200 años después, España llega a su fin

El Tribunal Constitucional avala que Cataluña sea

nación

El preámbulo aún no se ha votado, pero ha sido discutido con un proyecto de sentencia | El concepto nación sería compensado con la exclusión de la bilateralidad | Casas intenta que el TC recupere el prestigio tras dos años de luchas intestinas

El preámbulo

El Parlament de Catalunya, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Catalunya, ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Catalunya como nación. La Constitución Española, en su artículo segundo, reconoce la realidad nacional de Catalunya como nacionalidad“.

  • Mas avisa al Constitucional de que aceptar Cataluña como nación implica reconocer la bilateralidad

    El Tribunal Constitucional (TC) acepta que Cataluña se defina como nación sin efectos jurídicos en el Estatuto. Esta es, en esencia, la principal conclusión del primer debate (sin votación) en el TC sobre la reforma estatutaria, sobre la base de un proyecto de sentencia aún sometido a discusión entre los magistrados.

    El párrafo en que el Estatuto define a Cataluña como nación se encuentra en el preámbulo del texto. Para salvar problemas de constitucionalidad, el precepto fue cambiado durante la tramitación parlamentaria del proyecto, variando la mera afirmación inicial de que Cataluña es una nación. En lugar de ello, se utilizó la fórmula indirecta de citar que el Parlamento catalán, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía catalana, “ha definido” a Catalunya “como nación“. El texto añade a renglón seguido que la Constitución reconoce esa “realidad nacional” catalana como “nacionalidad”. La declaración del Parlamento, por tanto, quedó completamente enmarcada en el artículo segundo de la Constitución, que entre otras cosas establece asimismo la indisoluble unidad de la nación española.

    La condición indispensable para que el uso del término nación pase por el cedazo del examen de constitucionalidad del TC reside en que quede muy claro en la sentencia que tal declaración carece de todo efecto jurídico. El TC se acogería, en suma, a su doctrina sobre la falta de valor normativo de los preámbulos de las leyes. Aun así, el texto cuenta con la oposición de la mayor parte del sector conservador del TC, ya que tendría el parecer contrario de los magistrados Javier Delgado, Jorge Rodríguez-Zapata, Roberto García-Calvo, Vicente Conde y Ramón Rodríguez Arribas.

    El pleno lo componen once jueces, tras la aceptación de la recusación del magistrado Pablo Pérez-Tremps, por haber realizado un informe para una fundación vinculada a la Generalidad sobre las autonomías y la Unión Europea. Tras los primeros debates se da por sumamente probable que la aceptación del concepto nación, limitado en el sentido expresado, tenga el voto favorable de los magistrados Eugeni Gay, Manuel Aragón, Elisa Pérez Vera, Pascual Sala, y el de la presidenta de la institución, María Emilia Casas. El sexto voto, correspondiente al vicepresidente del TC, Guillermo Jiménez, plantea un pronóstico más incierto.

    El contenido final de la sentencia dependerá, por tanto, de los matices y contrapesos que enmarquen la aceptación del término nación referido a Catalunya en el Estatut. La sentencia será votada globalmente, y el uso de dicho concepto puede ser compensado con la exclusión de la bilateralidad en las relaciones entre el Estado y la Generalidad. Es decir, el término podría ser constitucional siempre que se excluya que ello permite una relación privilegiada de Cataluña con el Estado, sobre todo en cuanto afecte a la negociación y determinación del sistema de financiación.

    Tras la guerra de recusaciones de hace unos meses, la presidenta del TC ha impulsado la sentencia sobre el Estatuto. Casas querría devolver el prestigio a la institución, y no abandonarla sin haber demostrado que el TC es capaz de resistir a los zarandeos políticos motivados por la reforma catalana. La presidenta quiere, en suma, llevar a buen ritmo el debate, que se centra ya en el articulado del Estatuto. El TC trabaja sobre la base de propuestas que presenta la ponente de la resolución, la magistrada Elisa Pérez Vera, ex presidenta del Consejo Consultivo de Andalucía.

    Extraído de: http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080502/53460327367.html

    Los juristas alertan de las consecuencias de

    considerar “nación” a Cataluña

    Pese a no tener validez jurídica, el hecho de que Cataluña sea considerada ‘nación’ por el Tribunal Constitucional podría abrir la puerta a futuras reivindicaciones políticas como, por ejemplo, el derecho de autodeterminación.

    La filtración ayer de la sentencia que prepara el Tribunal Constitucional (TC) en torno al recurso presentado por el PP contra el Estatuto de Cataluña encendió un intenso debate político. Según la información difundida, los magistrados se inclinan por aceptar que Cataluña sea considerada una nación, tal y como consta en el preámbulo de la norma autonómica. No obstante, descartan que ello pueda tener ninguna consecuencia jurídica, lo que significa que rechazan la pretendida bilateralidad en las relaciones de Cataluña con el Estado en materia de financiación.

    Existe un debate sobre si el preámbulo del Estatuto debe tener efectos jurídicos pero, aunque el Constitucional diga que no, lo que está claro es que el hecho de aceptar que Cataluña es una nación podría tener consecuencias políticas importantísimas que en el futuro podrían tener un reflejo legal“, asegura uno de los expertos constitucionalistas consultados por este periódico que prefiere mantenerse en el anonimato.

    Ello quiere decir, por ejemplo, que los nacionalistas tendrían argumentos políticos para solicitar que le sea reconocido a Cataluña el derecho de autodeterminación. No habría base jurídica para ello, pero sí una justificación simbólica. También podría servir de fundamento para exigir que se cumpla en un futuro la exigencia de los nacionalistas catalanes de conseguir un pacto de financiación parecido al Concierto Económico que disfruta el País Vasco.

    Bilateralidad

    El presidente de Convergencia y Unión, Arturo Mas, ya avisó ayer de que su formación no va a aceptar que el reconocimiento de la nación catalana sea puramente simbólico. “Si Cataluña es nación, como dice en buena parte el Estatut, y el TC lo reconociera, es evidente que ello comportaría la relación bilateral con el Estado“, aseguró el líder catalán. Mas añadió que esa bilateralidad es “especialmente” importante en el marco de la negociación del nuevo sistema de financiación para que Cataluña “no tenga que estar mezclada siempre con el café para todos de las comunidades autónomas restantes“.

    Desde el PSC, el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, calificó de “magnífica noticia” que el TC acepte el uso del término nación y confió en que “ahora no empiece la discusión sobre los efectos jurídicos, porque ser o no una nación es un tema de sentimientos“.

    En contraste a la satisfacción de los socialistas, los populares catalanes expresaron su deseo de que la sentencia definitiva modifique el borrador y se retire del preámbulo del Estatuto la definición de Cataluña como nación.

    En opinión del presidente del PP en esta comunidad, Daniel Sirera, no tiene sentido mantener esa definición si no va a tener ninguna consecuencia jurídica.

    Sirera aseguró que, de confirmarse el proyecto de sentencia del TC sobre la constitucionalidad del Estatut, los magistrados darían la razón “a lo que siempre ha dicho el PP“.

    Extraído de: http://www.expansion.com/edicion/exp/juridico/es/desarrollo/1119000.html

    La traición a España de la socialdemocracia ha sido consumada. El fin de España como nación política está a la vuelta de la esquina. La balcanización efectiva ha empezado ya.


  • One Comment on “200 años después, España llega a su fin”

    1. Daniel Perelló dice:

      El Tribunal Constitucional debe ser creible y no puede aceptar una canallada de tal calibre. No se entiende que Zapatero-PSOE traicionen de tal manera a España, aceptando al término de “nación” para una región. Por tanto, es inaceptable, ridículo y esperpéntico que el presidente de una nación histórica ya constituida, presione al TC para dictar una sentencia altamente peligrosa, que de hecho sería ya la ruptura inevitable de España.
      Daniel Perelló


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