucionales.

Para Mala Hierba existen hipotéticos conjuros por doquier, de los que hay que defenderse. Pero eso sólo son estrategias para encubrir la torta que están poniendo a nivel nacional e internacional y para justificar todas las deficiencias y contradicciones de la ideología imperialista.

Pero así como aquel que disiente de una ideología no tiene posibilidad de escoger, tampoco la tienen sus creadores y seguidores. De hecho quien quiere hacer feliz a todo el mundo, no tiene alternativa: “él es el cirujano que entierra el bisturí sanador. No desea la violencia, más la realidad, que él mismo ha inventado, le impone el uso de la violencia, prácticamente a disgusto suyo” (Watzlawick, Il codino del Barone di Münchhausen, p. 176).

Conservando el espíritu de lo que escribe Watzlawick y si nos ponemos en los zapatos de Mala Hierba, que ha emprendido una cruzada mundial contra el mal, resulta que desde su lógica, haber masacrado al pueblo de Irak para liberarlo del tirano, no es más que un acto amoroso hacia su población y hacia la Humanidad.

“El verdadero ideólogo que quiere convertir su doctrina en un pensamiento absoluto y eterno, está sujeto a la necesidad de extinguir totalmente, eliminar, anular, toda opinión que la contradiga. Se debe incluso combatir el rechazo pasivo y para ello no es suficiente la prohibición, el desprecio, el repudio o el exilio, porque estos comportamientos reconocen implícitamente aquello que combaten” (Ibidem, p. 177).

Mientras nosotros hacemos esta reflexión, en alguna parte de la Casa Negra, el emperador Mala Hierba y Colin, mantienen la siguiente conversación:

-“Es claro, muy claro. Estamos rodeados de enemigos que nos envidian. Llenos de pura maldad intentan imponer el terrorismo y causar pánico. Nadie debe saber lo que hacemos… Se podría filtrar información sobre nuestros planes de seguridad. Por ello he escogido a personas de mi máxima confianza, a quienes tengo muy bien vigilados. Es claro que uno no sabe cuándo se pasan al enemigo.

He tomado la dolorosa decisión de suspender las garantías en USA, porque hay enemigos en todas partes. Es por el bien de todos.

Dios me ha encargado la pesada tarea de gobernar el mundo. Tarea que asumo con mucha responsabilidad. Consciente de mi responsabilidad he dicho a mis subordinados que debemos militarizar Latinoamérica.

Ha habido errores que no deben repetirse y que están en el alma de esos bárbaros latinoamericanos. Hay que poner orden allí. Hay que convertir a esos herejes. De allí que intentaremos lograr el control total de la región y militarizar los conflictos internos.

Sí, enfrentamos amenazas de todo tipo, ¿verdad, Colin?”

-“Sí, Señor Presidente. Todo es seguridad”.

-“Seguridad, ¡Qué hermosa palabra! Sí, hay que liberarse de los pobres, son una amenaza”.

-“Y de los sidosos, Señor Presidente”.

-“También de las mujeres debemos liberarnos Colin. Son una amenaza”.

-“Por eso es que Usted siempre dice que su mujer está allá en la casa barriendo”.

-¡Calla! ¿Estás loco? ¿Qué van a decir si te oyen?

(*) Psicólogo clínico

Extraído de: http://www.aporrea.org/actualidad/a5549.html

Vídeo de respuesta al niño predicador. Canción: “Predicador” del grupo Silver Fist.



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