¿ Se acuerdan de este libro ?

Algunos pasajes del mismo:

I. LA SEGUNDA REALIDAD


“Lo que caracteriza a la izquierda postmarxista, junto con la demonología de la dialéctica fascista-antifacista es la “segunda realidad“, que consiste en un rechazo sitemático a percibir la realidad, a causa de una búsqueda de trascendencia a través de una convicción política. Lo sintomático de esta característica consiste en enfocar las cosas a través de una especie de hendidura en un acorazado por donde se captan solamente las facetas arbitrarias de la realidad.

De este modo, para la izquierda postmarxista cualquiera que rechace sus programas es un extremista de derecha y un fascista que planea tratar a las minorías del Tercer Mundo, a los homosexuales , transexuales y mujeres del mismo modo que lo hizo Hitler con el pueblo judío europeo.
Si bien esta izquierda lucha por permitir la inmigración sin restriciones desde el Tercer Mundo hacia Europa, el matrimonio homosexual y la construcción de mezquitas con los impuestos de los contribuyentes europeos, se mantiene implacablemente hostil hacia quienes piensan de modo diferente, y sitúan los orígenes de esta desviación en las simpatías fascistas.”


II. LA RELIGIÓN POLÍTICA

“La izquierda postmarxista representa una religión política diferenciada. Debe entenderse como un supuesto sucesor de un sistema de creencias tradicional, parasitario de los símbolos judeocristianos pero equipado con sus propios mitos transformacionales y su visión del fin de la historia.

En ella, el antifascismo aporta a dicha izquierda el criterio esencial que permite distinguir el Bien del Mal.

En este nuevo credo, la tolerancia, entendida dentro de la clave multicultural, consiste en una glorificación de lo extranjero y sobre todo de lo antioccidental, y resulta algo muy diferente de la cortesía hacia los forasteros.

Se trata de la expresión de un rechazo ancestral, como el celo de aquellos romanos que para unificar a la incipiente Iglesia se pusieron totalmente en contra de toda su herencia pagana.

Aunque tarde o temprano el critianismo terminara por aceptar al sistema imperial, la religión política multicultural no puede avenirse con aquello que no es capaz de transformar. Al igual que el marxismo, imita al cristianismo hasta el punto de hacer una adaptación de las principales experiencias cristianas. La izquierda postmarxista tiene su propia versión de la metanoia, la experiencia de conversión del pecador arrepentido, que por lo que se sabe, está ahora a la espera del “fin de la Historia”, donde las doctrinas y símbolos cristianos se han trasladado a una cultura de la culpa y la penitencia occidentales”.

III. EL PARRICIDIO

“Esta izquierda trasciende los movimientos totalitarios del pasado al rechazar de forma enérgica la herencia cultural e histórica de Occidente.

Ya no se trata de la ayuda al extranjero, o de la evaluación caso por caso de trabajadores cualificados. Lo que se debe recalcar es el deseo frenético de repoblar Occidente con inmigrantes no occidentales, algunos de los cuales son inequívocamente hostiles, y la propensión a exaltar lo no occidental como una suplencia del empobrecimiento moral y espiritual de Occidente.

En la persecución de este fin ha utilizado el poder periodístico, judicial y burocrático para destruir cualquier tipo de autoafirmación de la conciencia occidental y de la identidad nacional europea.

Si bien se trata de una izquierda menos violenta que otras desde el punto de vista político, es más radical a nivel cultural y social. Por ello, a corto y medio plazo, esta izquierda no está dispuesta a dejar de lado el multiculturalismo, ni a renunciar al antifascismo, uno de sus elementos definitorios, que actualmente aparece como sinónimo del multiculturalismo”.

IV. “LE DOUX DESPOTISME”

“El ascenso y éxito de la agenda postmarxista ha sido producto, entre otros factores, del debilitamiento de la sociedad liberal burguesa y de su sustitución por una democracia administrativa.

La consolidación de un Estado Gerencial , que apela al ideal del servicio a la comunidad y a una gobernabilidad “científica”, ha sellado el destino de la sociedad que tomó a su cargo.

El nuevo régimen ha asumido las funciones de la familia victoriana, ha mediado entre padres e hijos y en los conflictos conyugales, y finalmente se ha hecho responsable de una sociedad de consumidores desarraigados y libres.

La izquierda postmarxista representa la política en una dimensión más radical, en la que las lealtades de clase tradicionales se han desintegrado.

Los conformación de los gobiernos de esta nueva cultura política por medio de una élite posliberal ha acelerado el movimiento hacia una nueva cultura política, en la cual, los administradores, operando conjuntamente con los medios de comunicación y la judicatura, se han ido desplazando desde la provisión de servicios sociales hacia el respaldo de estilos de vida y acitudes posburguesas y posproletarias.

Esta élite y sus aliados han conformado una ideología izquierdista que ya no es marxista, y que ha impuesto su propia modalidad de política sacra.

La antigua conciencia izquierdista ha cedido el paso a una izquierda multiculturalista constituida sobre la base de la preeminencia de los funcionarios estatales, de los innovadores de los estilos de vida y de aquellos que están a favor de la remodelación de Occidente a partir del tercer mundo”.

La extraña muerte del marxismo. Paul Edward Gottfried. Ed. Ciudadela.

Libro que jamás leeran los antisistema ni los progres. Es decir, la izquierda indefinida.



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